
Apple prepara un cambio importante en la forma en la que sus dispositivos se relacionan con la inteligencia artificial. La compañía está ultimando una actualización de software que permitirá que Siri deje de depender de un único proveedor y pueda conectarse con varios chatbots de IA de terceros instalados en el iPhone, el iPad o el Mac.
Este giro, previsto para la próxima gran versión de los sistemas operativos de la marca, convertirá al asistente en una especie de puerta de entrada a distintos modelos de IA. Para los usuarios de España y del resto de Europa, la jugada implica más margen de elección a la hora de usar herramientas avanzadas de IA sin salir del ecosistema Apple, pero también la necesidad de decidir qué servicios activar y qué información compartir con cada uno.
Un Siri reconvertido en plataforma de inteligencia artificial
La pieza central de la nueva estrategia será un sistema interno bautizado como Extensions, pensado para que Siri actúe como un hub capaz de coordinar varios asistentes de IA que conviven en el mismo dispositivo. En lugar de apoyarse en un único motor por debajo, el asistente podrá derivar cada consulta al servicio que elija el usuario o que se haya configurado como preferido.
En la práctica, esto significa que quien tenga un iPhone, un iPad o un Mac podrá instalar aplicaciones de chatbots desde la App Store y vincularlas con Siri. Modelos como Google Gemini, Anthropic Claude, Perplexity u otros servicios compatibles pasarán a ser opciones accesibles directamente desde el asistente, de forma similar a la integración actual con ChatGPT, que dejará de ser la única puerta de entrada.
El funcionamiento será flexible: una persona podrá pedir a Siri que envíe una petición concreta al chatbot que más le convenga. Por ejemplo, redirigir una búsqueda compleja a Gemini, solicitar a Claude que resuma un documento o recurrir a ChatGPT para redactar un texto, todo desde la misma interfaz de voz o texto que ya se usa a diario en los dispositivos Apple.
De este modo, Siri, lanzado hace más de una década y criticado a menudo por haberse quedado atrás frente a otros asistentes, pasa a ocupar un rol más cercano al de una plataforma abierta de IA conversacional. El objetivo es ponerse al día frente a rivales como Google, Microsoft u OpenAI, que han avanzado con rapidez en modelos generativos.
Para el usuario europeo medio, acostumbrado a moverse entre varias herramientas digitales en su día a día, la apertura de Siri podría traducirse en más opciones reales para trabajar, estudiar o gestionar tareas con ayuda de la IA, aprovechando al mismo tiempo la integración nativa con apps como Mensajes, Calendario, Notas o Mail.
Cómo funcionará Extensions en iOS, iPadOS y macOS
Las referencias encontradas en versiones de prueba de iOS, iPadOS y macOS describen Extensions como un mecanismo que permite que agentes de aplicaciones trabajen junto con Siri y con otras funciones del dispositivo. Estos agentes serían, en la práctica, los componentes que conectan cada app de IA con el asistente y con la plataforma Apple Intelligence.
Desde el panel de ajustes de los nuevos sistemas, los usuarios podrán activar o desactivar cada servicio de IA compatible. Es decir, no se trata de una integración forzada: cada persona decidirá qué chatbots quiere tener disponibles para Siri y en qué contexto se pueden utilizar, algo especialmente relevante para quienes manejan información sensible.
Cuando alguien quiera añadir un nuevo modelo, el sistema le redirigirá a la App Store para descargar la aplicación correspondiente. Apple prepara secciones específicas dentro de la tienda para destacar estos servicios de inteligencia artificial, lo que facilitará encontrar alternativas sin necesidad de bucear entre categorías genéricas.
Una vez instalada una app de IA, sus capacidades podrán aparecer como una extensión más del sistema, de forma similar a cómo hoy se integran los widgets o las hojas para compartir contenido. Siri decidirá a qué modelo envía cada petición según lo que pida la persona usuaria o las preferencias predefinidas en los ajustes.
