
La guerra frĆa entre Apple y OpenAI se ha convertido en una batalla judicial abierta. El fabricante del iPhone ha presentado una demanda ante un tribunal federal de California en la que acusa a la empresa de inteligencia artificial de haber construido su incipiente negocio de hardware sobre secretos comerciales robados. La compaƱĆa de Cupertino sostiene que antiguos empleados sustrajeron información confidencial para beneficiar a OpenAI, y que esta actuación no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia coordinada.
La denuncia, de 41 pĆ”ginas, seƱala directamente a dos exempleados: Tang Yew Tan, que pasó 24 aƱos en Apple y llegó a ser vicepresidente de diseƱo de producto para el iPhone y el Apple Watch, y Chang Liu, un ingeniero elĆ©ctrico que trabajó ocho aƱos en los proyectos mĆ”s sensibles del iPhone. Ambos ocupan ahora puestos clave en OpenAI, y la demanda tambiĆ©n incluye como acusadas a la propia OpenAI, a su fundación y a io Products, la empresa de hardware que la compaƱĆa de Sam Altman compró el aƱo pasado por unos 6.500 millones de dólares.
Las acusaciones contra los exempleados
SegĆŗn el escrito presentado, Chang Liu no devolvió un ordenador portĆ”til de Apple al abandonar la compaƱĆa en enero de este aƱo. Semanas despuĆ©s, descubrió un fallo de autenticación en los servidores de Apple que le permitĆa seguir accediendo a archivos internos. En lugar de notificarlo, descargó durante semanas docenas de documentos confidenciales, incluyendo una compilación tĆ©cnica de mĆ”s de mil pĆ”ginas con detalles de fabricación de las placas base de los productos de Apple. La demanda asegura que Liu tambiĆ©n aconsejó a una antigua compaƱera sobre cómo copiar archivos sin levantar sospechas y quĆ© material debĆa estudiar antes de su entrevista en OpenAI.
Por su parte, Tang Yew Tan es acusado de utilizar en las entrevistas de trabajo los nombres en clave de proyectos internos de Apple para sonsacar información sobre productos aĆŗn no anunciados. Apple afirma que Tan pedĆa a los candidatos que llevaran prototipos y piezas reales a las entrevistas para que explicaran su funcionamiento, algo que sorprendió a uno de los aspirantes, quien segĆŗn la demanda comentó que no sabĆa que se pudieran sacar esos productos de la oficina. AdemĆ”s, Tan conservó un documento interno sobre los protocolos de seguridad de Apple cuando un empleado se marcha, y OpenAI lo habrĆa distribuido entre sus fichajes con instrucciones de no revelar su destino y de no firmar nada en la entrevista de salida.

El contexto: de socios a rivales
La demanda marca un punto de inflexión en la relación entre ambas compaƱĆas. Hasta hace poco, Apple y OpenAI mantenĆan una alianza tecnológica: en 2024, Apple integró ChatGPT en su ecosistema como parte de Apple Intelligence, permitiendo a los usuarios acceder al chatbot desde Siri y otras funciones. Sin embargo, la entrada de OpenAI en el mercado del hardware cambió el equilibrio. La adquisición de io Products, fundada por el legendario diseƱador Jony Ive (que no aparece como demandado), y el fichaje de mĆ”s de 400 antiguos empleados de Apple han convertido a OpenAI en un competidor directo.
Apple asegura que el presunto saqueo alcanza incluso a la cadena de suministro. La compaƱĆa afirma que OpenAI convenció a uno de sus socios industriales de confianza para que ejecutara una tĆ©cnica propietaria de acabado de metales, haciĆ©ndole creer que contaba con el permiso de Apple. TambiĆ©n se habrĆa dirigido a otro proveedor de baterĆas con preguntas que solo alguien de dentro de Apple sabrĆa formular. La demanda subraya que el acuerdo comercial que integra ChatGPT en Apple Intelligence no estĆ” en cuestión en este litigio, pero es difĆcil imaginar que esa alianza sobreviva intacta a un proceso judicial en el que Apple describe a su socio como una empresa podrida hasta la mĆ©dula.
Implicaciones para el futuro
El caso podrĆa convertirse en una de las batallas legales mĆ”s relevantes de la industria tecnológica. Apple solicita una indemnización por daƱos y perjuicios, medidas cautelares y una orden judicial que impida a OpenAI seguir utilizando su información confidencial. La compaƱĆa de Cupertino afirma que escribió a OpenAI en febrero para pedir explicaciones y nunca recibió respuesta. Por ahora, OpenAI no ha hecho declaraciones pĆŗblicas sobre la demanda, y se espera que presente su defensa ante el tribunal.
El enfrentamiento llega en un momento en el que las grandes tecnológicas compiten por el control de la próxima generación de dispositivos impulsados por inteligencia artificial. Mientras Apple trata de abrir Siri a modelos como Claude y Gemini, OpenAI avanza en el desarrollo de un dispositivo propio que podrĆa competir directamente con el iPhone. La demanda refleja la creciente tensión por el talento y los secretos industriales, y abre una incógnita sobre el futuro de la colaboración entre ambas empresas.

La guerra judicial entre Apple y OpenAI no solo pone en jaque su alianza tecnológica, sino que tambiĆ©n redefine las reglas del juego en Silicon Valley. Con mĆ”s de 400 exempleados de Apple trabajando ahora en OpenAI y acusaciones de espionaje corporativo que incluyen desde documentos robados hasta componentes fĆsicos llevados a entrevistas, el caso promete ser largo y complejo. Lo que estĆ” claro es que la carrera por el próximo gran dispositivo de consumo despuĆ©s del telĆ©fono móvil acaba de entrar en una fase mucho mĆ”s tensa y litigiosa.
