Los móviles plegables llevan años madurando en Android, con propuestas de Samsung, Huawei, Motorola, OPPO, OnePlus, Xiaomi o Vivo, y cada vez son menos una rareza y más una categoría asentada. En ese escenario, el iPhone plegable se ha convertido en el secreto a voces de Apple: no hay anuncio oficial, pero las patentes, prototipos y filtraciones se multiplican, apuntando a que el proyecto avanza y su estreno se acerca.
La idea de un iPhone que se transforma en “mini tablet” gracias a una bisagra y un panel flexible encaja con la filosofía de la marca: entrar tarde, pero con una experiencia muy pulida. Entre rumores de tamaños, cambios de calendario, proveedores confirmados y objetivos ambiciosos (como un pliegue casi invisible y alta resistencia), este es el repaso más completo a todo lo que se sabe del iPhone plegable hoy por hoy.
¿Está realmente en marcha o Apple lo ha cancelado?
Apple no ha confirmado públicamente un iPhone plegable, pero los movimientos de la compañía y de su cadena de suministro dicen lo contrario. Aunque la firma sí ha cancelado proyectos sonados como el Apple Car, las filtraciones sobre el plegable del iPhone se han intensificado en los últimos meses, señal clara de que el desarrollo continúa.
Hubo confusión sobre si veríamos primero un iPad plegable, pero las fuentes más solventes apuntan a que el estreno será con el iPhone. De hecho, varios insiders coinciden en que Apple concentra recursos en un único plegable tipo libro para encajarlo con sentido dentro del catálogo.
Patentes recientes refuerzan la tesis: desde paneles OLED más delgados y con capacidad de “autoreparación” superficial, hasta mecanismos de cierre inteligente que protegerían el panel en caídas. Incluso se han descrito configuraciones de bisagra diferentes, con pruebas sobre pliegue hacia fuera (formato libro invertido), si bien el planteamiento mayoritario gira en torno a un plegado hacia dentro.
En la parte industrial, los nombres clave ya suenan: Samsung Display proveería el grueso de las pantallas, con LG Display como apoyo; a la vez, Dowinsys y otros socios coreanos aparecen vinculados a componentes de bisagra y sensores. El ensamblaje principal recaería en Foxconn (Hon Hai), con Luxshare como ensamblador secundario, y proveedores como Lens Technology o Amphenol en chasis y partes metálicas.
Conclusión por ahora: no hay anuncio oficial, pero sí una base sólida de documentación, patentes y cadena de suministro que respalda que el iPhone plegable está en desarrollo activo.

Cuándo podría llegar: calendario, ventanas de anuncio y cadencia
Septiembre de 2026 con los iPhone 18 Pro es el escenario más plausible, sin descartar ajustes si la tecnología del panel o la bisagra exige más tiempo.
DSCC y otros analistas también apuntan a 2026 (incluso al segundo trimestre como ventana potencial), ya que la entrada de Apple podría reactivar un mercado de plegables que se ha enfriado tras el impulso inicial. No obstante, TrendForce ha llegado a proyectar retrasos hasta 2028, recordando que el proyecto está expuesto a cambios si Apple no queda satisfecha con la durabilidad o la calidad del panel.
Existen voces que sitúan el debut en 2027 para coincidir con el 20º aniversario del iPhone, pero hoy por hoy la hipótesis más repetida sigue siendo 2026. En paralelo, se habla de una posible cadencia anual para este modelo, con el objetivo de consolidarlo como el escalón más alto del catálogo y no como un experimento aislado.
Importante matiz: además del anuncio, hay que contar con la producción. UBS prevé una tirada inicial limitada (10 a 15 millones de unidades) para testar la demanda sin asumir riesgos de inventario, algo lógico al tratarse de una nueva categoría dentro del iPhone.
Septiembre de 2026 con los iPhone 18 Pro es el escenario más plausible: sin descartar ajustes si la tecnología del panel o la bisagra exige más tiempo.

Formato: concha o libro, y qué es eso del “libro invertido”
En plegables hay dos grandes formatos: tipo concha (estilo Galaxy Z Flip) y tipo libro (estilo Galaxy Z Fold). Apple ha registrado patentes para ambos, pero las filtraciones sitúan el tiro en el formato libro, por encajar mejor con la idea de “de iPhone a mini tablet” al desplegar.
El “libro invertido” entra en juego al hablar de un plegado hacia fuera (la pantalla queda por fuera al cerrar), concepto que Apple habría probado en tests de resistencia. Aun así, las informaciones más consistentes apuntan a la fórmula clásica de doblez hacia dentro, con pantalla externa funcional para uso cotidiano.
