Apple demanda a OpenAI por robo de secretos comerciales

  • Apple ha presentado una demanda contra OpenAI por presunto robo de secretos comerciales para desarrollar su propio hardware de IA.
  • Dos exempleados clave, Tang Tan y Chang Liu, están en el centro de las acusaciones por llevarse información confidencial.
  • OpenAI adquirió io Products, fundada por Jony Ive, por 6.500 millones de dólares, y ahora se enfrenta a un posible bloqueo de su dispositivo.
  • La relación entre ambas empresas, que integraban ChatGPT en Siri, se ha roto y podría tener consecuencias en el mercado europeo.

Apple demanda OpenAI

La guerra fría entre dos gigantes tecnológicos ha estallado por fin. acusándola de orquestar una campaña sistemática para robar secretos comerciales y construir su propio dispositivo de inteligencia artificial. La demanda, presentada ante un tribunal federal de California, señala directamente a dos exempleados de la manzana que ahora ocupan puestos clave en la empresa de Sam Altman.

El conflicto no es una simple disputa laboral. Apple sostiene que OpenAI ha utilizado información confidencial sobre diseños, procesos de fabricación y cadena de suministro para acelerar el desarrollo de su primer hardware con IA. La compañía de Cupertino asegura que más de 400 antiguos empleados suyos trabajan hoy en OpenAI, y que la filtración de datos ha sido constante durante el último año. El caso promete ser uno de los más mediáticos de la década en Silicon Valley.

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Los protagonistas de la trama

En el centro de la demanda están Tang Yew Tan y Chang Liu, dos exempleados de Apple con trayectorias muy distintas pero un mismo destino: OpenAI. Tan pasó 24 años en la compañía, donde llegó a ser vicepresidente de diseño de producto del iPhone y el Apple Watch. Tras dejar Apple en 2024, cofundó io Products junto al legendario Jony Ive, y posteriormente OpenAI compró esa empresa por 6.500 millones de dólares. Hoy Tan es el máximo responsable de hardware de OpenAI.

Por su parte, Chang Liu era ingeniero sénior de sistemas eléctricos y trabajó ocho años en proyectos sensibles del iPhone. Según la demanda, cuando se marchó a OpenAI en enero de 2026, no devolvió su ordenador portátil corporativo. Poco después descubrió un fallo de autenticación que le permitía seguir accediendo a los servidores internos de Apple. Lejos de avisar, descargó durante semanas docenas de archivos confidenciales, incluyendo un dossier técnico de más de mil páginas con los secretos de fabricación de las placas base de los productos de Apple.

Acusaciones de espionaje industrial

La demanda describe un patrón de comportamiento que va más allá de la deslealtad individual. Apple acusa a OpenAI de haber institucionalizado el robo de información. Según el escrito, Tang Tan utilizaba los nombres en clave de proyectos secretos de Apple durante las entrevistas de trabajo para sonsacar datos a los candidatos. Incluso llegó a pedir a ingenieros que aún trabajaban en Cupertino que llevaran componentes físicos a las entrevistas para hacer sesiones de «muestra y cuenta».

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Uno de los candidatos, según la demanda, se mostró sorprendido porque «no sabía que se podía sacar estos productos de la oficina». Además, Tan conservó un documento interno sobre los protocolos de seguridad de Apple al abandonar la empresa, y OpenAI lo habría distribuido entre sus nuevos fichajes con instrucciones de no revelar su destino ni firmar nada en la entrevista de salida.

La filtración también habría alcanzado a la cadena de suministro. Apple afirma que OpenAI engañó a uno de sus socios industriales de confianza para que ejecutara una técnica patentada de acabado de metales, haciéndole creer que contaba con el permiso de la manzana. También se habría dirigido a otro proveedor de baterías con preguntas que «solo alguien de dentro de Apple sabría formular».

La respuesta de OpenAI y el futuro del dispositivo

OpenAI ha respondido con un comunicado escueto a través de su portavoz, Drew Pusateri: «No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en desarrollar tecnología innovadora que empodere a las personas en todo el mundo». La compañía de Sam Altman se prepara para salir a bolsa y ha completado los primeros prototipos de su dispositivo de IA, que podría competir directamente con el iPhone.

Apple pide al tribunal que prohíba a OpenAI retener, explotar o distribuir sus secretos comerciales, y que obligue a la devolución de toda la propiedad intelectual presuntamente sustraída. También solicita una indemnización por daños y perjuicios y medidas cautelares que podrían paralizar el lanzamiento del dispositivo si se demuestra que está basado en información robada. La empresa de Cupertino envió una carta en febrero a OpenAI expresando sus preocupaciones, pero nunca recibió respuesta.

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El caso llega en un momento delicado para ambas compañías. Apple ya ha empezado a diversificar sus alianzas de IA integrando el modelo Gemini de Google en Siri, reduciendo así su dependencia de ChatGPT. Mientras tanto, OpenAI se enfrenta a otro frente judicial abierto con The New York Times por el uso de sus artículos para entrenar modelos. La batalla legal entre Apple y OpenAI no solo definirá el futuro de sus respectivos dispositivos, sino que marcará un antes y un después en la competencia por la próxima generación de hardware inteligente.

Con más de 400 exempleados de Apple trabajando ahora en OpenAI y un juicio que promete destapar correos, documentos internos y pruebas de espionaje, el caso se perfila como el gran culebrón tecnológico del año. La pregunta que queda en el aire es si la alianza comercial que aún permite usar ChatGPT desde Siri sobrevivirá a esta tormenta judicial. Por ahora, los usuarios no notarán cambios, pero en los despachos de Cupertino y San Francisco la guerra ya es total.

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