La noticia ha caÃdo como un jarro de agua frÃa entre los usuarios, pero lo cierto es que se veÃa venir tras los últimos movimientos del mercado tecnológico. Apple ha roto su habitual discreción para admitir que la subida de precios en sus próximos lanzamientos es prácticamente inevitable debido a factores externos que escapan a su control. No es que la marca quiera simplemente aumentar sus márgenes, sino que la fabricación de hardware se ha topado con un muro logÃstico y económico provocado por la fiebre de la inteligencia artificial que todo lo devora.
El propio Tim Cook, en una reciente intervención, ha dejado claro que la empresa ha hecho malabarismos para no trasladar estos costes al consumidor final hasta ahora. Sin embargo, el jefe de Cupertino ha señalado que la situación se ha vuelto insostenible y que los incrementos que les repercuten sus proveedores son ya demasiado abultados. La realidad es que, para los que vivimos en España o en el resto de Europa, este ajuste podrÃa llegar en el peor momento, justo cuando la renovación tecnológica parecÃa estabilizarse tras años de incertidumbre post-pandemia.
El fenómeno RAMageddon y el papel de la inteligencia artificial
El núcleo del problema reside en lo que muchos expertos ya denominan como el «RAMageddon». La explosión de servicios basados en IA generativa ha hecho que gigantes como Google, Meta o Microsoft acaparen toda la producción de memorias DRAM y NAND para sus centros de datos. Esto ha dejado a los fabricantes de electrónica de consumo en una posición muy delicada, ya que los precios de estos chips fundamentales se han llegado a cuadruplicar en cuestión de meses, alterando cualquier previsión previa.
Para que nos hagamos una idea de la magnitud del asunto, Apple siempre ha sido el mayor comprador de componentes del mundo, lo que le otorgaba un poder de negociación brutal. Pero ni siquiera ese estatus ha servido para frenar la sangrÃa actual, ya que los fabricantes de memorias prefieren vender a quienes montan servidores de IA, que pagan mucho más. Esta falta de suministro está obligando a Apple a buscar alternativas en su cadena de suministro que, lamentablemente, suelen ser más costosas o menos eficientes en términos de volumen.
Además, hay que tener en cuenta que las nuevas funciones que Apple planea introducir, como Siri potenciada por IA, requieren precisamente de más memoria RAM para funcionar correctamente. Es la pescadilla que se muerde la cola: los dispositivos necesitan más potencia justo cuando los componentes para conseguirla son más caros que nunca en los últimos cuarenta años, según los datos que maneja la propia directiva de la empresa.
¿Cómo afectará esto al iPhone 18 y a los ordenadores Mac?

Aunque no se han dado cifras oficiales para cada paÃs, las estimaciones de los analistas apuntan a que los modelos Pro del próximo iPhone 18 podrÃan sufrir un incremento notable. Se habla de que el precio podrÃa escalar unos 200 o 270 euros adicionales para compensar el sobrecoste de la RAM de alto ancho de banda. No es moco de pavo, especialmente si tenemos en cuenta que los bolsillos europeos ya han soportado ajustes importantes en las últimas generaciones de smartphones.
Los ordenadores no se quedan atrás en esta tendencia alcista. Ya hemos visto pequeños movimientos en la gama del Mac Mini y el Mac Studio, donde algunas configuraciones básicas han desaparecido o han visto su precio alterado sin previo aviso. La intención de Apple es mantener la calidad y el rendimiento de sus máquinas, pero eso implica que el usuario tendrá que rascarse más el bolsillo si quiere las prestaciones de última hornada, pudiendo incluso subir el precio del MacBook Neo tras su éxito inesperado.
Esta estrategia de precios no solo afectará a los dispositivos nuevos, sino que podrÃa influir en el mercado de segunda mano y en los modelos anteriores que Apple mantiene a la venta. Si el coste de fabricación de las memorias sigue por las nubes, es muy probable que los descuentos habituales de fin de ciclo no sean tan generosos como en años anteriores. La industria prevé que esta presión sobre el suministro se mantenga constante al menos hasta bien entrado el año 2027, lo que nos deja un panorama bastante gris a corto plazo.
La búsqueda de una solución interna en Cupertino

Ante semejante panorama, Cook ha sugerido que Apple está dispuesta a utilizar su inmensa capacidad financiera para ser parte de la solución. Esto se traduce en que la compañÃa podrÃa financiar la creación de nuevas plantas de producción o asegurar contratos a larguÃsimo plazo pagando por adelantado. Es una jugada arriesgada pero necesaria si quieren evitar que sus productos se conviertan en artÃculos de lujo aún más exclusivos de lo que ya son hoy en dÃa.
Incluso se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de flexibilizar las compras a proveedores que actualmente sufren restricciones comerciales, analizando cualquier fuente de suministro disponible que cumpla con los estándares de la marca. No es plan de casarse con nadie en una situación de emergencia, y Apple sabe que necesita diversificar sus proveedores de chips para no depender de los tres o cuatro grandes que actualmente dominan el mercado mundial de memorias DRAM y que están priorizando la IA.
La realidad es que la industria electrónica se enfrenta a una de sus mayores crisis de costes, y Apple, por muy potente que sea, no es una isla. El idilio de los componentes baratos parece haber pasado a mejor vida por culpa de la voracidad de los centros de datos. Tendremos que ir haciéndonos a la idea de que estrenar un aparato con el logo de la manzana nos va a salir un pico más caro de lo habitual, ya que la inteligencia artificial no solo ha venido a cambiarnos la forma de trabajar, sino también a vaciarnos un poco más la cartera en el proceso.
