Apple prepara un golpe de efecto en su gama de entrada del iPad para el próximo ciclo de primavera, con una actualización que no se limita a un cambio de chip: habrá reordenación de capacidades, ajustes de posicionamiento y una idea clara de mantener el precio de acceso a raya para seguir presionando a las tablets Android. Las filtraciones coinciden en señalar que veremos avances tangibles en rendimiento y funciones de software que acercan el iPad básico a experiencias antes reservadas a gamas superiores.
Las piezas del puzzle ya están sobre la mesa: nuevos modelos identificados internamente como J581 y J582, calendario de lanzamiento entre marzo y abril, y una estrategia coherente con lo que la compañía presentó a principios de 2025 con los iPad de 11.ª generación y los iPad Air con chip M3. El resultado apunta a una de las renovaciones más relevantes de la línea de entrada desde el cambio de diseño de 2022, con foco en productividad, educación y una integración mayor con las últimas funciones de iPadOS y Apple Intelligence.
Renovación del iPad de entrada en 2026: diseño, almacenamiento y chips

La gran novedad para la gama básica es doble: más pantalla y adiós a la capacidad mínima tradicional. Las filtraciones apuntan a un iPad de 12.ª generación con panel de 11 pulgadas, un salto cómodo para trabajar y estudiar, y a la eliminación del modelo con menor almacenamiento, que hoy se sitúa en 128 GB. La jugada es clara: elevar el listón de la experiencia de base, aunque suponga que la opción más barata ya no sea tan escueta en memoria interna, gracias a la llegada de iPadOS 26.
El diseño no dará un volantazo, y eso no es malo: se espera continuidad respecto al iPad presentado en marzo de 2025, con chasis de aluminio, Touch ID y la misma filosofía de líneas rectas y bordes uniformes. Apple seguiría reservando Face ID para los modelos Pro, preservando una diferenciación de gama lógica y contenida.
En compatibilidad con accesorios también hay paso adelante, con soporte confirmado para Apple Pencil (al menos de segunda generación) y para Magic Keyboard. Esto acerca muchísimo el iPad básico a ese territorio híbrido entre ocio y productividad que tantas puertas abre en educación a distancia, trabajos de oficina y creación de contenidos ligera.
El motor interno sube de nivel con un chip más moderno que el A16 Bionic, actual corazón del iPad de 2025. Las fuentes difieren si será un A17 o incluso un M de entrada; en cualquier caso, el objetivo es claro: ganar holgura para iPadOS y asegurar funciones exigentes como la multitarea avanzada o las integraciones con Apple Intelligence. La idea de fondo es que el iPad de 2026 no llegue justo de potencia.
La hoja de ruta sitúa esta renovación en un momento avanzado de desarrollo en Cupertino, bajo los códigos J581 y J582. Esta nomenclatura se repite en varios reportes y encaja con el patrón de nomenclaturas internas observado en generaciones anteriores, lo que refuerza la credibilidad del calendario previsto para primavera.
En precio, Apple jugará a la contención: la referencia para Estados Unidos se mantiene en torno a 349 dólares, un mensaje potente para el segmento de entrada. En Brasil, las cifras que circulan hablan de unos 3.199,90 reales a cambio de junio de 2025, aunque allí pesan los aranceles y la volatilidad del tipo de cambio.
Eliminar el escalón de 128 GB trae consecuencias: por un lado, se reduce la sensación de comprar un dispositivo que se quedará corto a los dos años; por otro, se empuja a los usuarios más sensibles al precio hacia opciones de segunda mano o reacondicionados. Es una apuesta por durabilidad y menos obsolescencia percibida, aun a costa de recortar la opción más barata.
La sincronía con el software es intencionada: se busca que el nuevo iPad básico aterrice listo para aprovechar características clave ya asentadas en iPadOS, como Stage Manager y la multitarea más pulida, y para integrar cada vez mejor las funciones de Apple Intelligence que la compañía empezó a desplegar desde mediados de 2024.
