El 1 de septiembre se convertirá en una fecha clave para Apple. John Ternus asumirá el puesto de consejero delegado, un cambio de liderazgo que ya habÃa sido anunciado por la compañÃa en abril y que ahora se hace realidad. Con una trayectoria de más de dos décadas dentro de la empresa, Ternus se convierte en el relevo de Tim Cook, quien ha dirigido la compañÃa durante los últimos 14 años. La decisión fue tomada por unanimidad por el consejo de administración, que confÃa en que su perfil de ingeniero aportará una visión renovada en un momento clave para la tecnológica.
Aunque Cook no se desvincula completamente de Apple —pasará a ejercer como presidente ejecutivo, un cargo de acompañamiento durante la transición—, el poder ejecutivo queda desde ese dÃa en manos de Ternus. Arthur Levinson, por su parte, asumirá el puesto de consejero independiente principal. La llegada de Ternus no responde a una destitución ni a un mal rendimiento en bolsa, sino que se enmarca en un proceso de sucesión «meditado y a largo plazo», tal y como ha comunicado la propia firma. La noticia llega en un momento en el que los inversores y el mercado observan con atención qué pasos tomará la compañÃa en los próximos meses.
Un ingeniero al frente de la compañÃa
John Ternus no es un ejecutivo cualquiera: es el hombre que ha estado detrás del desarrollo y fabricación de cada iPhone, Mac, iPad, Apple Watch y AirPods desde su puesto de vicepresidente de ingenierÃa de hardware. Su nombramiento rompe con la tradición de los últimos tiempos, donde la dirección se enfocaba en áreas como la logÃstica y la cadena de suministro. Ternus viene del diseño de producto y de la gestión técnica, lo que según algunos analistas significa una apuesta clara por reforzar el lado más innovador de la compañÃa, especialmente en la lucha por la inteligencia artificial.
El nuevo CEO cuenta con un perfil que recuerda a los años de Steve Jobs, una figura que también procedÃa de la ingenierÃa y del diseño, y su tarea será devolver la sensación de sorpresa y disrupción que la compañÃa ha perdido en los últimos años. Ternus ha sido el responsable de que cada producto anunciado en el evento llegase a las tiendas tal y como se prometió, una tarea que requiere una coordinación minuciosa y un profundo conocimiento del proceso de fabricación. Su llegada a la cima supone un giro en la forma de concebir la estrategia de Apple.
La expectación es máxima y Wall Street está pendiente de su primer movimiento como CEO, especialmente en lo referido a la inteligencia artificial. Ternus se ha mostrado muy vinculado a la integración de estas tecnologÃas en los dispositivos, un área que se ha convertido en un talón de Aquiles para Apple en los últimos años. Su papel será determinante para acelerar el desarrollo y la implementación de funciones de IA, asà como para ampliar la inversión en investigación y desarrollo, donde Apple ha sido tradicionalmente más prudente que sus rivales.
Los retos que le esperan a Ternus en la era de la IA
Apple ha sido señalada en las últimas fechas por su velocidad en el ámbito de la inteligencia artificial en comparación con sus competidores. Empresas como Google, OpenAI o Anthropic lideran el desarrollo de modelos generativos y de asistentes que han ido mucho más allá del chatbot tradicional. En este contexto, el papel de Ternus no será simple: tendrá que demostrar que la estrategia de Apple no se queda atrás y que es capaz de incorporar las nuevas funcionalidades de IA en su ecosistema de una forma convincente para el usuario.
De hecho, una de las novedades más esperadas es la llegada de las funciones avanzadas de Apple Intelligence, que han sufrido varios retrasos y que, en el caso de la nueva era del asistente de Apple, han provocado crÃticas y demandas. La compañÃa aceptó a pagar 250 millones de dólares en mayo para resolver una demanda colectiva que la acusaba de promocionar funciones que no estaban disponibles en los iPhone 16. A pesar de ello, la compañÃa negó las acusaciones, pero se comprometió a recompensar a los clientes afectados en febrero de 2027. Será la primera gran prueba de fuego de la Ternus: demostrar que Apple es capaz de dar respuesta a las promesas tecnológicas y que la IA, como mÃnimo, se hace realidad para el usuario medio.
La base instalada de más de 2.500 millones de dispositivos y el ecosistema de la compañÃa son una ventaja a la que no se renuncia. La próxima generación de AirPods con cámara integrada o las gafas inteligentes podrÃan servir para acelerar un nuevo ciclo de innovación en la inteligencia artificial, pero no está claro si este tipo de producto tendrá la misma acogida que la que tuvo en su dÃa la de las gafas vision pro, la que el grupo está dando por perdida en la apuesta por la realidad virtual de alta gama.
La guerra por el control de la IA y el alvo en la gafas
De hecho, la llegada de Ternus coincide con una reestructuración de los equipos de realidad virtual de Apple. La compañÃa ha despedido a al menos 60 empleados de su grupo de visione y realidad virtual, lo que sugiere una reducción de la apuesta por el headset Vision Pro, aunque no se ha cancelado por completo. Los esfuerzos se están redirigiendo hacia el desarrollo de unas gafas de realidad aumentada más ligeras y accesibles, un sector en el que Meta tiene la ventaja de haber liderado el mercado de las primeras con su lÃnea Ray-Ban.
