La guerra judicial entre Apple y OpenAI ha dado un nuevo giro. La compañía de Cupertino ha presentado ante el tribunal de San José un escrito en el que asegura que un análisis forense preliminar del MacBook utilizado por el exingeniero Chang Liu revela que este no solo descargó un esquema de circuito confidencial, sino que también lo empleó en su trabajo para la empresa de inteligencia artificial. Según Apple, el dispositivo contiene pruebas de que Liu y otros empleados de OpenAI eran plenamente conscientes del acceso no autorizado a los sistemas de almacenamiento en la nube de Apple.
El conflicto se remonta a julio, cuando Apple demandó a OpenAI por robo de secretos comerciales, a su filial de hardware y a dos exempleados, Chang Liu y Tang Yew Tan, por apropiación indebida de secretos comerciales relacionados con el diseño de hardware y la cadena de suministro. Desde entonces, las acusaciones han ido escalando, y ahora Apple solicita una investigación acelerada para evitar que se destruyan más pruebas. OpenAI, por su parte, ha pedido la desestimación del caso y califica la demanda de «un lío provocado por la propia Apple».
Las pruebas del MacBook y la destrucción de evidencias

En el último escrito, Apple detalla que el análisis del MacBook, entregado recientemente por los abogados de Liu, revela que el ingeniero utilizó un esquema de circuito confidencial en una simulación realizada en marzo mediante la herramienta LTspice. Además, se encontraron mensajes en los que Liu habría dado instrucciones a una compañera de OpenAI para destruir pruebas, algo que ella confirmó. Apple también sostiene que Liu empleó en OpenAI una herramienta con el mismo nombre que una aplicación interna de ingeniería de Apple, lo que refuerza la sospecha de que se apropió de material protegido.
La compañía de la manzana afirma que estos hallazgos son «pruebas impactantes» que demuestran la necesidad de acelerar el proceso de descubrimiento de pruebas. Apple también ha solicitado acceso a una Mac mini que Liu habría utilizado y que se sincronizó con el MacBook a través de iCloud, con el fin de ampliar la investigación. Según los abogados de Apple, los demandados no inspeccionaron inicialmente el MacBook, lo que sugiere una actitud negligente o deliberadamente obstructiva.
La defensa de OpenAI: culpa a Apple de su propia negligencia
OpenAI ha respondido con dureza a las acusaciones. En su propio escrito, la empresa dirigida por Sam Altman insiste en que Liu accedió a los archivos para ayudar a un antiguo compañero de Apple, y no para robar secretos. Además, OpenAI critica las políticas internas de Apple, señalando que la compañía permitía a sus empleados usar cuentas personales de iCloud para tareas laborales y que no gestionaba adecuadamente la desvinculación de sus trabajadores. «Apple no puede transformar las consecuencias previsibles de sus propios sistemas en evidencia de robo», argumenta el documento.
OpenAI también ha publicado un comunicado en su web titulado «Apple is getting this wrong», donde acusa a Cupertino de presentar una cronología engañosa. La empresa de IA sostiene que la demanda es un intento de frenar a un competidor en el mercado de hardware y de retener talento, ya que en California los acuerdos de no competencia no son ejecutables. OpenAI recuerda que más de 400 exempleados de Apple han fichado por la compañía, lo que evidencia un éxodo que Apple no puede controlar legalmente.
Contexto y próximos pasos: hardware con Jony Ive y posible salida a bolsa

El litigio llega en un momento delicado para OpenAI, que está desarrollando una familia de dispositivos con el exdiseñador de Apple Jony Ive. Se espera que el primer producto sea un altavoz inteligente con ChatGPT, con forma de rosquilla, del tamaño de un disco de hockey, que incluirá partes móviles para darle personalidad. Además, OpenAI ha presentado un S-1 confidencial ante la SEC y su CFO, Sarah Friar, ha mencionado que la empresa podría salir a bolsa en 2027. Cualquier sombra de inestabilidad legal podría afectar a su valoración, que ya alcanza los 852.000 millones de dólares.
Por su parte, Apple busca una orden judicial que obligue a OpenAI a cesar el uso de los secretos comerciales y a destruir cualquier material confidencial. La audiencia sobre las mociones está prevista para el 1 de octubre, donde el juez escuchará los argumentos de ambas partes. Mientras tanto, el caso ha generado reacciones en el sector, incluido un comentario de Elon Musk, cofundador de OpenAI, quien publicó en X: «Un leopardo no cambia sus manchas», en aparente referencia a la disputa.
Este enfrentamiento no solo afecta a las dos empresas, sino que podría sentar un precedente sobre cómo se manejan los secretos comerciales en la era de la inteligencia artificial. Apple ha planteado una preocupación adicional: si la información confidencial se introduce en un agente de IA que puede aprender de ella, el uso de esa información podría ser difícil o incluso imposible de revertir. Esta cuestión añade una dimensión novedosa al caso, que será observada de cerca por toda la industria tecnológica.
En definitiva, la batalla entre Apple y OpenAI está lejos de resolverse. Las nuevas pruebas presentadas por Apple refuerzan sus acusaciones, pero OpenAI mantiene su defensa y culpa a su rival de las circunstancias. El próximo mes será clave para determinar si el caso avanza hacia un juicio o si se llega a un acuerdo extrajudicial. Lo que está claro es que la disputa por el talento y la propiedad intelectual en el sector de la IA no ha hecho más que empezar.


