Si llevas tiempo usando un Mac con los chips de Apple pero sigues apoyĆ”ndote en programas diseƱados para los viejos procesadores Intel, conviene que te pongas las pilas. Desde que Apple dio el salto a su propia arquitectura en 2020, Rosetta ha servido como un puente invisible que traducĆa el código de Intel para que todo siguiera funcionando sin que nos diĆ©ramos cuenta, pero ese camino ya tiene una fecha de caducidad muy clara.
La transición ha sido sorprendentemente fluida, pero Apple ha decidido que ya es hora de cerrar el grifo. Con la llegada de las nuevas versiones del sistema, nos encontramos en el tramo final de la compatibilidad, lo que obliga tanto a usuarios domĆ©sticos como a empresas y centros educativos a hacer limpieza de software para evitar que, de un dĆa para otro, sus herramientas de trabajo simplemente dejen de abrir.
La hoja de ruta: ¿CuÔndo se acaba la fiesta?

Para entender dónde estamos, hay que mirar el calendario de versiones de macOS. El soporte ha ido bajando la persiana gradualmente. En macOS 26 Tahoe, los usuarios empezaron a notar avisos del sistema al ejecutar apps basadas en Intel. Ya con macOS 27 Golden Gate, seguimos teniendo Rosetta, pero es la última parada obligatoria. A partir de macOS 28, que aterrizarÔ en otoño de 2027, la funcionalidad de traducción desaparecerÔ casi por completo.
Eso sĆ, Apple no va a dejar totalmente tirados a los gamers. Se ha anunciado que se mantendrĆ” un subconjunto de funciones de Rosetta especĆficamente para aquellos tĆtulos de juegos antiguos que ya no tienen soporte del desarrollador y que dependen de frameworks de Intel. Para el resto de aplicaciones, la sentencia es clara: o son nativas para Apple Silicon o se quedan en el camino.
Cómo detectar qué aplicaciones te darÔn guerra

No hace falta ser un experto en informĆ”tica para saber si tu catĆ”logo de apps va a sobrevivir. Apple ha incluido herramientas en el sistema para que no nos pille el toro. La forma mĆ”s sencilla es ir a Ajustes del Sistema, entrar en General y luego en Información. AllĆ verĆ”s un apartado llamado Apps para Intel donde, al pulsar en Detalles, el Mac te soltarĆ” la lista negra de programas que todavĆa dependen de la traducción de Rosetta.
Otra vĆa para los mĆ”s curiosos o tĆ©cnicos es entrar en el Informe del Sistema, navegar hasta la sección de Software y revisar la columna Tipo en el listado de Aplicaciones. Si ves que pone Universal o Apple Silicon, puedes respirar tranquilo. Si aparece como Intel, esa app tiene los dĆas contados y deberĆas empezar a buscar una alternativa o contactar con el programador.
Soluciones y consejos para no quedarse colgado

Si al intentar abrir un programa en las versiones beta de macOS 27 notas que no arranca y no te sale el aviso automĆ”tico de instalación, puedes forzar la instalación de Rosetta mediante la terminal. El comando softwareupdate āinstall-rosetta āagree-to-license suele solucionar el problema momentĆ”neamente, aunque recuerda que esto es solo un parche y no una solución a largo plazo.
Para garantizar que tu flujo de trabajo no se rompa, lo ideal es seguir estos pasos:
- Revisar la App Store para ver si hay actualizaciones disponibles que ya sean universales.
- Echar un ojo a la web oficial del desarrollador, ya que muchas veces las versiones nativas se distribuyen fuera de la tienda de Apple.
- Buscar opciones de actualización integrada dentro de los menús de ajustes de cada aplicación.
- No olvidar que los plug-ins y extensiones tambiƩn deben actualizarse; de nada sirve que la app principal sea nativa si el complemento que usa sigue siendo Intel.
Es curioso ver que incluso gigantes como Steam siguen arrastrando dependencias de Rosetta años después del lanzamiento del M1, lo que demuestra que la migración no ha sido total para todos. Para los departamentos de IT, este cambio es una oportunidad de oro para limpiar el ecosistema corporativo, eliminando software obsoleto que ralentiza los equipos y mejorando la seguridad general del parque informÔtico.