Rendimiento y software: iPadOS 19 hoy, iPadOS 26 a la vuelta de la esquina

El iPad básico de 2026 tendrá que convivir con dos pilares de software: lo ya conocido de iPadOS 19 y el salto ambicioso de iPadOS 26, versión presentada en la WWDC25 con un cambio de numeración que alinea todas las plataformas de la casa. Esto no es solo cosmética: viene de la mano de novedades en multitarea y un nuevo lenguaje visual compartido con iOS y macOS.
iPadOS 26 introduce ventanas flexibles y gestión de apps más libre, un rediseño del sistema de ventanas que permite trabajar como quieras, combinando módulos y ajustando espacios sin perder el control. A esto se suma Liquid Glass, una línea estética común en apps y menús que aporta consistencia y familiaridad al saltar entre dispositivos.
En compatibilidad, la lista oficial que circula es generosa: desde iPad mini de quinta generación y iPad de octava generación en adelante. Sin embargo, las funciones de Apple Intelligence requieren músculo: se piden iPad con chip M1 o, en el caso del iPad mini, el A17 Pro. Este detalle es clave para entender por qué Apple busca un chip más capaz en el iPad de entrada de 2026.
Los tiempos de despliegue de iPadOS 26 ya están marcados: la beta para desarrolladores se publicó el 9 de junio de 2025, la beta pública llega en julio y la versión final debería aterrizar a finales de septiembre. Quien compre un iPad en primavera de 2026, por tanto, lo recibirá con meses de ecosistema maduro y apps adaptadas.
Lo que hoy ya funciona en iPadOS 19 no se pierde, se amplifica: Stage Manager, la multitarea optimizada y la mejor integración con Apple Intelligence encajan con la idea de un iPad básico más ambicioso. La combinación de hardware actualizado y estas piezas de software es lo que hará que el modelo de entrada rinda mejor en escenarios reales de uso.
Precio, disponibilidad y efectos en los mercados

Si nada se tuerce, el calendario señalado por varias fuentes apunta a marzo o abril para el anuncio y puesta a la venta, manteniendo esa cadencia anual que Apple ha seguido con fidelidad en las últimas hornadas de iPad. El movimiento encaja con el patrón de presentar hardware potente en otoño y acompañar con tablets y portátiles en primavera.
La referencia de 349 dólares como precio de partida en Estados Unidos se mantendría pese al salto de chip, un gesto deliberado para no perder tracción frente a Android en la gama media-baja. Es la misma receta que explica el éxito del iPad de entrada en educación y empresa: buena integración, actualizaciones garantizadas y vida útil prolongada.
En Brasil, la lectura es más compleja por aranceles e inflación, pero incluso allí el iPad básico sigue entre los dispositivos más deseados para e-learning y despliegues corporativos. El dato de IDC que coloca a Apple con un 36% del mercado mundial de tablets en el primer trimestre de 2025 refuerza que la marca lidera y resiste a rivales que aprietan por precio.
La retirada del modelo de 128 GB encarecerá el ticket de entrada en algunos países, y previsiblemente aumentará la presión sobre el mercado de segunda mano y reacondicionados. A cambio, la experiencia base mejora, se reduce la frustración por falta de espacio y el dispositivo se vuelve más sostenible a medio plazo para apps y contenidos cada vez más pesados.
En la trastienda de la cadena de suministro también hay pistas, como los envíos de iPad Air y iPad de 11.ª generación que DigiTimes situó en diciembre, abriendo la puerta a lanzamientos primaverales. Ese mismo informe hablaba de una transición a chips “propios” en Wi‑Fi/Bluetooth, algo que otras fuentes no esperan ver hasta 2026, muestra de que los tiempos son cambiantes y conviene tomar cada pieza con cautela.
