La larga batalla antimonopolio entre Apple y Epic Games en torno a la App Store suma un nuevo capĆtulo decisivo en Estados Unidos. Un tribunal federal de apelaciones ha confirmado que la compaƱĆa de Cupertino desobedeció una orden judicial previa, pero al mismo tiempo le reconoce margen para seguir cobrando comisiones por ciertas compras que se cierren fuera de su tienda oficial.
Este último giro vuelve a poner bajo la lupa el modelo de negocio y las normas internas de la App Store, un asunto que se sigue muy de cerca desde España y el resto de Europa por su parecido con los debates abiertos en Bruselas sobre el poder de las grandes plataformas digitales. En el centro del conflicto se mantienen las mismas preguntas: quién controla los métodos de pago, qué parte de los ingresos se queda la plataforma y hasta qué punto esas condiciones pueden considerarse restrictivas para la competencia.
Fallo del Noveno Circuito: desacato confirmado y revisión del 27%
En una resolución de 54 pÔginas, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de Estados Unidos sostiene que Apple incumplió de forma consciente la orden emitida en 2021 por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers. Aquella instrucción obligaba a permitir que los desarrolladores informaran a los usuarios y los redirigieran a sistemas de pago alternativos en la web, donde a menudo se encuentran precios mÔs ajustados que en las compras integradas en la App Store.
La instancia superior respalda el diagnóstico de desacato, pero considera excesivas las medidas que se impusieron inicialmente para corregirlo. En opinión del panel de tres jueces, bloquear por completo cualquier tipo de comisión sobre las transacciones gestionadas mediante enlaces externos supuso un uso desproporcionado de la discrecionalidad del juzgado de distrito.
El tribunal admite que Apple tiene derecho a recibir alguna remuneración por el uso de su tecnologĆa y su propiedad intelectual cuando su infraestructura se utiliza de forma indirecta en compras realizadas fuera de la App Store. Eso sĆ, deja claro que dicha remuneración debe estar acotada a costes āgenuina y razonablemente necesariosā para coordinar el funcionamiento de los enlaces externos y garantizar la seguridad del sistema.
Lo que los jueces sĆ tumban de manera tajante es el 27% de comisión que Apple fijó para los ingresos obtenidos a travĆ©s de esos enlaces. Ese porcentaje dejaba la carga para los desarrolladores muy cerca del 30% estĆ”ndar que se aplica a las compras integradas tradicionales, lo que, segĆŗn el tribunal, contradecĆa el propósito de la orden original: crear un espacio real para mĆ©todos de pago mĆ”s competitivos.
Como consecuencia de esta interpretación, el asunto regresa ahora al despacho de la jueza Gonzalez Rogers, que deberÔ redefinir qué estructura de comisiones encaja con los criterios marcados por el Noveno Circuito. De la cifra final dependerÔ que la victoria obtenida por Epic Games y otros desarrolladores se quede en un triunfo principalmente simbólico o tenga un impacto económico directo en la industria.

Cómo arrancó el choque: Fortnite, pagos directos y ecosistema cerrado
El origen de este conflicto se remonta a hace varios años, cuando Epic Games decidió plantar cara al sistema de pagos y comisiones de la App Store. Durante largo tiempo, Apple ha exigido que las compras integradas se procesen exclusivamente mediante su propio sistema de facturación, con tarifas que se sitúan habitualmente entre el 15% y el 30% del importe.
En 2020, Epic dio un paso mĆ”s al introducir en Fortnite un mĆ©todo de pago directo que sorteara las comisiones de Apple dentro del propio juego. La respuesta de la compaƱĆa de Cupertino fue inmediata: retiró Fortnite de la App Store y, en paralelo, Google hizo lo propio en la Play Store de Android. A partir de ahĆ, la disputa saltó a los tribunales con demandas antimonopolio contra ambas tecnológicas.
