La carrera por dominar el mercado de las gafas inteligentes se está calentando y, tras varios tropiezos con la realidad mixta, Apple parece haber decidido cambiar de marcha. En lugar de seguir apostando solo por visores voluminosos y caros, la compañía está centrando esfuerzos en un producto que se parezca más a unas gafas normales que puedas llevar por la calle sin llamar tanto la atención.
Según diversas filtraciones y reportes, entre ellos los de Mark Gurman (Bloomberg), Apple está probando activamente varias versiones de un nuevo modelo de gafas conectadas dentro de su nuevo ecosistema wearable. El objetivo es competir frontalmente con las Ray-Ban Meta y recuperar terreno en un segmento donde Meta domina ahora mismo, especialmente en mercados como Europa y España, donde este tipo de dispositivos empieza a ganar visibilidad.
Adiós a la era Vision Pro tal y como la conocíamos
La experiencia con las Apple Vision Pro no ha sido precisamente la historia de éxito que la compañía esperaba. Lanzadas con un precio de salida de 3.499 dólares (unos 2.965 euros), el visor ha sido criticado por ser un dispositivo pesado, poco práctico para el día a día y con una oferta de apps realmente limitada para justificar semejante inversión.
Analistas del sector apuntan a que Apple ha tomado nota de este batacazo comercial y ha decidido rebajar sus ambiciones a corto plazo en la realidad mixta. Aunque en su momento se habló de una versión más barata del visor para alrededor de 2027, las prioridades internas habrían cambiado para centrarse ahora en un producto más ligero, socialmente aceptable y apto para un uso continuado.
Fuentes cercanas a la compañía describen este viraje como un intento de volver a la conversación tecnológica. Tal y como apunta el ex directivo de marketing de Apple, Michael Gartenberg, por primera vez en mucho tiempo se percibía que la marca estaba quedándose fuera del foco en cuanto a dispositivos de nueva generación, algo que Apple difícilmente puede permitirse.
Este giro se ha cocinado dentro del llamado Vision Products Group, la división responsable de los proyectos de realidad extendida. Allí se valoraron distintas líneas de producto: cascos de realidad aumentada dependientes del iPhone, visores de alta gama como Vision Pro y unas gafas más discretas. Tras idas y venidas, el foco está ahora claramente en estas últimas, con un concepto más parecido al de las Ray-Ban Meta que a un casco futurista.
Cuatro diseños de gafas inteligentes: el catálogo que Apple está probando
Uno de los puntos clave de este proyecto es el diseño. Apple es consciente de que, en Europa y especialmente en países como España, las gafas forman parte de la estética personal tanto como de la tecnología. Por eso, en lugar de lanzar un único modelo, la firma estaría probando al menos cuatro estilos distintos de montura, todos ellos con un aire bastante reconocible.
Por un lado encontramos dos variantes con montura rectangular: una con un marco más grande, que recuerda a las clásicas Ray-Ban Wayfarer, y otra versión más estilizada, similar a las gafas que suele llevar el propio Tim Cook. Ambas buscan ofrecer una apariencia relativamente sobria, pero con suficiente personalidad como para diferenciarse de las propuestas de Meta.
Las otras dos opciones apuestan por formas ovaladas o circulares. En este caso, Apple estaría trabajando con un diseño algo más voluminoso y otro más pequeño y refinado, pensado para quienes prefieran unas gafas menos llamativas o con rasgos faciales más pequeños. La idea es cubrir distintos gustos sin renunciar a un lenguaje de diseño claramente identificable con la marca.
En cuanto a los colores, las filtraciones hablan de varias tonalidades en fase de prueba: negro, azul océano y marrón claro. Este enfoque recuerda a lo que Apple hizo cuando lanzó el primer Apple Watch en 2015, ofreciendo una gama variada de acabados para convertir el dispositivo en un accesorio de moda, no solo en un gadget.
Más allá de la forma, Apple quiere que la montura por sí sola ya delate que se trata de unas gafas suyas. A diferencia de Meta, que se apoya en EssilorLuxottica (Ray-Ban) para el diseño, o de Google y Samsung, que colaboran con firmas como Warby Parker, Apple pretende controlar el diseño de principio a fin, tanto en la parte tecnológica como en la estética.
Cámaras verticales, luces LED y un concepto sin pantalla en las lentes
Uno de los elementos más llamativos de estos prototipos es el sistema de cámaras. Los reportes señalan que Apple está probando lentes ovaladas en orientación vertical, integradas en las monturas y acompañadas por pequeños LEDs. Estos LEDs tendrían una doble función: aportar una firma visual propia y avisar a las personas de alrededor de que hay una cámara activa, algo especialmente sensible en Europa por todo lo relacionado con la privacidad.