Clave para Apple: que no se marque el pliegue. ETNews y otras fuentes indican que la compañía trabaja en minimizar o hacer casi invisible la hendidura, uno de los grandes peajes de los plegables actuales. Eso iría de la mano de paneles más finos, materiales compuestos y un control finísimo de la bisagra.
Materiales y estructura: se ha hablado de aluminio para el armazón, pero también de un “metal líquido” hasta 2,5 veces más resistente que el titanio, además de una bisagra reforzada y eventualmente sistemas de cierre inteligente para proteger la pantalla. El objetivo: resistencia real en uso diario sin añadir grosor.
Grosor y cifras ambiciosas: una filtración citaba 4,6 mm desplegado y 9,2 mm plegado, cifras muy agresivas para un fold. A nivel óptico, se menciona una cámara frontal “Meta Lens” y un módulo trasero suministrado por Largan y Sunwoo con estructura híbrida de vidrio y plástico.

Pantallas: tamaños, proveedores y experiencia “casi iPad mini”
Los tamaños de pantalla son cruciales para que un plegable tenga sentido. Las filtraciones más repetidas hablan de 5,49-5,5 pulgadas en el panel exterior y entre 7,74 y 7,9 pulgadas en el panel interior. Esta diagonal interna lo acerca claramente al iPad mini, lo que abre la puerta a usos de tablet en lectura, productividad ligera, edición de fotos o consumo multimedia.
También hubo rumores de un despliegue superior a 12 pulgadas, aunque las fuentes recientes se agrupan alrededor del rango cercano a 8”. En cualquier caso, se espera un panel OLED/AMOLED fabricado por Samsung Display, con LG Display como proveedor secundario si la demanda escala.
La pantalla exterior importará (y mucho): lejos de ser testimonial, se espera que sea más ancha y usable que en algunos competidores, facilitando responder mensajes, notificaciones o usar la cámara sin abrir el terminal. Esta ergonomía del día a día será clave para que el formato sea cómodo y no un “ladrillo” cerrado.
Autorreparación superficial y pliegue menos visible: patentes del último año describen materiales y capas elásticas capaces de autoreparación de pantalla superficial, y reducir la marca del pliegue con el tiempo. Sumado a bisagras de precisión, Apple buscaría la sensación de panel más continuo posible.
iOS adaptado al gran formato es otro pilar sobre la mesa: con más pantalla, la multitarea, las vistas en paralelo y la UI deberían sacar partido del modo abierto, acercándose a una experiencia “prody” sin complicar la usabilidad cuando está cerrado.
Rendimiento, cámaras y batería: lo que apuntan los rumores
Chip de nueva generación: si el lanzamiento se va a 2026, lo lógico sería ver el Apple A20, el mismo cerebro de la gama iPhone 18. Se ha comentado incluso que Apple podría subir a 12 GB de RAM (rumor ligado a la evolución de los Pro), algo que ayudaría en multitarea y edición en pantalla grande.
En cámaras, suenan dos sensores de 48 MP (principal 1x y ultra gran angular 0,5x), una configuración alineada con los iPhone “no Pro” más recientes. Esto sugeriría que el foco del plegable será el formato y la experiencia más que la fotografía extrema, si bien Apple podría ajustar la imagen por software para rendir a nivel alto.
Proveedores de óptica y estructura: Largan y Sunwoo aparecen en las quinielas, con una arquitectura híbrida vidrio-plástico para controlar peso, grosor y resistencia. La citada Meta Lens delantera apunta a una solución integrada y discreta, aunque sin especificaciones definitivas.
Batería doble y altas densidades: se ha mencionado una configuración de doble batería que podría acercarse a 5.000 mAh, con celdas de alta densidad para equilibrar autonomía y delgadez. No es trivial: hay que alimentar dos pantallas y mantener un perfil fino, así que Apple apuraría la eficiencia energética del chip y del panel.
Equilibrio “Pro” o “Air”: algunas fuentes creen que el plegable no será un “Pro” de manual en cámaras, sino un gama alta que seduce por concepto. Otras sostienen que Apple querrá coronarlo como el iPhone más premium, incluso por encima de Pro Max. En ambos casos, la sensación general es que rendirá al máximo en tareas cotidianas, con la ventaja diferencial de abrirse en un “mini iPad”.
Precio, costes y producción: por qué podría ser el iPhone más caro
La horquilla actual de precio se sitúa entre 1.800 y 2.000 dólares, lo que lo convertiría en el iPhone más caro de la historia, por encima incluso de un Pro Max de 1 TB. En euros, las quinielas hablan de rondar los 2.000 €, en línea con otros plegables tipo libro de gama alta.