Este enfoque reduce la dependencia de acuerdos comerciales exclusivos, como el firmado inicialmente con OpenAI para ChatGPT, y abre la puerta a que más actores entren en el ecosistema siempre que cumplan los requisitos técnicos, de seguridad y de privacidad impuestos por Apple. Para los desarrolladores europeos, supone un marco más claro a la hora de diseñar apps de IA que quieran “hablar” con Siri.
Privacidad, control del usuario y papel de Apple Intelligence
Apple insiste en que, pese a abrir la puerta a más proveedores, el usuario seguirá controlando qué datos se comparten con cada chatbot. La arquitectura de Extensions se ha diseñado para alinearse con las políticas de privacidad de la compañía, que en Europa suelen estar fuertemente condicionadas por normativas como el RGPD y por el futuro marco regulatorio de la IA.
En la práctica, será posible delimitar en qué situaciones Siri puede consultar a un modelo externo y qué tipo de información puede salir del dispositivo. Este planteamiento busca minimizar el riesgo de filtraciones de contenido sensible, algo especialmente relevante para empresas, profesionales o administraciones públicas que trabajan bajo requisitos estrictos de confidencialidad.
Todo este sistema se encuadra bajo el paraguas de Apple Intelligence, la marca con la que Apple agrupa sus funciones de IA integradas en el sistema operativo. La compañía no abandona el desarrollo de modelos propios, sino que plantea la conexión con servicios de terceros como un complemento que amplía las capacidades disponibles sin tener que construir internamente cada solución especializada.
Dentro de esta visión, Apple llevaba tiempo barajando que Siri pudiera apoyarse en chatbots muy específicos por sector, por ejemplo, orientados a sanidad, educación, finanzas o atención al cliente. La nueva etapa permite avanzar en esa dirección sin que la empresa tenga que cerrar acuerdos uno a uno para cada nicho.
En el contexto europeo, donde las autoridades comunitarias vigilan de cerca el uso de datos personales y el despliegue de sistemas de IA, este modelo de apertura controlada obligará a Apple a ofrecer explicaciones claras y ajustes sencillos para que el usuario sepa qué ocurre con su información cuando una pregunta se deriva a un proveedor externo.
Relación con ChatGPT, Google Gemini y otros grandes modelos
Actualmente, Siri ya puede enviar ciertas consultas a ChatGPT gracias a un acuerdo con OpenAI, integración que se ha presentado como una de las grandes novedades recientes de Apple Intelligence. Sin embargo, hasta ahora ese soporte era prácticamente exclusivo, lo que generó debates internos sobre la conveniencia de depender de un único socio en un ámbito tan estratégico.
Antes de llegar a ese pacto, la compañía habría probado varios chatbots en entornos internos, comparando resultados y estabilidad. En ese momento, la solución de OpenAI se consideró la opción más madura. La nueva hoja de ruta, basada en Extensions, abandona el modelo de “ganador único” y se inclina por un ecosistema más diverso.
En paralelo, Apple sigue trabajando con modelos Gemini de Google para mejorar la tecnología subyacente de Siri. Esa colaboración se centra en reforzar el motor interno del asistente, mientras que el sistema de extensiones permitirá acceder a Gemini también como servicio externo, siempre que Google habilite su aplicación para ello dentro de la App Store.
Además de ChatGPT y Gemini, la compañía contempla la posible integración de otros servicios ya conocidos por los usuarios en Europa, como Perplexity, Alexa, Meta AI, Grok o Copilot, entre otros. Lo que todavía no está claro es si cualquier app de IA podrá conectarse a Siri o si Apple exigirá un proceso de aprobación específico con filtros técnicos, de calidad y de seguridad.
En todo caso, el diseño de Extensions rompe con la situación actual, en la que ChatGPT actuaba de facto como único gran acceso a la IA conversacional avanzada desde Siri. A partir de la próxima gran actualización de software, la persona usuaria tendrá más margen para escoger qué modelo prefiere usar en cada momento, algo que puede cambiar de forma notable la experiencia en el iPhone, el iPad y el Mac.
Efectos en el negocio de Apple y en el ecosistema de desarrolladores
La apertura de Siri no solo tiene una lectura tecnológica, también acarrea implicaciones económicas importantes. Apple podrá reforzar su negocio de servicios al cobrar una comisión por las suscripciones a modelos de IA que se contraten a través de la App Store, del mismo modo que ya ocurre hoy con las versiones premium de ChatGPT gestionadas desde el sistema de pagos de la tienda.
