La próxima gran actualización de los Mac, conocida por ahora como macOS 27, llegará con una revisión importante del lenguaje visual Liquid Glass. Apple no pretende dar marcha atrás ni estrenar un diseño completamente nuevo, sino ajustar una estética que en su debut ha generado opiniones divididas, sobre todo en ordenadores portátiles y de sobremesa.
Según diversas filtraciones, la compañía se ha marcado como prioridad mejorar la legibilidad y reducir los comportamientos extraños asociados a transparencias y sombras en la interfaz. El objetivo es que el sistema conserve la sensación de profundidad y ligereza que caracteriza a Liquid Glass, pero sin que eso suponga un obstáculo para leer o localizar elementos en pantalla.
Por qué Apple retoca Liquid Glass en macOS 27
Las informaciones apuntan a que los cambios de macOS 27 se centrarán en corregir problemas prácticos detectados en el despliegue actual de Liquid Glass. Usuarios de Mac han señalado en los últimos meses dificultades para leer texto sobre fondos translúcidos, sombras mal resueltas y una sensación de inconsistencia entre distintas zonas del sistema.
Uno de los puntos que más se repite en los reportes es que la transición a Liquid Glass no ha resultado igual de fluida en todos los dispositivos. Mientras que en iPhone o Apple Watch la estética encaja mejor con las pantallas OLED, en muchos Mac con paneles LCD el resultado visual puede perder contraste, especialmente en entornos de trabajo con mucha luz o con aplicaciones en modo oscuro.
Bloomberg detalla que estos desajustes se notarían más en pantallas de mayor tamaño, como monitores externos y portátiles, donde el sistema combina capas, menús y fondos translúcidos de forma a veces poco previsible. En esos escenarios, la experiencia se alejaría de la intención original del equipo de diseño de Apple.
La explicación técnica que se maneja es clara: Liquid Glass se concibió con paneles OLED como referencia principal, mientras que buena parte del parque de Mac en Europa y en España sigue recurriendo a paneles LCD. Esa diferencia afecta a cómo percibimos transparencia, contraste y desenfoque, y obliga a un ajuste específico en macOS 27.
Un rediseño ligero, no un cambio radical de estética
Las fuentes consultadas coinciden en que Apple mantendrá Liquid Glass en macOS 27, pero con una implementación revisada y más acorde con el hardware actual. No se espera un giro de 180 grados, sino una corrección progresiva de lo que no ha terminado de encajar en la versión vigente.
En términos prácticos, los cambios se centrarían en aumentar el contraste donde haga falta, moderar la transparencia en áreas sensibles y ajustar el comportamiento de las sombras en la interfaz. Esto debería favorecer especialmente a quienes trabajan muchas horas con el Mac, ya sea en oficinas, estudios creativos o entornos educativos.
Bloomberg señala que estos retoques representarían una versión más fiel a la visión de los diseñadores de Apple. Parte de las críticas actuales se atribuye a una primera implementación de software que no llegó completamente pulida a los usuarios, algo que la compañía intentará enmendar con la próxima gran actualización.
No es la primera vez que Apple ajusta un cambio visual tras lanzarlo. En actualizaciones menores como iOS 26.1, iPadOS 26.1 y macOS 26.1 ya se introdujo una opción para aumentar la opacidad y el contraste, precisamente para quienes tenían problemas para distinguir texto y elementos sobre fondos translúcidos. macOS 27 iría un paso más allá en esa misma línea.
Legibilidad, sombras y transparencias bajo la lupa
Uno de los ejes de macOS 27 será la mejor legibilidad del texto en distintas capas de la interfaz. Apple ajustará la forma en que se combinan fondo, transparencia y tipografía en menús, ventanas y paneles como el Centro de Control o las barras laterales de aplicaciones.
Las sombras son otro aspecto en el punto de mira. En la versión actual, algunos usuarios han detectado comportamientos poco coherentes en menús desplegables, notificaciones o capas superpuestas, con contornos que se mezclan entre sí o que generan un efecto de “flotación” poco claro. Los cambios en macOS 27 buscarían que estas transiciones sean más naturales y previsibles.
Este tipo de ajustes no solo afectan a la estética, sino también a la fatiga visual en sesiones de trabajo largas. Para quienes utilizan el Mac como herramienta principal —desde profesionales creativos hasta estudiantes—, una interfaz más limpia y estable puede marcar la diferencia en el día a día, especialmente en portátiles donde la pantalla suele ser el único punto de interacción.
En paralelo, se han documentado fallos intermitentes en Liquid Glass y en iOS 26 relacionados con menús que parpadean, fondos que cambian de forma inesperada o capas que no se actualizan correctamente. Los retoques previstos en macOS 27 encajan en un plan de corrección gradual de este nuevo lenguaje visual, sin renunciar a sus principios básicos.
