
El AirTag de Apple se ha convertido en una herramienta muy útil para no perder objetos personales, pero también ha abierto la puerta a usos indebidos. Dos incidentes recientes, uno en Estados Unidos y otro en México, han vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la privacidad y el acoso mediante localizadores. En ambos casos, los dispositivos fueron colocados en vehículos sin el conocimiento de las víctimas, lo que desencadenó investigaciones policiales y una oleada de reacciones en redes sociales.
El primer caso ocurrió en Ohio, donde un adolescente llamó a la policía tras encontrar un AirTag pegado con cinta adhesiva debajo de su coche. Días después, la luna trasera del vehículo familiar apareció rota, lo que llevó a los agentes a relacionar ambos hechos. Tras varias semanas de investigación, se detuvo a un joven de 18 años acusado de daños a la propiedad, poner en peligro a otra persona y acoso. El segundo caso se dio a conocer en México a través de un vídeo viral: una joven descubrió un AirTag escondido bajo el capó de su automóvil, colocado por su exnovio después de la ruptura. La grabación generó miles de reacciones y alertó sobre el rastreo no consentido.
Dos casos recientes de acoso con AirTag
En el suceso de Ohio, la policía acudió al domicilio del adolescente después de que este encontrara el dispositivo. Los agentes intentaron buscar huellas dactilares o ADN, y preguntaron a la familia si existía algún conflicto con exparejas o conocidos. Aunque en un principio se pensó en una broma, la rotura del cristal trasero del coche confirmó que no era casualidad. El sospechoso, de 18 años, fue detenido tras obtener dos órdenes judiciales y, durante el interrogatorio, ejerció su derecho a guardar silencio. El caso sigue pendiente de juicio.
En México, la joven viajaba con una amiga cuando una fuerte lluvia las obligó a bajarse del coche. Fue entonces cuando, casi por accidente, encontraron el AirTag oculto bajo el capó. La víctima compartió el hallazgo en redes sociales con el mensaje: «Terminé mi relación y me di cuenta de que me puso un AirTag en el carro». El vídeo se volvió viral y abrió un debate sobre el uso de estos dispositivos para vigilar a personas sin su permiso. Muchos usuarios compartieron experiencias similares y pidieron más medidas de seguridad.
Cómo protegerse: las alertas de seguridad de Apple y Google
Ante el aumento de casos de acoso con AirTag, tanto Apple como Google han implementado sistemas de detección. Los iPhone y muchos teléfonos Android emiten una notificación cuando un AirTag desconocido se desplaza junto al usuario durante un tiempo prolongado. Esta alerta permite localizar el dispositivo y hacerlo sonar, lo que facilita encontrarlo. En el caso de Ohio, no se especifica cómo se descubrió el AirTag, pero es probable que fuera gracias a este aviso. En México, la joven lo encontró físicamente, pero la alerta podría haberle advertido antes.
Además, los expertos recuerdan que no se debe ignorar ninguna notificación de este tipo. Si el AirTag emite un pitido o aparece en la aplicación Buscar (Find My) sin estar vinculado a la cuenta del usuario, es señal de que alguien podría estar rastreando los movimientos de la persona. En esos casos, lo recomendable es revisar el vehículo, la mochila o la ropa, y si se confirma la sospecha, acudir a la policía.
Consejos para usuarios en España
Aunque los casos mencionados ocurrieron en Estados Unidos y México, el problema es global y también afecta a Europa. En España, los usuarios de iPhone y Android deben estar atentos a las alertas de seguridad. Revisar periódicamente el coche, sobre todo después de una ruptura o conflicto, puede evitar situaciones de acoso. También es útil conocer que tanto la red Buscar de Apple como el Localizador de Google permiten compartir la ubicación de un AirTag con otras personas, una función que, si se usa mal, puede facilitar el rastreo no autorizado.
Las autoridades españolas recomiendan, en caso de encontrar un AirTag ajeno, no manipularlo demasiado para preservar posibles pruebas y contactar con la policía. Además, tanto Apple como Google han actualizado sus sistemas para que los AirTag emitan un sonido después de un tiempo separados de su dueño, una medida que dificulta el espionaje prolongado. La privacidad y la seguridad son responsabilidad de todos, y conocer estas herramientas es el primer paso para protegerse.
En definitiva, el AirTag sigue siendo un producto muy útil para localizar llaves, maletas o mochilas, pero su uso indebido demuestra que la tecnología también puede emplearse para fines dañinos. Los dos casos recientes recuerdan la importancia de estar informados sobre las funciones de seguridad y de actuar con rapidez si se sospecha de un rastreo no consentido. No hay que subestimar las alertas del móvil: pueden ser la clave para evitar un problema mayor.