Al contrario de lo que podría pensarse tras ver el Vision Pro, estas primeras gafas no apostarían por una pantalla en las lentes para realidad aumentada al estilo tradicional. Estaríamos hablando de un dispositivo más cercano al concepto de las Ray-Ban Meta actuales: gafas aparentemente normales, pero con sensores y cámaras integrados para capturar fotos y vídeo y apoyar funciones de inteligencia artificial.
La ausencia de pantalla en las lentes simplifica el diseño, reduce el peso y permite crear un dispositivo más cómodo para llevar por la calle en el día a día. También evita generar rechazo social por parecer un gadget demasiado intrusivo, algo que en ciudades europeas con gran densidad peatonal, como Madrid o Barcelona, podría ser clave para su aceptación.
Aun así, el sistema de cámaras no se limitaría a hacer fotos rápidas. La disposición vertical y el trabajo con sensores adicionales serviría para capturar contexto: entorno, objetos, texto y señales que la IA de Apple pueda procesar para ofrecer respuestas o información útil en tiempo real, sin necesidad de invocar constantemente servicios en la nube.
En este sentido, la presencia de luces LED alrededor de las lentes no sería solo una decisión técnica, sino también una forma de crear una cierta identidad visual de producto. Igual que los AirPods se reconocen al instante, Apple busca que estas gafas tengan un rasgo distintivo que las diferencie claramente de las Ray-Ban Meta u otras propuestas similares.
Funciones: un Apple Watch en forma de gafas ligado al iPhone
Sobre el papel, la filosofía de estas gafas se parece mucho a la de un Apple Watch trasladado al rostro. Es decir, un accesorio con ciertas funciones autónomas, pero que depende en gran medida del iPhone para sacarles todo el partido. No se trataría de sustituir al móvil, sino de complementarlo de forma más natural y discreta.
Entre las funciones que se están barajando aparecen opciones bastante conocidas ya en el ecosistema Apple: recibir notificaciones del iPhone, contestar y realizar llamadas, escuchar música o podcasts a través de altavoces integrados en la montura y tomar fotos y vídeos de forma rápida, sin necesidad de sacar el móvil del bolsillo.
A esto se suma un bloque de capacidades más avanzadas ligadas a la inteligencia artificial. Las gafas podrían ofrecer traducción simultánea en tiempo real, lectura en voz alta de textos captados por las cámaras (señales, menús, documentos) o indicaciones detalladas de navegación mientras caminamos por la ciudad, algo especialmente útil para turismo o para moverse por zonas desconocidas.
Todas estas funciones estarían impulsadas por un nuevo procesador basado en la arquitectura de la serie S, la misma que llevan los Apple Watch. Esto permitiría ejecutar buena parte del procesamiento directamente en el dispositivo, reduciendo la dependencia de la nube, mejorando los tiempos de respuesta y aportando un extra de privacidad, un punto delicado para usuarios europeos.
El control del dispositivo se apoyaría en una versión renovada de Siri, integrada con Apple Intelligence. La idea es que las gafas funcionen como “ojos y oídos” de ese asistente: captan lo que sucede alrededor, lo envían al iPhone y la IA interpreta esa información para ofrecer ayuda contextual. Desde identificar un monumento frente al que estamos hasta leer un cartel en otro idioma y resumir su contenido.
La nueva Siri con IA y la alianza con Gemini
Para que todo esto tenga sentido, la pieza central es la mejora de Siri y Apple Intelligence. Los analistas coinciden en que si Apple no consigue que su asistente esté a la altura de lo que ya ofrecen otros modelos de IA, las gafas corren el riesgo de quedarse en un mero accesorio curioso sin demasiado recorrido.
Las filtraciones apuntan a que la nueva Siri llegaría junto con iOS 27, ofreciendo capacidades muy superiores a las actuales, desde la comprensión de contexto hasta la interacción multimodal (voz, imagen y texto). La integración con estas gafas sería uno de los principales campos de prueba para demostrar ese salto de calidad.
Llama la atención, además, que se mencione la presencia de Gemini de Google como apoyo en algunas funciones avanzadas de IA. Esto sugiere que Apple estaría más abierta que en el pasado a colaborar con terceros para reforzar su ecosistema inteligente, algo que podría ser clave en Europa, donde los usuarios comparan cada vez más entre servicios de distintas empresas.