Adaptar Liquid Glass al parque real de Mac en España y Europa
La revisión de Liquid Glass no se entiende sin el contexto del hardware disponible hoy. Mientras las gamas altas de móviles y relojes de Apple apuestan por OLED con negros profundos y alto contraste, buena parte de los Mac vendidos en Europa —incluyendo muchos modelos de entrada y equipos presentes en empresas y centros educativos— siguen confiando en paneles LCD.
Ese desfase hace que los efectos de transparencia pensados para OLED no siempre se trasladen bien a pantallas LCD, donde los negros no son tan puros y las capas translúcidas no generan el mismo impacto. En entornos de trabajo con mucha luz ambiental, algo común en oficinas y aulas en España, estos efectos pueden volverse aún menos claros.
Con macOS 27, Apple intentará adaptar mejor Liquid Glass a las condiciones reales de uso de los Mac actuales, sin depender de que toda la gama dé el salto a OLED de un día para otro. Eso incluye ordenar la manera en que el sistema gestiona los fondos de escritorio, los modos claro y oscuro y la superposición de ventanas en monitores externos.
A medio plazo, las filtraciones también apuntan a que un futuro MacBook con pantalla OLED y soporte táctil encajaría mejor con esta estética, pero de momento lo que se da por seguro es que los primeros pasos llegarán vía software en macOS 27. La transición completa de hardware será gradual y, previsiblemente, llevará varias generaciones.
Para la base instalada en Europa, donde conviven equipos recientes con Apple Silicon y modelos anteriores todavía en uso, este enfoque incremental permite mantener una experiencia coherente sin forzar un cambio inmediato de dispositivo. El reto de Apple pasa por equilibrar la ambición visual con las limitaciones de las pantallas actuales.
Más allá del diseño: rendimiento, batería y estabilidad
Aunque la atención se la lleve Liquid Glass, los reportes coinciden en que macOS 27 también pondrá el foco en rendimiento general, autonomía y corrección de errores. Tres pilares que suelen ganar importancia cuando un sistema se encuentra en la fase de maduración de un gran cambio visual.
Apple estaría trabajando en una optimización más profunda del renderizado de la interfaz sobre Apple Silicon, con la idea de reducir pequeños tirones, retrasos en animaciones y consumos de energía innecesarios. En el caso de los portátiles, cualquier mejora de eficiencia se traduce en más horas de uso lejos del enchufe, un punto clave para quienes teletrabajan o se mueven a menudo entre casa y oficina.
En el apartado de estabilidad, se esperan soluciones a errores arrastrados de la versión actual, tanto en el sistema base como en apps integradas. El objetivo de la compañía sería presentar macOS 27 como una edición más pulida que la anterior, menos centrada en sorpresas y más en afinar lo que ya está en marcha.
Este enfoque recuerda a otras épocas en las que Apple optó por versiones de macOS orientadas al “pulido”, centradas en rendimiento y fiabilidad tras una etapa de cambios más visibles. En un contexto en el que los Mac conviven con iPhone, iPad y Apple Watch de forma cada vez más estrecha, esa estabilidad de escritorio se vuelve especialmente relevante.
Calendario previsto y presentación en la WWDC
Las filtraciones sitúan la presentación oficial de macOS 27 en la Conferencia Mundial de Desarrolladores (WWDC), el encuentro anual donde Apple adelanta sus novedades de software. Este año, toda la atención se repartirá entre iOS 27, la evolución de la inteligencia artificial de la compañía y los cambios para el resto de sistemas, incluyendo el de los Mac.
En esa cita se espera que Apple detalle los ajustes específicos de Liquid Glass, muestre ejemplos de las nuevas transparencias y sombras y explique cómo se ha trabajado para mejorar la legibilidad en distintos escenarios. También será el momento de conocer qué modelos de Mac recibirán la actualización y con qué funciones completas.
El despliegue para el gran público suele producirse unos meses después de la WWDC, coincidiendo con el lanzamiento de nuevos iPhone y la versión final de iOS. En Europa y en España, la actualización de macOS 27 debería llegar de forma gratuita a través de la Mac App Store, siguiendo el mismo patrón de años anteriores.
Como es habitual, primero verán la luz las betas para desarrolladores y versiones de prueba públicas, que permitirán comprobar sobre el terreno si los cambios en Liquid Glass resuelven las críticas actuales. Será en ese periodo cuando se ponga a prueba, en oficinas, hogares y aulas, si la nueva interfaz se adapta mejor al trabajo diario en los Mac.
Con todo este contexto, macOS 27 se perfila como una actualización menos espectacular sobre el papel, pero con impacto directo en la experiencia de uso: un sistema que mantiene la apuesta por Liquid Glass y a la vez intenta hacerlo más legible, coherente y eficiente en el hardware que ya está en manos de los usuarios, reforzando el papel del Mac como pieza central del ecosistema de Apple.