La batalla por la prohibición de importación del Apple Watch da un giro clave en Estados Unidos

  • La Comisión de Comercio Internacional de EE. UU. mantiene la prohibición sobre el Apple Watch con el sensor original de oxĆ­geno en sangre.
  • Los modelos rediseƱados, que trasladan parte del anĆ”lisis al iPhone, se consideran no infractores y pueden importarse.
  • Apple logra una victoria relevante frente a Masimo, aunque la empresa mĆ©dica aĆŗn puede apelar.
  • El caso marca un precedente sobre cómo los rediseƱos tĆ©cnicos pueden esquivar vetos de importación por patentes.

prohibicion de importacion del Apple Watch

La prohibición de importación del Apple Watch en Estados Unidos por el conflicto de patentes con Masimo ha dado un giro importante tras varias decisiones encadenadas de los tribunales y de la Comisión de Comercio Internacional (ITC). Aunque la tensión legal sigue abierta, Apple ha logrado salvaguardar la comercialización de sus relojes inteligentes rediseñados en el mercado estadounidense.

El núcleo del conflicto gira en torno a la función de medición de oxígeno en sangre del Apple Watch, una característica muy popular entre los usuarios y que se ha convertido en el centro de una larga disputa por supuesta infracción de patentes y robo de tecnología. Las últimas resoluciones consolidan un escenario en el que algunos modelos del reloj siguen vetados, mientras que otros, modificados por Apple, quedan liberados de la amenaza de exclusión en frontera.

Cómo empezó el veto de importación del Apple Watch

El enfrentamiento entre Apple y Masimo, una empresa de tecnología médica ahora propiedad de Danaher, se remonta a hace mÔs de seis años, cuando Masimo acusó a la compañía de Cupertino de fichar a empleados clave para apropiarse de su tecnología de pulsioximetría. Esta tecnología permite calcular el nivel de oxígeno en sangre, una métrica que Apple integró como función estrella en determinadas generaciones de Apple Watch.

Tras investigar las denuncias, la ITC concluyó en 2023 que ciertos relojes de Apple infringían patentes de Masimo relacionadas con esta medición, lo que derivó en una orden de exclusión limitada. Como consecuencia, se bloqueó la importación de modelos como el Apple Watch Series 9 y el Apple Watch Ultra 2 al mercado estadounidense, una medida con un fuerte impacto comercial en la gama mÔs reciente del producto.

Para tratar de esquivar el bloqueo, Apple reaccionó con rapidez y decidió retirar la funcionalidad de lectura de oxígeno en sangre de las unidades afectadas destinadas a Estados Unidos. Esta solución temporal permitió a la compañía seguir vendiendo algunos dispositivos, pero a costa de prescindir de una de las características de salud mÔs reconocibles del reloj, algo poco ideal para una firma que vende el Apple Watch precisamente como un producto centrado en el bienestar y la monitorización física.

Con todo, Apple no se conformó con esa solución intermedia y trabajó en un rediseño técnico de la función, con el objetivo de cumplir la orden de la ITC pero a la vez mantener la experiencia de medición de oxígeno para los usuarios dentro de lo posible.

El rediseño de la función de oxígeno en sangre y su impacto en la importación

El paso clave para poder levantar, al menos parcialmente, la prohibición de importación fue la creación de una versión modificada de la función de oxígeno en sangre. En esta iteración, Apple optó por trasladar buena parte del procesamiento al iPhone emparejado, utilizando los datos generados por los sensores del Apple Watch pero cambiando la forma en que se muestran y se interpretan los resultados.

En el diseño original, el propio reloj presentaba directamente los niveles de saturación de oxígeno en sangre en la pantalla del Apple Watch. Con el nuevo enfoque, la compañía ajustó el flujo de datos de forma que la información se visualiza y gestiona principalmente en dispositivos asociados, como el iPhone, en lugar de centralizar toda la experiencia en el wearable. El objetivo era alejarse de la implementación técnica descrita en las patentes de Masimo.

Esta arquitectura rediseñada fue examinada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, que debía decidir si los nuevos modelos seguían dentro del alcance de la orden de exclusión. Tras su revisión, Aduanas aprobó la importación de estos relojes modificados, interpretando que la versión rediseñada no violaba la orden de veto establecida por la ITC sobre la tecnología anterior.

La decisión permitió a Apple reanudar las ventas en el país de los modelos mÔs recientes del Apple Watch equipados con la función rediseñada de oxígeno en sangre. A la prÔctica, esto supuso que la prohibición de importación quedara circunscrita a la implementación original de la función, mientras que la variante ajustada pasaba a tener vía libre para entrar en Estados Unidos.