El ecosistema que acompaña: iPad Air, iPad Pro, plegable y más

No solo el iPad de entrada se mueve: el iPad Air dará el salto de M3 a M4 con cambios contenidos, según los modelos en desarrollo identificados como J707, J708, J737 y J738. La idea es exprimir el rendimiento por vatio y la parte de inteligencia artificial del nuevo chip, manteniendo el atractivo precio de gama media que tan bien le ha funcionado desde la llegada de la versión de 13 pulgadas en 2024.
El iPad Pro también pisa el acelerador con el M5 en el horizonte de otoño, siguiendo el guion de actualizaciones de alto rendimiento que Apple marca cada año. Se rumorean mejoras en el motor neuronal y posibles ajustes en tamaños, con el eterno debate de un modelo más grande, marcos más finos y ambiciones de “ordenador” sin abandonar iPadOS.
El contexto Mac añade músculo al primer semestre de 2026, con un MacBook Air con chip M5 en torno a marzo y un MacBook Pro M5 en primavera. Este último sería el último con el diseño actual (estrenado en 2021) antes del salto a OLED y un chasis renovado en la siguiente iteración, cambios que afectan al conjunto del ecosistema de productividad.
Más allá de portátiles y tablets, el catálogo se ampliaría con un monitor externo nuevo, el primero desde el Studio Display de 2022, con nombre en clave J427, previsto también para principios de 2026. Y en casa, el esperado hub doméstico (J490) podría ver la luz por fin en la primera mitad del año tras retrasos ligados a las nuevas capacidades de Siri.
En la parte iPhone, el arranque del año lo marcaría el 17e, heredero directo del 16e lanzado en febrero, que adoptaría el A19 para alinearse con la familia iPhone 17. Ya en otoño, Apple tiene entre manos un reposicionamiento con iPhone 17 Air como sustituto del Plus, más delgado que nunca pero con compromisos en batería y cámaras según los primeros informes.
Mirando a 2026 y 2027, los rumores del iPhone plegable empujan un nuevo formato, con una pantalla interior cercana a 7,8 pulgadas y una exterior de 5,5, además de un precio que se antoja ultra premium. Este plan convive con una idea paralela de iPad plegable de 18,8 pulgadas desplegado; aunque se habló de 2026 como año del plegable, las últimas voces mueven la aguja a 2027 o incluso 2028, con el objetivo de minimizar la arruga con soluciones de placa metálica y mejorar la durabilidad.
Como siempre en Apple, el calendario es flexible y puede deslizarse unos meses, pero el patrón general es consistente: tope de gama en otoño y familia de entrada/medio en primavera, con un iPad básico reforzado para absorber las novedades de iPadOS 26 y hacer de puerta de entrada a Apple Intelligence, y un iPad Air que sube el listón sin romper el equilibrio de precio.
En retrospectiva, 2025 sentó las bases de lo que veremos en 2026: iPad de 11.ª generación con A16 Bionic y iPad Air M3 en marzo marcaron cadencia y precios, mientras que el iPad Pro con M5 quedó reservado para el tramo final del año. Esa alineación hace creíble que el relevo del iPad de entrada se produzca en primavera con foco en rendimiento y almacenamiento.
La pregunta para el usuario es clara: compensa perder el escalón de 128 GB si el precio de salida se mantiene, a cambio de un equipo más capaz para los próximos años. Para muchos, la combinación de pantalla de 11 pulgadas, chip más moderno, compatibilidad con Apple Pencil y teclado, y el rumbo de iPadOS inclinarán la balanza hacia el sí.
Queda por ver si la política de precios casi congelados sumada a la desaparición de la opción más básica empujará a más gente al ecosistema de la manzana o si, por el contrario, la competencia Android seguirá captando a quienes priorizan el precio por encima de todo. Lo que no admite dudas es que Apple quiere un iPad de entrada que dure más, rinda mejor y haga menos concesiones, y todas las filtraciones apuntan en esa dirección.