Apple cierra con 250 millones de dólares la demanda en EE. UU. por el retraso de la nueva Siri con IA

  • Apple acuerda pagar 250 millones de dólares para cerrar una demanda colectiva en EE. UU. por el retraso de funciones de IA en Siri ligadas a Apple Intelligence.
  • El fondo prevé compensaciones de entre 25 y hasta 95 dólares por dispositivo elegible, según el número de reclamaciones válidas.
  • La compañía niega cualquier conducta indebida y defiende que actuó de buena fe y conforme a la normativa vigente.
  • El caso subraya la brecha entre lo que Apple anunció para la nueva Siri y las funciones de inteligencia artificial realmente disponibles para los usuarios.

Acuerdo Apple por retraso de funciones de IA en Siri

Apple ha aceptado un pago de 250 millones de dólares para poner punto final a una demanda colectiva en Estados Unidos relacionada con el retraso en el despliegue de las funciones de inteligencia artificial avanzadas de Siri, presentadas bajo el paraguas de Apple Intelligence. El conflicto jurídico se centraba en la diferencia entre lo que la compañía anunció en su conferencia de desarrolladores de 2024 y lo que finalmente recibieron los usuarios en los primeros dispositivos compatibles.

Este acuerdo, que aún necesita la aprobación definitiva de un juez federal en California, no supone que Apple admita culpa alguna. La empresa insiste en que actuó de buena fe, cumpliendo la regulación vigente, y que el objetivo de cerrar el caso es quitarse un frente legal de encima para seguir concentrada en el desarrollo de productos y servicios, especialmente en todo lo que gira en torno a la nueva Siri con IA.

Origen de la demanda: una Siri más inteligente que tardó en llegar

La controversia tiene su raíz en la WWDC 2024, la conferencia anual de desarrolladores de Apple, donde se presentó de forma muy visible Apple Intelligence y una versión de Siri mucho más capaz. La compañía mostró un asistente capaz de entender mejor el contexto personal del usuario, interactuar con más aplicaciones y ofrecer respuestas más afinadas y útiles en el día a día.

Según la demanda, Apple lanzó una intensa campaña publicitaria en internet, televisión y otros canales para reforzar la idea de que esa nueva Siri estaría disponible en otoño de 2024 con la llegada de los nuevos modelos de iPhone compatibles con Apple Intelligence. Los compradores, sostienen los demandantes, adquirieron esos dispositivos con la expectativa razonable de disfrutar de inmediato de esas funciones de IA.

El problema llegó cuando los primeros iPhone con soporte para Apple Intelligence se pusieron a la venta sin varias de las capacidades más llamativas de la Siri “más personalizada” que se había prometido. En lugar de estar listas desde el primer día, algunas de esas funciones se retrasaron significativamente, lo que encendió las alarmas entre ciertos accionistas y usuarios que consideraron que la compañía había ido demasiado lejos en su mensaje comercial.

A finales de 2024 y durante 2025, Apple fue ajustando su hoja de ruta y llegó a reconocer que la renovación profunda de Siri basada en IA no estaría plenamente disponible hasta el ejercicio en curso. Esta distancia entre el anuncio y la realidad alimentó la percepción de que Apple presentó una visión muy ambiciosa antes de tener la tecnología lista para un despliegue amplio.

Detalles del acuerdo de 250 millones de dólares

El pacto ahora alcanzado contempla la creación de un fondo de 250 millones de dólares destinado a compensar a determinados compradores de dispositivos compatibles con Apple Intelligence en Estados Unidos. No se trata de una sanción directa impuesta por una autoridad, sino de un acuerdo entre las partes para resolver un litigio de carácter civil.

La demanda fue presentada originalmente en un tribunal federal de California por parte de accionistas y consumidores que se sintieron perjudicados por la diferencia entre las promesas públicas sobre Siri y el calendario real de lanzamiento de sus funciones avanzadas. Para cerrar el proceso, Apple ha preferido llegar a un acuerdo económico antes que prolongar durante años una batalla judicial con un resultado incierto.