Para la compañía, esto supone diversificar las fuentes de ingresos ligadas a la inteligencia artificial sin depender únicamente de sus propios modelos. Apple se coloca como intermediaria entre usuarios y proveedores de IA, ofreciendo la capa de integración, control y facturación, y quedándose con una parte de lo que pague el cliente final.
Para los desarrolladores, especialmente en España y el resto de la Unión Europea, el nuevo marco abre la puerta a crear aplicaciones y servicios que se conecten con Siri mediante las APIs de Extensions. Esto podría derivar en una oleada de asistentes especializados que utilicen la voz y el lenguaje natural como interfaz principal en sectores como la empresa, la formación, la salud privada o la productividad avanzada.
En el ámbito bursátil, los primeros indicios del cambio han ido acompañados de movimientos en las cotizaciones de los grandes actores tecnológicos. Mientras Apple registraba ligeras subidas, compañías como Alphabet, matriz de Google, experimentaban correcciones puntuales, reflejando la sensibilidad de los mercados ante cualquier ajuste en el tablero de la IA.
Para el usuario europeo de a pie, lo más visible será que la App Store se convierta en un escaparate más amplio de soluciones de IA, donde cada proveedor competirá por diferenciarse en calidad, precio, especialización o garantías de privacidad. Siri, en ese contexto, actuará como el “presentador” que organiza y pone orden a todas esas opciones desde la misma interfaz conocida de siempre.
Nueva app de Siri, integración con otros sistemas y calendario previsto
Junto al cambio de rol de Siri dentro del sistema, Apple trabaja en una aplicación independiente del asistente con formato de chatbot, que permitiría mantener conversaciones más largas, consultar el historial y aprovechar mejor las capacidades de Apple Intelligence. Esta app conviviría con el Siri tradicional invocado por voz, pero ofrecería una experiencia más parecida a la de otras plataformas de IA conversacional.
La integración de chatbots de terceros no se limitará al iPhone: también se extenderá a iPadOS y macOS, de modo que un mismo servicio de IA podrá utilizarse en el móvil, en la tableta y en el ordenador con una experiencia coherente. El objetivo es que el usuario pueda saltar de un dispositivo a otro sin perder el hilo de sus tareas o conversaciones.
Además, Apple explora una integración más profunda de Siri con la búsqueda Spotlight, añadiendo accesos directos tipo “Ask Siri” o “Write with Siri” para lanzar consultas de voz o texto desde prácticamente cualquier rincón del sistema. Estas funciones encajan con la idea de que el asistente no sea un extra, sino una pieza transversal a toda la experiencia de uso.
El calendario de la compañía apunta a que las novedades se detallen públicamente en la próxima Worldwide Developers Conference (WWDC), donde tradicionalmente se presentan las nuevas versiones de iOS, iPadOS y macOS, además de las APIs que podrán aprovechar los desarrolladores. Como ocurre cada año, algunas características podrían ajustarse o retrasarse en función de cómo avancen las pruebas.
Dado que la actualización afectará a millones de dispositivos activos en España y en otros países europeos, Apple tendrá que coordinar cuidadosamente tanto el despliegue como la comunicación hacia consumidores, empresas y reguladores, explicando cómo se gestionan los datos cuando Siri interactúa con proveedores externos y qué controles tiene cada usuario en sus manos.
Todo este movimiento dibuja un escenario en el que Siri deja de ser un asistente cerrado y pasa a convertirse en un punto de encuentro entre múltiples modelos de IA, donde Apple aporta la integración profunda con el sistema, el marco de privacidad y la pasarela de pagos. Para quienes utilizan dispositivos de la marca en España o en cualquier país de Europa, esto se traducirá en un mayor abanico de herramientas disponibles para informarse, trabajar o comunicarse con ayuda de la inteligencia artificial, pero también en la responsabilidad de elegir qué servicios activar y cómo gestionar la información que se comparte con cada uno.