La competencia es feroz y Apple quiere posicionarse en este campo sin arriesgar la imagen de la marca. El calendario, según algunos medios, prevé que las gafas de Apple se presenten en la WWDC de 2027, un proyecto que supondrÃa un paso al frente para el futuro de la compañÃa. La cuestión es si la compañÃa puede salir al mercado con una propuesta realmente innovadora o si, por el contrario, llegará cuando el sector ya se encuentre maduro y dominado por otras marcas, como ha ocurrido con las smartphones en su momento.
La presión, por tanto, es doble: la de los inversores que quieren una mayor agresividad en el desarrollo de la IA, y la de un mercado que se empieza a mostrar escéptico con la capacidad de Apple para transformar su potencia de integración. La empresa tiene recursos, tecnologÃa y una enorme base de usuarios, pero la incógnita está en saber si la llegada de Ternus significa un verdadero cambio de actitud o, simplemente, un cambio de rostro que mantiene el rumbo habitual. Y a la cuestión de fondo es si el fabricante de Cupertino está preparado para asumir el riesgo y la inversión necesaria para no perder el tren de la inteligencia artificial.
La geopolÃtica y las tensiones con China marcan la agenda
Otro de los frentes a los que se enfrentará Ternus tiene que ver con la cadena de suministro, herencia directa de la era Cook. Apple ha centralizado durante años la producción de sus dispositivos en China, un modelo que se ve peligro ahora por la creciente tensión entre Washington y PekÃn. Las polÃticas arancelarias de la administración Trump, asà como la carta de los senadores presionando para que la compañÃa abandone a sus proveedores chinos, han forzado a Apple a buscar alternativas en la India, aunque la diversificación está encontrando obstáculos de todo tipo.
En este escenario, Ternus hereda la difÃcil tarea de garantizar una cadena de producción estable, rentable y, al mismo tiempo, libre de interferencias polÃticas. Durante este año, Apple ha aumentado su compromiso de inversión en Estados Unidos, incluyendo la fabricación de chips para iPhone y una lÃnea de ensamblaje para el Mac mini en Texas. No obstante, la mayor parte de la producción sigue en Asia, y su reubicación es un proceso costoso, lento y lleno de intereses encontrados, que cualquier error puede costar caro a la compañÃa.
La situación se agrava con el desgaste de los vÃnculos comerciales entre EE. UU. y China, lo que no afecta la economÃa en general, sino que además abre una brecha regulatoria en cada uno de los mercados donde Apple opera. La compañÃa ha sido citada en diversas ocasiones por los reguladores europeos por la aplicación de la DMA, que le obliga a permitir la instalación de tiendas de aplicaciones alternativas, y las nuevas funciones de IA a los usuarios europeos. Europa, además, es un mercado muy importante para Apple, y el equilibrio entre la rentabilidad y la privacidad o la seguridad será otro de los desafÃos que Tendrá que resolver.
El nuevo consejero delegado también se enfrentará a los conflictos legales que se han acumulado en los últimos años. La firma de Cupertino ha interpuesto una demanda contra OpenAI, a la que acusa de cazar a sus ingenieros y sustraer secretos comerciales. En paralelo, los expertos señalan que la jefatura de diseño y su simbólica figura, Jony Ive, se ha unido al equipo de OpenAI, lo que refleja un cambio de bando y un desafÃo que superar para el entorno más empresarial de la marca.
En definitiva, el capÃtulo que comienza con John Ternus estará marcado por la necesidad de demostrar que Apple todavÃa puede dar miedo a sus rivales, no solo en la parte financiera, sino en la capacidad de diseñar un nuevo producto que establezca un antes y un después. Los últimos años han mostrado la capacidad de la compañÃa para generar ingresos récord, pero también una falta de contundencia a la hora de lanzar un proyecto que rompa los moldes. Tener el plan técnico está en la mesa, pero ahora hace falta que la maquinaria se pone en marcha. La inteligencia artificial, las gafas y los nuevos formatos de dispositivo son las opciones más evidentes, y el tiempo -pues su primera presentación como lÃder está prevista para el otoño- dará la respuesta de si Apple se ha decidido a dar el paso adelante o, como algunas veces, se conforma con seguir contando dinero.
En cualquier caso, el relevo no es un mero cambio de nombre, sino una declaración de intenciones de que Apple quiere seguir perteneciendo a la élite de la tecnologÃa. Ternus es consciente de que la primera reunión con los inversores y la primera gran presentación a los medios serán la prueba de fuego para conquistar una confianza que, de momento, se mide en tiempo y en retrasos. Si logra juntar la promesa de un nuevo producto con la demostración de que la IA es una realidad, podrá evitar a Apple el despeñadero de la segunda lÃnea de salida. Si no, la presión de Wall Street y la competencia de las rivales será más grande que la propia historia de la compañÃa. Un nuevo punto de partida está por escribir. Y el lápiz está en las manos de John Ternus.

