El jefe de inteligencia artificial de Apple abandona la compañía y abre una nueva etapa para Siri

  • Salida definitiva de John Giannandrea de Apple el 15 de abril tras completar su calendario de acciones.
  • Reorganización profunda de la estrategia de IA, con el liderazgo técnico ahora en manos de Amar Subramanya.
  • Apple reparte el control de Siri y la IA entre Craig Federighi, Mike Rockwell, Sabih Khan y Eddy Cue.
  • La marcha de Giannandrea coincide con el impulso de Apple Intelligence y la integración de modelos como Gemini.

Ejecutivo de inteligencia artificial deja Apple

La salida de John Giannandrea de Apple se consuma de forma discreta, pero supone un movimiento de calado en la estrategia de la compañía con la inteligencia artificial. El ejecutivo, fichado en 2018 desde Google para liderar este ámbito, abandona definitivamente su puesto este 15 de abril, fecha en la que vence el último paquete de acciones que tenía pendiente.

Pese a la relevancia del cargo que ocupaba, su marcha se ha producido sin grandes comunicados ni mensajes públicos por parte de Apple, algo que ha llamado la atención en todo el sector tecnológico. En un momento en el que la competencia mundial por los asistentes inteligentes se ha intensificado, el relevo en la cúpula de IA en Cupertino llega justo cuando la empresa intenta dar un giro a Siri y a su plataforma Apple Intelligence.

Del fichaje estrella al final de ciclo en la IA de Apple

Cuando Apple incorporó a Giannandrea en 2018, Siri acumulaba críticas por su falta de agilidad y limitaciones frente a Google Assistant y Alexa. El objetivo era claro: reforzar las capacidades internas de aprendizaje automático y rediseñar el asistente para que estuviera a la altura de sus rivales.

Giannandrea llegaba avalado por ocho años de trayectoria en Google, donde había tenido un papel clave en la estrategia de búsqueda y en los primeros pasos de la IA moderna de la compañía. En Apple, su ascenso fue rápido: pasó a ser vicepresidente sénior, reportando directamente a Tim Cook y concentrando bajo su paraguas las principales iniciativas de machine learning.

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Cook llegó a destacar públicamente su “pasión por la privacidad” y su enfoque prudente a la hora de crear tecnología más inteligente y personalizada, un mensaje alineado con la imagen de Apple en materia de protección de datos. Durante un tiempo, la apuesta parecía clara: una división poderosa y centralizada de inteligencia artificial, con un mando único para acelerar el desarrollo.

Sin embargo, con el paso de los años se fue haciendo evidente que los objetivos marcados para Siri y Apple Intelligence no se estaban cumpliendo en los plazos previstos. Las expectativas puestas en el ejecutivo chocaron con la dificultad de desplegar a gran escala las capacidades que se enseñaban en demostraciones internas.

Cambio de liderazgo en inteligencia artificial

Retrasos en Siri, demos prometedoras y fuga de talento

El gran escaparate de la apuesta de Apple por la IA fue Apple Intelligence, presentada en la WWDC 2024. Allí se anunció una nueva generación de Siri, pensada para entender mejor el contexto personal del usuario y para ejecutar acciones más complejas directamente en el dispositivo. Más detalles sobre esa apuesta están en la cobertura de Apple Intelligence.

La realidad fue menos brillante: funciones clave asociadas a la nueva Siri sufrieron retrasos y no llegaron en la fecha inicial prometida. Lo que se mostraba en demos internas funcionaba razonablemente bien a pequeña escala, pero no terminaba de traducirse en una experiencia robusta para millones de usuarios; así se contó en la cobertura sobre las actualizaciones.

En ese periodo comenzaron a producirse salidas de ingenieros y responsables de área del equipo de IA hacia empresas como Meta y otras tecnológicas centradas en inteligencia artificial. Esta fuga de talento contribuyó a aumentar la presión interna para reestructurar el proyecto.

El punto de inflexión llegó en marzo de 2025, cuando, según filtraciones internas, Tim Cook retiró a Giannandrea el control directo del desarrollo de Siri. La responsabilidad operativa del asistente pasó a manos de Mike Rockwell, conocido por su trabajo al frente de Vision Pro, que comenzó a reportar a Craig Federighi, máximo responsable de software.

Paralelamente, se empezó a gestar un cambio más amplio: la dirección de Apple fue perdiendo confianza en que el modelo de una única gran división de IA centralizada fuera la mejor fórmula para dar el salto que la compañía necesitaba en este terreno.

Reparto de poder y nueva arquitectura de la IA en Apple

La salida progresiva de Giannandrea no se produjo de un día para otro. En diciembre de 2025, Apple formalizó internamente que pasaba a ejercer únicamente funciones de asesor, con un rol mucho más limitado, mientras se acercaba la fecha de consolidación de sus últimas acciones.