Tras un juicio celebrado en 2021, la jueza Yvonne Gonzalez Rogers resolvió en gran medida a favor de Apple en lo relativo a la legislación antimonopolio federal, al considerar que la empresa no encajaba del todo en la definición clÔsica de monopolio ilegal en Estados Unidos. Sin embargo, sà apreció una infracción de la normativa de competencia de California, un matiz que a la postre resultó determinante.
En virtud de esa legislación estatal, la magistrada ordenó que Apple permitiera a los desarrolladores informar y conducir a los usuarios hacia alternativas de pago online potencialmente mĆ”s baratas, lo que incluĆa la posibilidad de aƱadir enlaces a sitios web externos. Esta pequeƱa brecha en el muro de la App Store fue ratificada posteriormente por el propio Noveno Circuito y, mĆ”s adelante, por el Tribunal Supremo estadounidense.
Apple reaccionó habilitando dichos enlaces, pero acompañó la apertura con una nueva comisión del 27% sobre los ingresos generados fuera de la tienda. Para Epic y muchos otros estudios, esa tarifa se parecĆa demasiado a un truco contable para dejar casi intacto el esfuerzo económico que soportan los desarrolladores, ya que la diferencia real con el 30% interno era bastante reducida.
La estrategia de Epic y el peso económico de la App Store
Ante la implantación de ese 27%, Epic Games volvió a los tribunales para denunciar que Apple estaba vaciando de contenido la sentencia de 2021. La editora no solo cuestionaba el elevado porcentaje, sino tambiĆ©n las limitaciones que la compaƱĆa imponĆa al tamaƱo, la ubicación y el diseƱo de los enlaces externos dentro de las aplicaciones.
SegĆŗn la versión de Epic, esas restricciones prĆ”cticas hacĆan que el nuevo sistema fuera poco Ćŗtil en la realidad, ya que dificultaban que el usuario encontrara y utilizara de forma sencilla los mĆ©todos de pago alternativos. A su juicio, Apple cumplĆa la orden solo sobre el papel, pero seguĆa desincentivando que los desarrolladores sacaran partido a opciones de facturación externas.
Tras conocerse la decisión del Noveno Circuito, el consejero delegado de Epic, Tim Sweeney, ha interpretado el fallo como un golpe importante a la estrategia de Apple de mantener comisiones casi equivalentes a las de la App Store incluso cuando el pago se produce fuera. El matiz de que solo se puedan repercutir costes ārazonablesā abre, segĆŗn su lectura, la puerta a un modelo mĆ”s equilibrado entre plataformas y creadores de software.
Desde esta perspectiva, podrĆa tener lógica que Apple cobrara tasas vinculadas a tareas especĆficas como la revisión de aplicaciones, la seguridad o la coordinación tĆ©cnica, pero no un porcentaje recurrente sobre toda la facturación generada por canales ajenos a su sistema de pagos. Esa frontera, argumenta Epic, es la que separa un cobro por servicios reales de un posible abuso de posición de fuerza.
Todo este pulso se produce mientras la App Store continĆŗa siendo uno de los grandes motores del negocio de servicios de Apple. La compaƱĆa no detalla al cĆ©ntimo cuĆ”nto ingresa por su tienda de apps, pero presume de las cifras que genera para terceros: asegura que solo en 2024 se facilitaron mĆ”s de 400.000 millones de dólares en ventas para desarrolladores a travĆ©s de su ecosistema.
Lectura desde España y la Unión Europea: DMA, competencia y comisiones
Aunque el litigio se estÔ resolviendo en los tribunales estadounidenses con base en la ley de California, sus implicaciones se dejan notar mÔs allÔ de las fronteras de EE. UU.. Reguladores de todo el mundo, incluida la Comisión Europea, autoridades chinas y autoridades como la CNMC en España, observan esta disputa con lupa porque plantea interrogantes casi idénticos a los que se abordan en el marco europeo.
En la Unión Europea, el referente inmediato es la Ley de Mercados Digitales (DMA), que fija obligaciones especĆficas para las grandes plataformas catalogadas como āguardianes de accesoā. Entre otros puntos, estas deben permitir tiendas de aplicaciones alternativas, aceptar sistemas de pago de terceros y evitar represalias contra quienes opten por soluciones de facturación externas que compitan con las propias de la plataforma.