El coste de materiales (BOM) rondaría los 759 dólares, según UBS, un 4% menos que un Galaxy Z Fold SE estimado. Esa optimización vendría de memoria, procesador y módulos de cámara, y permitiría mantener márgenes robustos sin disparar aún más el PVP.
Márgenes y estrategia: UBS proyecta un margen de contribución del 53%-58% para el iPhone plegable, comparable o superior a otros iPhone recientes. Para Apple tiene sentido: nuevo factor forma, precio alto y volumen prudente en primera generación (10-15 millones de unidades) para testar tracción y ajustar la cadena.
Proveedores y ensamblaje: Samsung Display sería el socio principal de paneles OLED, con LG Display listo para apoyar según necesidad; la carcasa (incluyendo titanio y aleaciones “metal líquido”) involucraría a Lens Technology, mientras Amphenol y otros partners aportarían piezas de precisión. El ensamblaje lo lideraría Foxconn, con Luxshare como segunda línea.
¿Por qué tan caro? La respuesta está en el pack: panel flexible de última generación, bisagra compleja, acabados premium y un desarrollo largo para asegurar durabilidad y experiencia. Si a eso le sumas software afinado para dos modos, el precio refleja una apuesta “halo” de catálogo.
Estrategia, competencia y lo que Apple quiere resolver
Apple ha preferido llegar tarde pero bien. Mientras Samsung ya va por varias generaciones, y Huawei, Xiaomi, Motorola u OPPO han iterado formatos (incluyendo trípticos y conchas muy pulidas), Cupertino ha esperado a que el ecosistema y la cadena de suministro maduren para atacar dos frentes: pliegue menos visible y mayor resistencia.
El formato libro es el que más sentido tiene para Apple: cerrado, un iPhone usable y compacto; abierto, una pantalla grande que roza el iPad mini para tareas donde el extra de superficie lo cambia todo. Es ahí donde el iPhone plegable puede aportar un valor claro y no solo un “wow” mecánico.
Canibalización del iPad mini: es una duda razonable. Pero Apple no suele temer canibalizarse si el producto global crece. Más bien podría reubicar al mini y orientar los iPad Air/Pro a usos más “de ordenador” con iPadOS, mientras el plegable cubre el hueco de teléfono + mini tablet para movilidad total.
Rivales y software: cuando llegue, tendrá enfrente a Galaxy Z Fold (7 y siguientes), Pixel Fold y OPPO Find N de turno, con apuestas fuertes en IA (Gemini) y diseños cada vez más delgados. Apple responde con Apple Intelligence y una integración vertical de hardware y software, su gran baza para ofrecer fluidez y cohesión en ambos modos de uso.
El estándar que Apple quiere fijar no es “ser el primero”, sino que el primer contacto del usuario con su plegable sea impecable. Tras lo visto con Vision Pro, la marca sabe que la primera impresión lo es todo, y por eso no lanzará este iPhone hasta que el conjunto cumpla su lista de mínimos internos.
Lo que aún no está cerrado (y por qué tiene lógica)
Quedan incógnitas importantes: grosor final, resolución de cámaras, velocidad de carga, soporte a Apple Pencil (ha sonado con fuerza) o detalles finos de iOS en vista desplegada. También falta ver si el enfoque es 100% premium “por encima de Pro Max” o un “tope de gama diferente” más centrado en formato y experiencia.
Lo que sí encaja en casi todas las fuentes es el conjunto general: formato libro, pantallas en torno a 5,5″ fuera y 7,7-7,9″ dentro, proveedores definidos, objetivo de pliegue menos visible, y un lanzamiento que reordena el calendario por su importancia. Sobre ese armazón, Apple afinará detalles hasta el día de la keynote.
También se habla de cadencia anual para convertir el plegable en nuevo pilar de ingresos, con iteraciones cada año igual que el resto de la gama. Si se confirma, enviaría un mensaje claro: no es un experimento, sino una línea estable con recorrido.
Por último, no todo depende de Apple: las mejoras en materiales, colas adhesivas, sustratos, capas protectoras y bisagras son un esfuerzo de toda la industria. De su velocidad y fiabilidad también depende la fecha exacta y la experiencia final del producto.
Si juntamos todas las piezas —calendario probable para 2026, panel interior tipo iPad mini, pantalla exterior útil, bisagra sólida, esfuerzo por “borrar” el pliegue, chip de última generación y un precio alto pero comprensible—, el resultado pinta como el primer iPhone que se convierte en “dos dispositivos” sin dejar de ser uno. Queda que Apple le ponga su capa de magia en software y remate la durabilidad para que, cuando por fin llegue, se sienta como el punto y aparte que la categoría lleva años esperando.