Parece que Apple tiene entre manos un proyecto que busca romper moldes y sacudir el mercado, volviendo a hacer lo que hizo en su día con el iPhone X. Estamos hablando de un rediseño integral que no se limita a cambiar un botón o mejorar la cámara, sino que apuesta por una estética totalmente renovada para celebrar las dos décadas del dispositivo que cambió el mundo.
Aunque todavía nos quedan por delante varios lanzamientos, como el iPhone 18 Pro y el esperado modelo plegable, en Cupertino ya están moviendo los hilos para que el dispositivo del aniversario sea un auténtico hito. La clave de todo este ruido reside en el uso de materiales vanguardistas y una arquitectura que promete eliminar visualmente las fronteras entre la pantalla y el cuerpo del móvil.
El debate sobre el cuerpo de cristal: ¿Cancelado o en marcha?

En las últimas semanas se ha montado un buen revuelo debido a informaciones contradictorias. Por un lado, el analista Edison Lee soltó la bomba de que el diseño basado en cristal había sido descartado por ser inviable a gran escala. Esta noticia no pasó desapercibida y llegó a provocar que las acciones de Apple sufrieran un bajón, ya que el mercado veía en este modelo una oportunidad para subir los precios medios de venta.
Sin embargo, Mark Gurman, que suele dar en el clavo con sus filtraciones de Bloomberg, salió al rescate para matizar la situación. Según Gurman, lo que se canceló fue una versión extremadamente ambiciosa que sería 100% de cristal, sin ningún tipo de soporte metálico. Aquel prototipo resultó ser un dolor de cabeza en cuanto a conectividad interna y costes de fabricación, pero eso no significa que el proyecto haya muerto, sino que ha evolucionado hacia algo más realista.
Cómo será exactamente el diseño Liquid Glass

El modelo que sí sigue adelante se describe como un sándwich de cristal. La idea es que tanto la parte delantera como la trasera estén compuestas por vidrio que se curve hacia los laterales, envolviendo el dispositivo. Para que el móvil no sea tan frágil y tenga estabilidad estructural, Apple incluirá una banda de metal muy fina en el centro que servirá de refuerzo y unión.
Este concepto va de la mano con la pantalla denominada Liquid Glass Display. El objetivo es que los marcos desaparezcan gracias a microcurvaturas en los cuatro costados, eliminando los saltos táctiles a los que estamos acostumbrados. De este modo, el teléfono se sentiría como una sola pieza en la mano, logrando ese efecto de «todo pantalla» que nos prometieron hace años y que ahora parece estar al alcance gracias a que el FaceID y la cámara frontal quedarían totalmente integrados.
Detalles técnicos y secretos de la cadena de suministro
Si nos metemos en el barro de los datos técnicos, sabemos que este dispositivo llegará en dos tamaños, probablemente de 6,3 y 6,9 pulgadas, manteniendo la estrategia de los modelos Pro actuales. Internamente, Apple maneja los nombres en clave V73 y V74. En cuanto al cerebro del equipo, se espera que monte el chip A21 (nombre en clave Naxos), que será una bestia fabricada mediante un proceso de 2 nanómetros, superando al A20 Pro.
- Proveedores clave: Se menciona a Lens Technology como una pieza fundamental, habiendo absorbido capacidades de producción de marcos y tapas.
- Infraestructura: Filtradores como Fixed Focus Digital aseguran que las fábricas ya han terminado la renovación de sus líneas para procesar este cristal tan especial.
- Estrategia de precio: Se especulaba con precios rozando los 2.060 dólares para la versión más lujosa, buscando posicionarlo como un producto aspiracional y conmemorativo.
El camino hacia el lanzamiento
Aunque el nombre definitivo sigue siendo un misterio —oscilando entre el iPhone 20 o el iPhone 19 Pro—, la fecha está prácticamente grabada en piedra para el otoño de 2027. Es importante no dejarse llevar por el hype excesivo, ya que Apple suele ajustar los detalles finales y arrancar la producción masiva apenas unas semanas antes del evento de presentación. Aun así, que las reformas en las plantas de ensamblaje ya estén listas indica que el cambio de lenguaje visual es una prioridad absoluta para la compañía.
La apuesta por volver al cristal, con un acabado que recuerda a la elegancia del iPhone X pero llevada al extremo, busca justificar el incremento de precios en la gama alta sin depender solo de mejoras en el procesador. Con un diseño que prioriza la continuidad visual y la sofisticación, Apple quiere que este modelo no sea solo un teléfono más, sino el estandarte de la próxima década de smartphones.
La llegada de este dispositivo marcará un punto de inflexión donde la ingeniería de materiales y la estética se fusionan para crear un equipo envolvente, impulsado por el chip A21 y una pantalla sin marcos, que llegará al mercado en 2027 junto a la segunda generación de iPhones plegables, consolidando así el regreso al cristal como el elemento central de la identidad de Apple.