En este esquema, el iPhone seguiría siendo el verdadero “cerebro” del sistema. Las gafas, junto con otros dispositivos en desarrollo como AirPods con cámara o un posible pin-colgante inteligente, funcionarían como una red de sensores distribuidos alrededor del usuario, dejando el peso del procesamiento y la gestión de datos al teléfono.
Imaginemos, por ejemplo, que estamos paseando por una ciudad europea. Capturamos con las gafas la imagen de un edificio histórico y pedimos a Siri que nos cuente qué es y qué ha pasado allí. Las cámaras hacen de ojos, el iPhone procesa con Apple Intelligence y, si es necesario, con Gemini, y las gafas nos devuelven la explicación por voz a través de sus altavoces, sin tener que mirar la pantalla del móvil.
Meta va por delante, pero el mercado está muy abierto
Todo este esfuerzo por parte de Apple llega en un momento en el que Meta lidera con claridad el mercado de gafas inteligentes. La consultora Technavio estima que el sector moverá más de 90.600 millones de dólares entre 2025 y 2029, y hoy por hoy es Meta quien concentra alrededor del 60 % de la cuota con sus Ray-Ban Meta.
La última generación de estas gafas de Meta ya integra características muy avanzadas: pantalla en la lente derecha en algunos modelos, control por gestos, cámaras bien integradas y un asistente de inteligencia artificial capaz de reconocer elementos del entorno y responder preguntas contextuales.
Para que las gafas de Apple puedan competir de tú a tú, no basta con un diseño atractivo. Los analistas subrayan que la compañía tendrá que acelerar el desarrollo de Apple Intelligence y asegurar que la experiencia de uso sea fluida, coherente y realmente útil en el día a día. La comparación con Meta será inevitable, tanto en funciones como en precio y comodidad.
En mercados como el español, donde los usuarios de iPhone están acostumbrados a pagar un extra por estar dentro del ecosistema, la clave estará en que estas gafas aporten valor más allá del efecto novedad. Si solo se perciben como unas gafas con cámara y notificaciones, les costará justificar el desembolso frente a alternativas más baratas.
En cambio, si la integración con el iPhone, con Siri mejorada y con otros dispositivos (como los futuros AirPods con cámara) es sólida, Apple podría tener en sus manos un nuevo accesorio de éxito para acompañar al iPhone y al Apple Watch, colocando a la marca de nuevo en el centro del debate sobre wearables inteligentes.
Calendario previsto y encaje en la estrategia de Apple
En cuanto a fechas, las estimaciones apuntan a una posible presentación de estas gafas entre finales de este año y principios del próximo, aunque las fuentes dan más probabilidad a que se retrasen a ese segundo escenario. El desarrollo no estaría completamente cerrado y Apple suele ser bastante cauta antes de poner un producto de este tipo en la calle.
En paralelo, la compañía trabaja en otros dos dispositivos centrados en la IA: unos AirPods con cámara integrada y un colgante en formato pin que sigue en fase de exploración. Este último proyecto generaría todavía más dudas internas y, de salir al mercado, no se esperaría antes de 2027.
La estrategia que se dibuja es la de un tríptico de productos inteligentes con fuerte dependencia del iPhone, que actuaría como núcleo de todo el ecosistema. Las gafas ocuparían un lugar destacado en este plan, ejerciendo como la pieza más visible de la apuesta de Apple por una computación más cercana al usuario, menos centrada en pantallas clásicas y más repartida en pequeños dispositivos repartidos por el cuerpo.
En este contexto, el iPhone Fold del que tanto se habla se colocaría como otro pilar dentro del catálogo, pero con un enfoque distinto: sería el terminal principal para quienes quieran una pantalla plegable, mientras que las gafas y el resto de accesorios de IA aportarían capas adicionales de interacción sin necesidad de mirar constantemente al móvil.
Queda por ver cómo encajará todo esto en mercados como el europeo, especialmente sensibles a cuestiones de privacidad, uso de datos y grabación en espacios públicos. Apple suele hacer hincapié en la privacidad como argumento de venta, y en este producto podría convertirse en una de sus bazas principales frente a competidores más agresivos en la explotación de datos.
Si las filtraciones se confirman y Apple consigue combinar un diseño reconocible, funciones realmente útiles y una integración solvente de su nueva inteligencia artificial con el iPhone, estas gafas inteligentes podrían marcar el siguiente gran paso en su ecosistema de productos vestibles y abrir una nueva etapa en la manera en la que interactuamos con la tecnología en la calle, tanto en España como en el resto de Europa.