En las últimas semanas, las fuerzas de seguridad en España han dado la voz de alarma sobre una nueva modalidad delictiva que utiliza los conocidos localizadores de Apple, los AirTag, para preparar robos de vehículos de alta gama. La técnica consiste en esconder uno de estos dispositivos en el coche de la víctima sin que esta lo perciba, para después seguir todos sus movimientos y saber exactamente dónde lo deja estacionado durante la noche.
El método ya ha sido confirmado por los Mossos d’Esquadra en Cataluña, así como por varias policías locales. Los delincuentes aprovechan el tamaño reducido y la facilidad de ocultación del AirTag para llevar a cabo un seguimiento preciso, que les permite esperar el momento más oportuno para intentar sustraer el vehículo en un lugar apartado y con menos riesgo de ser descubiertos.
Un caso real en Barcelona: la familia de un BMW X6
La última investigación se ha centrado en un BMW X6 que estaba aparcado en la zona de Diagonal Mar. Según fuentes policiales, uno de los familiares recibió en su teléfono una alerta de seguridad que avisaba de un rastreador desconocido moviéndose con ellos. A pesar de registrar el vehículo, no lograron encontrar el AirTag, que probablemente estaba oculto en un recoveco de difícil acceso.
Horas después, el coche apareció en Palau-solità i Plegamans, en el Vallès Occidental, donde los presuntos ladrones intentaron forzar la cerradura y abrir el capó. El intento de robo fracasó y la familia presentó una denuncia ante la Policía Local de Canovelles, que ahora investiga la conexión entre la alerta inicial y el posterior ataque.
El caso no es aislado: en Australia, un antiguo agente de policía fue detenido tras colocar hasta treinta AirTag en los coches de varias mujeres, lo que evidencia un patrón de uso indebido que también preocupa en Europa. La función de seguridad que alerta a los usuarios de que un AirTag ajeno viaja con ellos se ha convertido en una herramienta vital para destapar estos abusos.
Los escondites más habituales en un coche
Los pequeños localizadores son fáciles de camuflar y pueden pasar desapercibidos durante días. Según los agentes, las zonas más frecuentes suelen ser los bajos del vehículo, la zona de la matrícula, el interior del parachoques o los pasos de rueda. Tampoco descartan que se coloquen en la guantera o detrás de los paneles de las puertas.
Para evitar sustos, los expertos recomiendan una revisión visual rápida de estos puntos, especialmente si se ha aparcado en zonas muy concurridas o en aparcamientos públicos. Un simple vistazo puede alertar de la presencia de un objeto extraño antes de que los ladrones tengan la oportunidad de actuar.
Cómo reaccionar si el móvil detecta un AirTag desconocido
Cuando el iPhone o un Android actual recibe una notificación de que un rastreador se mueve contigo, no hay que ignorarla. Lo primero es hacer una captura de pantalla del aviso y guardar el recorrido detectado como prueba. Después, se debe activar el sonido del localizador para intentar ubicarlo y revisar el coche con calma, utilizando la función Buscar en tu iPhone para gestionar la alerta.
Si no aparece, las recomendaciones policiales pasan por no dirigirse al domicilio ni a un lugar aislado, sino acudir a una comisaría o a un espacio con cámaras y buena iluminación. Allí, los agentes podrán desactivar el dispositivo y rastrear al propietario gracias al NFC integrado en los AirTag, que funciona incluso si el teléfono no tiene conexión.
También conviene recordar que estos accesorios tienen un precio de unos veinticinco euros, y que existen alternativas más económicas en el mercado, como las que ofrecen los supermercados europeos, pero todas ellas comparten la misma vulnerabilidad ante un uso malintencionado. La tecnología está pensada para ayudar, pero también puede usarse en contra, por lo que la prevención es la mejor defensa.
En definitiva, los AirTag han dejado de ser un simple gadget para convertirse en un posible instrumento de delincuencia. La buena noticia es que las alertas automáticas y la respuesta rápida de los usuarios pueden frenar a la mayoría de los criminales. Europa ya está vigilando estos casos y las autoridades piden colaboración ciudadana para que nadie se convierta en una víctima silenciosa de un rastreador escondido.