En la práctica, este tipo de acuerdos colectivos suele evitar un juicio completo y la exposición de más documentación interna de la compañía, al tiempo que ofrece a los usuarios una vía de compensación relativamente sencilla. El tribunal, no obstante, debe revisar que los términos sean razonables y proporcionados, incluido el reparto entre los afectados y los costes legales.

Apple, por su parte, subraya que el acuerdo se limita a la disponibilidad tardía de dos funciones específicas dentro del conjunto de Apple Intelligence. El resto de mejoras de IA lanzadas en los últimos meses, según la compañía, habrían ido llegando de forma progresiva y en línea con lo anunciado.

Quién puede cobrar: dispositivos y periodo afectados

El acuerdo fija un alcance muy concreto: cubre las compras realizadas en Estados Unidos de dispositivos habilitados para Apple Intelligence entre el 10 de junio de 2024 y el 29 de marzo de 2025. Solo quienes adquirieron un modelo dentro de esa franja temporal y territorio pueden optar a la compensación.

Entre los modelos incluidos se encuentran los siguientes iPhone de gama alta y de la generación más reciente: iPhone 15 Pro, iPhone 15 Pro Max, iPhone 16, iPhone 16e, iPhone 16 Plus, iPhone 16 Pro y iPhone 16 Pro Max. Son, en esencia, los terminales que Apple había posicionado como la puerta de entrada a Apple Intelligence y a la nueva experiencia con Siri.

Para los usuarios de España o del resto de Europa, este caso resulta relevante más por lo que implica a nivel de imagen y precedentes que por un impacto directo. De momento, el acuerdo está limitado al mercado estadounidense, por lo que los compradores europeos de estos mismos modelos no pueden acogerse a estas compensaciones ni presentar reclamaciones dentro de este marco concreto.

Eso no impide que en el futuro puedan darse movimientos en otras jurisdicciones si las autoridades de consumo o asociaciones de usuarios consideran que ha habido prácticas comerciales engañosas. Por ahora, sin embargo, no hay un mecanismo similar en marcha en la Unión Europea vinculado a este retraso de las funciones de IA en Siri.

El reparto del fondo de 250 millones de dólares se realizará en forma de pagos por dispositivo elegible. Las estimaciones iniciales contemplan una compensación de unos 25 dólares por cada iPhone que cumpla las condiciones, lo que equivale aproximadamente a 21 euros al cambio actual.

Sin embargo, esa cifra no es fija. El acuerdo establece que la cantidad por dispositivo podrá oscilar en función del número de reclamaciones válidas que se registren. Si participa un porcentaje elevado de los usuarios potencialmente afectados, la compensación media podría quedar por debajo de esos 25 dólares.

En el extremo contrario, si solo una parte relativamente pequeña de los propietarios de dispositivos elegibles llega a presentar reclamación, el pago podría incrementarse hasta un máximo de 95 dólares por dispositivo, es decir, en torno a 81 euros. Esta horquilla es habitual en este tipo de acuerdos colectivos, donde la participación real es clave.

Conviene tener en cuenta que los 250 millones de dólares no se destinan íntegramente a los usuarios. El fondo debe cubrir también honorarios de abogados y otros costes administrativos, lo que reduce la cantidad final disponible para repartir entre los afectados. Esa parte nunca suele ser pequeña en litigios de este tipo, especialmente cuando se prolongan durante meses y requieren una gestión compleja.

Cómo podrán reclamar los usuarios en Estados Unidos

Para optar al pago, los usuarios deberán presentar una reclamación formal dentro del plazo que se establecerá una vez el tribunal dé la aprobación preliminar al acuerdo (algo que, según los documentos, ya se ha producido). A partir de ahí, se enviarán avisos a potenciales afectados en un periodo de unos 45 días.

Quienes deseen solicitar la compensación tendrán que aportar algún tipo de prueba de compra del dispositivo elegible, como el número de serie, datos de la cuenta de Apple asociada o el número de teléfono vinculado, siempre que permitan verificar que la adquisición encaja en el periodo y modelo cubiertos por el pacto.

Una vez recopiladas las reclamaciones, el administrador del fondo evaluará cuáles son válidas y procederá al cálculo final de la cantidad a abonar por dispositivo. Este proceso puede alargarse varios meses, ya que incluye la verificación de la documentación y la resolución de posibles incidencias o duplicidades.

