Apple y la UE cierran un acuerdo por la DMA para evitar más sanciones

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Tras meses de cruce de declaraciones y ajustes regulatorios, Apple y la Comisión Europea están muy cerca de pactar un acuerdo en torno a la DMA (Ley de Mercados Digitales) que rebaje la tensión y establezca una hoja de ruta clara de cumplimiento. Las conversaciones, según múltiples fuentes del sector, han avanzado con paso firme en las últimas semanas.

El objetivo común pasa por evitar nuevas sanciones mediante compromisos verificables en cómo se distribuyen aplicaciones y se presentan opciones de pago fuera del ecosistema de Apple. El contexto no es menor: Bruselas ya impuso a la compañía una multa de 500 millones de euros y ha recordado que puede activar penalizaciones periódicas de hasta el 5% de la facturación diaria media global.

Qué está sobre la mesa en la negociación

Uno de los ejes de la DMA es la apertura de iOS a tiendas de aplicaciones de terceros, algo que Apple habilitó con iOS 17.4. Aun así, la Comisión mantuvo observaciones sobre el llamado “steering”: la posibilidad de que los desarrolladores dirijan a los usuarios a ofertas o pagos externos sin fricciones ni trabas indebidas.

En ese frente Apple ha ido moviendo ficha: ahora permite promocionar métodos de pago alternativos y enlazar a páginas externas desde apps, además de cambios en flujos como la elección de navegador predeterminado al iniciar iOS. El punto más sensible sigue siendo la tarifa de tecnología básica aplicada a los desarrolladores, bajo análisis por su impacto en la competencia.

Bruselas persigue que estas opciones sean visibles, comparables y fáciles de usar, sin patrones de diseño que desincentiven su elección. En la práctica, el acuerdo pondría el foco en reglas de presentación, avisos claros y procesos de compra externos sin rodeos.

Multas, riesgos y calendario

El marco sancionador de la DMA contempla penalizaciones periódicas que pueden alcanzar hasta el 5% de los ingresos diarios medios en caso de incumplimiento persistente. Evitar esa vía coercitiva es una prioridad de ambas partes, que se inclinan por soluciones negociadas y medibles en el corto plazo.

Fuentes del sector financiero apuntan a que el diálogo se encuentra en su tramo final, con un posible anuncio en las próximas semanas si se cierran los últimos flecos técnicos. El texto de implementación, los plazos y el seguimiento serán cruciales para valorar el alcance real del pacto.

Impacto para usuarios y desarrolladores

Para el usuario europeo, el efecto más visible debería notarse en la distribución de apps y los flujos de pago: más claridad para descargar desde tiendas alternativas, mayor transparencia sobre comisiones y un acceso más directo a opciones de compra externas dentro de las aplicaciones.

Para los desarrolladores, el compromiso apuntaría a reglas más predecibles de promoción, posibilidad real de comunicar precios y ofertas fuera de la App Store y una revisión de costes que reduzca incertidumbre. La Comisión insiste en que el “cumplimiento” ha de traducirse en oportunidades efectivas, no solo en cambios cosméticos.

No hay señales, por ahora, de que este acuerdo vaya a desbloquear funciones limitadas en la UE como iPhone Mirroring, la traducción en vivo de AirPods o el despliegue completo de Apple Intelligence. Esas capacidades responden a otros expedientes técnicos y regulatorios que no forman parte del núcleo de esta negociación.

El papel de Meta y el contexto regulatorio

En paralelo, Meta también negocia con Bruselas tras una multa de 200 millones de euros por su modelo de “pago o consentimiento”. Aunque se trata de expedientes distintos, las soluciones pactadas en ambos casos servirán para marcar pautas de aplicación de la DMA en todo el ecosistema digital.

El clima ha sido áspero en lo retórico —con críticas públicas desde Apple y respuestas firmes de la Comisión—, pero en privado las posiciones se han ido acercando hacia un entendimiento pragmático. Bruselas resume su prioridad en dos ideas: competencia real y transparencia para usuarios y desarrolladores.

Lo que falta por definir

Quedan por concretar la letra pequeña de la implementación, los mecanismos de supervisión y la evaluación de la tarifa de tecnología básica. También se perfilarán los criterios de visibilidad y diseño para que las alternativas externas no queden enterradas y puedan elegirse sin fricción.

Si el acuerdo cristaliza, aportará estabilidad a corto plazo a un ecosistema bajo escrutinio, limitará la exposición a sanciones y ofrecerá a usuarios y desarrolladores un terreno de juego más claro. El verdadero examen llegará con la aplicación práctica y el cumplimiento sostenido en el tiempo.

El panorama que se dibuja es el de un pacto centrado en abrir y ordenar la distribución y los pagos en iOS dentro de la UE, con mejoras de visibilidad, promoción y costes, pero sin promesas inmediatas sobre funciones aún restringidas. De materializarse, sería un paso para pasar página y encarar la DMA con reglas más nítidas para todos.