Apple y OpenAI se enfrentan en los tribunales por el robo de secretos de hardware

  • Apple ha solicitado una orden judicial preliminar para impedir que OpenAI y exempleados usen secretos comerciales de hardware.
  • La demanda señala a Tang Tan y Chang Liu, entre otros, por presunta sustracción de información confidencial de productos no anunciados.
  • OpenAI ha respondido públicamente con mensajes y correos que, según la compañía, demuestran que Apple gestionó mal los accesos de sus exempleados.
  • El conflicto refleja la creciente competencia en el desarrollo de hardware con inteligencia artificial, con OpenAI avanzando tras la compra de io Products.

Robo de secretos de hardware de Apple por OpenAI

La guerra por el talento y la propiedad intelectual en el sector de la inteligencia artificial ha dado un salto cualitativo. Apple ha llevado a los tribunales a OpenAI, a quien acusa de orquestar una campaña sistemática para hacerse con secretos comerciales relacionados con el diseño de hardware de futuros dispositivos. La compañía de Cupertino presentó el pasado lunes una solicitud de orden judicial preliminar ante un tribunal federal de California para impedir que la startup liderada por Sam Altman y varios exempleados accedan, usen o divulguen información confidencial.

La demanda original, presentada en julio, ya señalaba a dos exempleados clave: Tang Tan, que fue vicepresidente de diseño de producto del iPhone y ahora dirige el área de hardware en OpenAI, y Chang Liu, ingeniero sénior de sistemas eléctricos. Sin embargo, Apple ha ampliado el foco y asegura que su investigación interna ha identificado al menos otros once exempleados que podrían haber participado en la trama. Según la documentación remitida al tribunal, la compañía dispone de pruebas que incluyen reuniones previas a entrevistas de trabajo donde se debatieron tecnologías confidenciales, capturas de pantalla de proyectos secretos y devoluciones sospechosas de portátiles corporativos justo después de que la demanda se hiciera pública.

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En su escrito, Apple sostiene que sufrirá un daño irreparable si no se frena el uso de sus secretos comerciales. La compañía ofreció a OpenAI cinco condiciones para evitar la medida cautelar, de las cuales la startup aceptó tres: no acceder ni solicitar dicha información en el futuro, detener cualquier uso existente y preservar las pruebas. Sin embargo, OpenAI rechazó las dos condiciones restantes, que implicaban permitir que los abogados de Apple y analistas forenses externos inspeccionaran todos sus dispositivos y cuentas en busca de secretos de la manzana. La firma de Cupertino argumenta que esta negativa demuestra una falta de colaboración y refuerza la necesidad de la orden judicial.

El caso ha cobrado relevancia porque, según fuentes del sector, OpenAI está acelerando sus planes de lanzar un dispositivo nativo con inteligencia artificial que competiría directamente con el ecosistema del iPhone. La adquisición de io Products, la startup de diseño cofundada por el legendario Jony Ive, por 6.500 millones de dólares, ha sido el detonante. Apple teme que los conocimientos técnicos de sus exempleados, combinados con la información sustraída, permitan a OpenAI replicar acabados metálicos y procesos industriales registrados por los ingenieros de Cupertino.

Robo de secretos de hardware de Apple por OpenAI

La respuesta de OpenAI no se ha hecho esperar. En una extensa publicación en su blog titulada “Apple se está equivocando”, la compañía califica la demanda de “descuidada, agresiva y extrañamente personal”. OpenAI niega categóricamente poseer o desear secretos comerciales ajenos y asegura que la solicitud de orden judicial se basa en información falsa. Para respaldar su postura, ha hecho públicas conversaciones de iMessage y correos electrónicos que, según su versión, demuestran que fueron los propios empleados de Apple quienes contactaron con Chang Liu después de su salida para pedirle ayuda con archivos y preguntas técnicas.

Además, OpenAI ha destapado un error de los abogados de Apple: enviaron un correo a la persona equivocada al confundir dos apellidos asiáticos, y solo rectificaron después de que la startup les llamaran la atención. La compañía de Altman también acusa a Apple de ocultar sus propias deficiencias de seguridad, ya que el acceso residual de los exempleados se debió a malas prácticas internas, como mantener cuentas activas durante semanas tras la salida de los trabajadores. “El robo de secretos, si existió, necesitó una puerta abierta del lado de Apple para pasar”, señalan los documentos presentados por OpenAI.

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Este enfrentamiento no es un caso aislado, sino la punta del iceberg de una migración masiva de ingenieros de hardware desde Apple hacia OpenAI y otras startups de inteligencia artificial. La compañía de Cupertino intentó frenar la fuga ofreciendo incentivos económicos de hasta 400.000 dólares a principios de año, pero no fue suficiente. La llegada de Tang Tan a OpenAI, junto con la adquisición de io Products, ha convertido a la startup en un competidor directo en el terreno del hardware de consumo. Mientras Apple corre de atrás en la carrera de la IA generativa, OpenAI busca lanzar un dispositivo portátil con sensores inteligentes que podría redefinir la interacción con la tecnología.

El proceso judicial promete prolongarse durante meses, y el tribunal de California deberá decidir si concede la inspección acelerada de pruebas solicitada por Apple. Lo que está claro es que esta batalla legal no solo enfrenta a dos gigantes tecnológicos, sino que también plantea preguntas fundamentales sobre la movilidad del talento, la protección de la propiedad intelectual y los límites de la competencia en la era de la inteligencia artificial. El desenlace podría sentar un precedente importante para todo el sector, especialmente en un momento en que la frontera entre software y hardware se difumina cada vez más.

La guerra entre Apple y OpenAI ha pasado de las oficinas de diseño a los tribunales, y todo apunta a que el resultado definirá quién lidera la próxima generación de dispositivos con inteligencia artificial. Mientras tanto, los aficionados a la tecnología y los inversores siguen de cerca cada movimiento, conscientes de que lo que está en juego es no solo un puñado de secretos, sino el futuro del ecosistema digital tal como lo conocemos.

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