Al mismo tiempo, la compañía optó por desmantelar la gran división unificada de inteligencia artificial y repartir sus funciones clave entre varios ejecutivos. Una parte se integró directamente en la estructura de software, otra en operaciones y otra en servicios; el debate sobre alternativas está en permitir reemplazar Siri.

En este nuevo esquema, Craig Federighi se quedó con el mando general de la integración de la IA en los sistemas operativos, en línea con la idea de que estas tecnologías dejen de ser un “añadido” y pasen a formar parte del núcleo del sistema. Ese empujón técnico se explica en el análisis sobre AppleLLM.

Por su lado, Sabih Khan, director de operaciones, asumió la supervisión de las áreas relacionadas con la implementación y escalado de estas tecnologías en la cadena de suministro y el hardware. La relación con el hardware y dispositivos es clave para esa fase de despliegue.

El cambio refleja una apuesta por una IA más distribuida y pegada al producto real, en lugar de un laboratorio aislado, y encaja con la presión competitiva que Apple afronta en un mercado donde Google, Microsoft y otros actores europeos están moviéndose muy rápido.

La llegada de Amar Subramanya y el nuevo rumbo técnico

Para ocupar el espacio técnico que dejaba Giannandrea, Apple fichó a Amar Subramanya, otro veterano del ecosistema de Google. Subramanya estuvo 16 años en la compañía, donde llegó a liderar la ingeniería del asistente Gemini, y posteriormente ocupó un puesto como vicepresidente corporativo de IA en Microsoft.

En Apple, Subramanya ha asumido la responsabilidad sobre los modelos fundacionales, la investigación en machine learning y la seguridad de la IA. Es decir, el núcleo duro tecnológico sobre el que se construirán las próximas generaciones de Siri y Apple Intelligence. Parte de ese plan está relacionado con la integración de Gemini en Siri.

A diferencia de su predecesor, Subramanya no reporta directamente a Tim Cook, sino a Craig Federighi. Este matiz organizativo es importante, porque consolida todo el trabajo de IA bajo la división de software y refuerza la idea de que la inteligencia artificial se tratará como una dimensión más del sistema operativo.

Este giro se produce mientras Apple intensifica su colaboración con Google para utilizar modelos como Gemini. Según estimaciones publicadas, el acuerdo podría rondar varios miles de millones de dólares anuales, una cifra que ilustra el peso que la IA va a tener en la estrategia futura de la compañía.

Para los usuarios europeos, este contexto implica que las próximas versiones de iOS, incluidas las que veremos a partir de iOS 27, podrían incorporar asistentes más avanzados, con mayor comprensión del contexto y mejor integración con apps y servicios, siempre bajo el marco normativo de privacidad y protección de datos que rige en la Unión Europea; la situación regulatoria se ha reflejado en artículos como la investigación en Francia.

Un adiós silencioso y una nueva vida profesional

La fecha del 15 de abril, marcada por la finalización del último bloque de acciones, simboliza el cierre de la etapa de Giannandrea en Apple. En el argot de Silicon Valley, este proceso se conoce como “resting and vesting”: permanecer en nómina el tiempo necesario para que maduren los paquetes de compensación antes de dar el paso definitivo de salida.

Desde diciembre, el antiguo jefe de IA ya figuraba oficialmente como asesor, con muy poca exposición pública y sin participación directa en la toma de decisiones diarias sobre Siri o Apple Intelligence. En la práctica, el calendario se había convertido en su verdadero jefe.

Lejos de preparar un salto inmediato a un competidor directo, las informaciones disponibles apuntan a que Giannandrea planea dedicarse a consejos de administración y a la asesoría de startups. Es un movimiento habitual entre ejecutivos de alto nivel en Silicon Valley que prefieren una segunda etapa profesional con menos presión operativa.

Su salida no solo marca el final de un contrato, sino también el cierre de la primera gran fase de Apple en su intento de construir una estrategia propia de IA moderna. Una fase en la que la compañía ha aprendido, a golpe de retrasos y reestructuraciones, que competir al máximo nivel en inteligencia artificial exige una combinación delicada de talento interno, fichajes externos y alianzas estratégicas. La expectativa sobre cuándo llegará una actualización significativa se mantiene alta en medios como .

Mientras la industria mira hacia la próxima WWDC, Apple encara un periodo en el que las expectativas sobre Siri y Apple Intelligence vuelven a estar en el punto de mira. Con Giannandrea ya fuera de escena, el éxito o el fracaso de esta nueva etapa recaerá ahora sobre Craig Federighi, Amar Subramanya y el resto del equipo encargado de definir el futuro de la IA en la compañía.

Con este cambio de protagonistas, Apple cierra una etapa marcada por grandes promesas, retrasos y una reorganización profunda de su estructura interna, para abrir otra en la que se juega buena parte de su relevancia en el campo de la inteligencia artificial y, de paso, la confianza de los usuarios europeos que esperan por fin un Siri a la altura de lo que la marca lleva años anunciando.