Para los desarrolladores espaƱoles y europeos, el fallo del Noveno Circuito se percibe como otra seƱal de que el modelo de comisiones y restricciones en las tiendas de apps se estĆ” cuestionando cada vez mĆ”s. Aunque la decisión no es jurĆdicamente vinculante en Europa, refuerza la idea de que tanto tribunales como reguladores muestran menos paciencia con ecosistemas excesivamente cerrados.
Los usuarios en EspaƱa podrĆan notar efectos indirectos si, como respuesta al entorno regulatorio y judicial, Apple decide alinear sus polĆticas a nivel global y no solo paĆs por paĆs. Una eventual reducción de comisiones o una apertura efectiva a sistemas de pago externos podrĆa traducirse, sobre el papel, en precios mĆ”s ajustados, mĆ”s promociones y una mayor competencia en contenidos digitales, desde juegos hasta servicios de suscripción.
Al mismo tiempo, la propia sentencia estadounidense reconoce que la infraestructura que Apple pone a disposición de los desarrolladores tiene un coste y un valor: herramientas de desarrollo, sistemas de seguridad, canal de distribución mundial, gestión de actualizaciones y visibilidad en un mercado gigantesco. El reto para las autoridades europeas, incluida Bruselas, serĆ” trazar la lĆnea entre la compensación legĆtima por estos servicios y un eventual abuso de una posición dominante.
Un conflicto que seguirĆ” marcando la agenda de las grandes plataformas
La nueva resolución no termina con la polémica, pero sà reconfigura el terreno sobre el que se librarÔn las próximas fases del caso Apple vs Epic. La jueza Gonzalez Rogers deberÔ fijar ahora qué tipo de comisión considera aceptable para las compras que se cierran fuera de la App Store, y esa cifra se examinarÔ con todo detalle desde la industria tecnológica y desde los organismos de competencia.
Para Apple, el gran desafĆo consiste en ajustar sus polĆticas sin dar la sensación de que pierde el control de su ecosistema. Hasta la fecha, la empresa ha cedido lo justo en cada región cuando los reguladores o los jueces la han presionado, pero sin renunciar a la idea de que su modelo cerrado aporta seguridad y una experiencia mĆ”s controlada al usuario.
Epic Games, por su parte, sale reforzada de este episodio al lograr que un tribunal de apelación confirme el desacato de Apple y obligue a revisar el 27%. Este espaldarazo judicial respalda su discurso a favor de un mercado de aplicaciones mÔs abierto y competitivo, aunque también deja claro que las grandes plataformas seguirÔn contando con cierto margen para cobrar por servicios vinculados a su propiedad intelectual.
MĆ”s allĆ” de estos dos protagonistas, todo el ecosistema de desarrolladores pendiente de las tiendas de apps observa quĆ© se considera a partir de ahora una ātarifa razonableā. De esa definición dependerĆ” la viabilidad económica de muchos modelos de negocio, desde pequeƱos estudios independientes con un solo juego hasta grandes empresas que basan buena parte de sus ingresos en suscripciones y servicios digitales.
En un entorno en el que unas pocas plataformas concentran buena parte de la distribución de aplicaciones, cada sentencia que toca el modelo de comisiones envĆa una seƱal al resto del sector. Lo que se estĆ” debatiendo de fondo es si la puerta de entrada a millones de usuarios puede seguir condicionada casi por completo a las reglas que marque un Ćŗnico proveedor y, en su caso, a quĆ© precio y con quĆ© controles externos.
Todo lo ocurrido en la batalla entre Apple y Epic por la App Store se ha convertido ya en un referente para analizar cómo se van a equilibrar los intereses de las grandes tecnológicas, las expectativas de los desarrolladores y los derechos de los consumidores en los próximos años, tanto en Estados Unidos como en España y el resto de Europa, donde las autoridades toman buena nota de cada paso de este pulso judicial para orientar sus futuras decisiones en materia de competencia digital.