En cualquier caso, el mecanismo está planteado como un procedimiento estandarizado y en gran medida automatizado, habitual en los acuerdos colectivos de gran escala en Estados Unidos. No se requiere la intervención individual de abogados para cada usuario, lo que en principio facilita el acceso a la compensación para quienes cumplan los requisitos.

La postura oficial de Apple: acuerdo sin admitir culpa

Como es frecuente en estos casos, Apple ha aceptado el pago sin reconocer que haya incurrido en ninguna conducta irregular. La compañía mantiene que cumplió con todas las leyes y regulaciones aplicables y que, a su juicio, la presentación de Apple Intelligence y de la nueva Siri se realizó de forma adecuada.

En declaraciones remitidas a medios especializados, la empresa sostiene que su intención ha sido en todo momento actuar de buena fe y que el acuerdo responde más a un cálculo práctico que a una aceptación tácita de las acusaciones. Prolongar el litigio habría implicado más costes, tiempo y desgaste reputacional, con un resultado final igualmente incierto.

Apple también remarca que, desde el lanzamiento de Apple Intelligence en 2024, ha ido incorporando decenas de funciones impulsadas por IA en distintos idiomas y plataformas, integradas en sus sistemas operativos y con un fuerte énfasis en la privacidad. Entre las herramientas destacadas figuran Visual Intelligence, Live Translation, Writing Tools, Genmoji o Clean Up, entre otras.

La compañía insiste en que el litigio se centraba únicamente en la disponibilidad tardía de dos características concretas, no en el conjunto del ecosistema de IA. Al cerrar este frente legal, Apple busca transmitir la idea de que el episodio queda atrás y que su prioridad es seguir desarrollando y ampliando las capacidades de Siri y Apple Intelligence.

Una llamada de atención sobre las promesas de la IA

Más allá de la cifra de 250 millones, el caso pone el foco en un tema de fondo: la distancia entre las promesas de la inteligencia artificial y las funciones que llegan al usuario final. Apple no es la única compañía tecnológica que se ha enfrentado a críticas por anunciar capacidades muy avanzadas que, en la práctica, tardan más de lo esperado en estar plenamente operativas.

En el caso concreto de Siri, el retraso ha tenido un componente simbólico importante. El asistente lleva años siendo señalado por ir por detrás de alternativas rivales en comprensión del lenguaje, flexibilidad y utilidad en tareas complejas. La llegada de Apple Intelligence se presentó como un salto cualitativo para cerrar esa brecha, con una Siri más contextual, personalizada y capaz.

El hecho de que algunas de las funciones estrella no estuvieran listas a tiempo ha alimentado la sensación de que Apple se vio presionada por la carrera de la IA generativa y optó por enseñar su visión antes de tenerla del todo madura. Para una compañía que suele presumir de controlar de forma muy estricta la experiencia de usuario, este tipo de desajustes son especialmente delicados.

En Europa, donde la es cada vez más exigente, movimientos como este acuerdo se siguen con atención. Aunque el caso sea estadounidense, sirve como recordatorio de que las autoridades y los usuarios pueden reaccionar cuando perciben que hay un exceso de marketing respecto a lo que la tecnología ofrece realmente en el corto plazo.

Al final, lo que queda sobre la mesa es un equilibrio complejo: las empresas quieren generar expectación y adelantarse a la competencia, pero al mismo tiempo necesitan evitar prometer más de lo que pueden cumplir en plazos razonables. En el terreno de la IA, donde la evolución es rapidísima y los márgenes de error son pequeños, esa línea es especialmente fina.

Con este acuerdo, Apple intenta dejar atrás un episodio incómodo que ha puesto en cuestión su manera de comunicar las novedades de Siri y Apple Intelligence. El desenlace no cambia el reto técnico ni las expectativas: la compañía sigue bajo la lupa para demostrar que puede ofrecer, de forma efectiva y sin más tropiezos, la versión de Siri avanzada y realmente útil que lleva tiempo prometiendo a sus usuarios en todo el mundo.

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