Cuando sentimos que el ordenador o el móvil empiezan a ir a pedales, lo primero que se nos viene a la cabeza es que nos falta memoria RAM. Es ese componente invisible pero vital que permite que todo fluya sin tirones, permitiéndonos saltar de una pestaña a otra o abrir aplicaciones pesadas sin que el sistema se quede colgado.
Sin embargo, no es lo mismo querer meterle más potencia a un ordenador de sobremesa que intentar que un smartphone vuele. Mientras que en algunos equipos podemos instalar módulos físicos, en los móviles dependemos totalmente de la gestión del software y de algunas funciones inteligentes de memoria virtual.
Ampliando la RAM en iMac: Guía según el modelo

Si tienes un iMac, la posibilidad de ampliar la memoria depende totalmente de qué máquina tengas sobre la mesa. En los modelos de 27 pulgadas, Apple dejó una puertecilla de acceso que hace que el proceso sea pan comido, mientras que en versiones más antiguas o pequeñas, la cosa se complica un poco más.
Modelos Retina 5K de 27 pulgadas (2017 a 2020)
Para los equipos de 2019 y 2020, necesitas módulos SO-DIMM DDR4 a 2666 MHz (PC4-21333), sin búfer ni paridad y de 260 pines. Si tienes el modelo de 2017, la velocidad baja ligeramente a 2400 MHz (PC4-2400). Para que el ordenador no se vuelva loco, lo ideal es que todos los módulos sean del mismo proveedor y capacidad.
La instalación es sencilla: apagas el equipo, lo pones boca abajo sobre una tela suave para no rayar el cristal y pulsas el botón gris situado junto al puerto de alimentación. Una vez abierta la tapa, desplazas las palancas laterales y sustituyes los módulos. Ojo con la muesca: en los modelos 2019 y 2020 está a la izquierda del centro, mientras que en el de 2017 está totalmente a la izquierda.

Modelos de 27 pulgadas más antiguos (2012 a 2015)
En el modelo de finales de 2015, se utiliza memoria DDR3 a 1867 MHz (PC3-14900), mientras que los modelos entre 2012 y 2015 usan DDR3 a 1600 MHz (PC3-12800). En estos casos, la muesca del módulo DIMM se encuentra en la parte inferior derecha, un detalle clave para no forzar la pieza al insertarla.
iMacs clásicos y modelos de 21,5 pulgadas
Para los equipos fabricados entre 2006 y 2011, la historia cambia. Aquí no hay botones mágicos, sino que hay que usar un destornillador Phillips para quitar la tapa inferior. Dependiendo de la edad del equipo, podrías instalar módulos de 1, 2 o hasta 4 GB por ranura. Es fundamental alinear bien los encajes y presionar hasta escuchar el clic característico que confirma que la RAM ha quedado bien asentada.
La realidad de la memoria en dispositivos Android

Aquí entramos en un terreno distinto. En la mayoría de terminales Android, no puedes añadir RAM física; lo que tienes es lo que hay. Mucha gente se obsesiona con ver que la memoria está llena, pero la realidad es que Android es muy listo y gestiona el espacio según lo que el sistema necesite para no cerrarse.
Es normal que el sistema ocupe varios gigabytes solo para arrancar. Si notas que el móvil va lento, similar a cuando tienes un iPad lento, la solución no es buscar hardware, sino cerrar aplicaciones que estén consumiendo recursos en segundo plano. Eso sí, ten en cuenta que con el tiempo las apps se vuelven más pesadas, y llega un momento en que la única solución real es renovar el dispositivo por uno con un procesador y memoria más actuales.
El truco de la memoria virtual: RAM Plus
Algunos fabricantes, como Samsung con su función RAM Plus, han implementado una solución ingeniosa. Básicamente, toman una parte del almacenamiento interno (ROM) y la convierten en memoria virtual. Esto no es tan rápido como la RAM real, pero ayuda a que el dispositivo pueda manejar más aplicaciones abiertas simultáneamente sin que el sistema se ralentice o se caliente en exceso.
Cómo comprobar que todo ha quedado bien

Ya sea en Mac o en móvil, siempre hay que verificar los cambios. En el iMac, basta con ir al menú Apple y seleccionar «Acerca de este Mac». Allí verás reflejada la suma de la memoria original más la que hayas añadido. Si el sistema reconoce los gigas extra, ya puedes disfrutar de un rendimiento mucho más fluido en tus tareas diarias.
Ya sea mediante la instalación física de módulos SO-DIMM en un iMac, ajustando la configuración de RAM Plus en un Galaxy o simplemente reiniciando el móvil para limpiar procesos, optimizar la memoria es la clave para alargar la vida útil de nuestra tecnología y evitar que el hardware se quede corto frente a las exigencias del software moderno.