Apple ha anunciado una profunda revisión de su política de comisiones en la App Store dentro de la Unión Europea. La compañía estadounidense ha dado a conocer un nuevo marco de tarifas que simplifica los cobros a los desarrolladores, después de meses de tensiones con Bruselas por el cumplimiento de la Ley de Mercados Digitales (DMA). Este cambio llega tras una sanción de 500 millones de euros impuesta en abril de 2025, y busca poner fin a los desacuerdos sobre la distribución alternativa de aplicaciones y las condiciones comerciales.
El nuevo esquema entrará en vigor el próximo 1 de octubre, aunque los desarrolladores ya pueden adherirse a las condiciones desde hoy mismo. Apple destaca que el objetivo es unificar las reglas para todos los que distribuyan apps en la UE, independientemente del canal que utilicen. La medida elimina la controvertida Core Technology Fee, que se cobraba por cada instalación, y la reemplaza por una comisión del 5% sobre las transacciones digitales en aplicaciones distribuidas fuera de la tienda oficial, ya sea a través de mercados alternativos o de la web.
Las nuevas comisiones dentro y fuera de la App Store

Para las aplicaciones que permanecen en la App Store, Apple ha ajustado los porcentajes según el método de pago. Las compras integradas con el sistema de pago de Apple tendrán una comisión general del 26%, que se reduce al 15% para quienes participen en el Programa de Pequeños Negocios, el Programa de Socios Mini Apps, el Programa de Socios de Vídeo y para suscripciones de renovación automática después del primer año. Esta reducción beneficiará a la “vasta mayoría” de desarrolladores, según la empresa.
Si la app utiliza un procesador de pagos alternativo dentro de la App Store, la comisión será del 20%, y del 10% para los acogidos a los programas mencionados. En el caso de que la aplicación enlace a una página web externa para completar la compra, el cargo general es del 15%, también reducible al 10% para los programas bonificados. Además, Apple ha eliminado la tarifa de adquisición inicial y la tarifa de servicios de tienda, que se aplicaban en el modelo anterior.
Una novedad importante es que los desarrolladores podrán ofrecer simultáneamente el pago de Apple y métodos alternativos dentro de la misma aplicación, algo que antes no estaba permitido. Sin embargo, deberán elegir una combinación de opciones y mantenerla durante al menos 12 meses antes de poder cambiarla, para garantizar una experiencia de usuario consistente.
En cuanto a la distribución fuera de la App Store, la comisión del 5% se aplica sobre el valor de las transacciones digitales, no sobre el número de instalaciones. Esto supone un cambio radical frente a la Core Technology Fee, que gravaba cada instalación y generó duras críticas del sector. Para las tiendas alternativas y la distribución web, Apple también ha flexibilizado los requisitos de acceso.
Reacción de Bruselas y contexto regulatorio
La Comisión Europea ha recibido los cambios con satisfacción, aunque con cautela. Bruselas ha agradecido el “compromiso” de Apple y ha destacado que las nuevas condiciones son fruto de un “diálogo cercano” entre ambas partes. No obstante, el Ejecutivo comunitario ha dejado claro que supervisará de cerca la implementación efectiva de estas medidas tanto antes como después de su entrada en vigor, con el objetivo de garantizar la plena libertad de elección de los consumidores europeos.
Este acuerdo llega después de una larga batalla legal. En abril de 2025, la Comisión multó a Apple con 500 millones de euros por infringir la DMA, al considerar que la compañía impedía a los desarrolladores informar a los usuarios sobre ofertas o precios más bajos fuera de la App Store, además de imponer comisiones excesivas por transacciones externas y mantener restricciones técnicas contra las descargas alternativas. Apple recurrió la sanción ante la justicia europea, en un litigio donde se debate si Apple es el guardián de acceso, pero el anuncio de hoy representa un giro significativo en la estrategia de la compañía.
Además de los cambios en las tarifas, Apple ha introducido medidas adicionales para proteger a los menores. Las aplicaciones de la categoría infantil no podrán incluir enlaces externos para completar compras, y para usuarios menores de 13 años quedará bloqueada la posibilidad de enlazar a páginas web externas. En el caso de los menores de 18 años, cualquier app que utilice pagos alternativos deberá incluir un control parental que requiera la intervención de un adulto antes de completar la transacción.
Los requisitos para operar una tienda alternativa o distribuir apps desde la web también se han relajado. Antes se exigía una carta de crédito contingente de un millón de euros de una entidad financiera de primer nivel, algo que se consideraba prácticamente inalcanzable para la mayoría de las tiendas independientes. Ahora bastará con cumplir uno de estos criterios: tener una puntuación moderada de estabilidad financiera según Dun & Bradstreet, cotizar en bolsa, pertenecer a una empresa cotizada, haber recibido financiación de capital riesgo de una firma consolidada, haber superado una auditoría financiera de un auditor externo autorizado, o ser una entidad gubernamental, educativa o sin ánimo de lucro.
El nuevo marco comercial también elimina la distinción entre la tarifa de adquisición inicial y la tarifa de servicios de tienda, que formaban parte del complejo sistema anterior. Apple asegura que cada una de las comisiones refleja el valor que la compañía genera para los desarrolladores, ya sea a través de la App Store o de las compras integradas de Apple. No obstante, la presión regulatoria ha sido clave para forzar este cambio de rumbo.
Para los desarrolladores, la decisión de acogerse a una u otra modalidad tendrá un impacto directo en sus ingresos. Una comisión del 5% para la distribución web puede resultar mucho más atractiva que el 26% de la tienda oficial, especialmente para aplicaciones con altos volúmenes de transacciones. Sin embargo, habrá que considerar los costes adicionales de gestionar pagos, seguridad y atención al cliente en un canal propio. La ventana de oportunidad es inmediata: los interesados ya pueden firmar las nuevas condiciones y tendrán hasta el 1 de octubre para decidir.
El desenlace de esta disputa convierte a Europa en un laboratorio regulatorio mundial. Si las nuevas reglas funcionan sin deteriorar la seguridad o la experiencia de los usuarios, otros países podrían tomar nota y reclamar estructuras más abiertas, similar a cómo Apple abre su ecosistema en Brasil. Apple, por su parte, intenta cerrar uno de sus conflictos más relevantes con Bruselas, aunque el litigio por la multa sigue abierto. La implementación efectiva a partir de octubre determinará si la apertura exigida por la UE altera realmente el equilibrio económico de uno de los ecosistemas digitales más rentables del mundo.