Las últimas decisiones del ITC: qué Apple Watch siguen prohibidos

Pese a la aprobación aduanera, Masimo no dio el tema por cerrado y presionó para que se reconsiderara la situación. La compañía presentó peticiones formales alegando que el rediseño de Apple seguía, en esencia, dentro del Ômbito de la orden de exclusión y que, por tanto, la importación de los relojes actualizados debería seguir vetada.

Este pulso dio lugar a una nueva fase dentro de la ITC, en la que una jueza de derecho administrativo, Monica Bhattacharyya, analizó con detalle el funcionamiento de la función modificada. En una determinación inicial, la magistrada concluyó que los modelos de Apple Watch rediseñados no infringían las patentes de Masimo señaladas en el caso original. Ese dictamen fue un primer indicio claro de que, jurídicamente, se abría la puerta a cerrar el procedimiento de ejecución.

En paralelo, el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal, con sede en Washington, revisó la orden judicial preliminar asociada al caso y decidió mantener la prohibición sobre la versión original de la función de oxígeno en sangre. Esto significa que la vieja implementación de la característica sigue vetada en Estados Unidos, mientras que el foco del debate se trasladaba al funcionamiento de la versión renovada.

El último paso pendiente era que la propia Comisión de Comercio Internacional, en pleno, decidiera si revisaba o no la determinación de la jueza administrativa. Tras estudiar las peticiones de ambas partes, la ITC decidió no reabrir esa conclusión preliminar. En la prÔctica, esto supone dar por bueno el criterio de que los productos rediseñados no vulneran las patentes de Masimo y, por tanto, no deben ser excluidos de la importación bajo los términos de la orden de exclusión limitada.

Con esta decisión, el procedimiento de ejecución se da por terminado, y se pone fin, al menos por ahora, a los intentos de Masimo de restablecer la prohibición total de importación sobre los Apple Watch con la función rediseñada. La prohibición continúa afectando únicamente a la versión original de la función de oxígeno en sangre, que permanece fuera de juego en el mercado estadounidense.

Reacción de Apple y margen de maniobra de Masimo

Apple ha celebrado el desenlace de esta fase del conflicto con un tono de alivio, aunque sin grandes estridencias. En sus declaraciones públicas, la compañía ha agradecido a la ITC su decisión, subrayando que les permite seguir ofreciendo esta característica de salud a los usuarios de Apple Watch en Estados Unidos mediante la versión rediseñada de la función.

La empresa también ha aprovechado para recordar que, según su visión, Masimo ha mantenido durante mÔs de seis años una campaña legal constante contra Apple, y que buena parte de las reclamaciones planteadas habrían sido rechazadas por los tribunales a lo largo de este tiempo. Desde Cupertino insisten en que seguirÔn defendiendo sus innovaciones y enfocÔndose en lo que consideran su punto fuerte: desarrollar productos y servicios de alto nivel para su base de usuarios.

Junto a la defensa jurídica, Apple destaca el trabajo de investigación y desarrollo de sus equipos en materia de funciones de salud, bienestar y seguridad, tanto en el Apple Watch como en el resto de su ecosistema. La firma pone especial énfasis en el cumplimiento de estÔndares de privacidad, un aspecto que considera diferencial a la hora de manejar datos tan sensibles como las constantes vitales.

Por su parte, Masimo mantiene todavía algunos cartuchos legales. Aunque la ITC haya cerrado el procedimiento de ejecución respecto al rediseño, la compañía de tecnología médica puede apelar la decisión ante el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal en Washington. AdemÔs, Masimo ya ha presentado otras demandas paralelas con las que pretende sostener su postura frente a Apple.

En este contexto, no parece que la disputa vaya a desaparecer a corto plazo, aunque la situación actual es claramente mÔs favorable para Apple en lo que respecta a la importación de sus relojes rediseñados en Estados Unidos. Para los consumidores, el resultado inmediato es que los modelos mÔs recientes pueden seguir comprÔndose con la función de oxígeno en sangre operativa bajo el esquema técnico rediseñado.

Demandas paralelas y dimensiones económicas del conflicto

MÔs allÔ del frente de la ITC y de la prohibición de importación, la batalla entre ambas compañías también se libra en otros tribunales estadounidenses. Masimo ha demandado a Apple ante un tribunal federal de California por infracción de patentes y robo de secretos comerciales relacionados con la tecnología de pulsioximetría.

En uno de estos procedimientos, un jurado concedió a Masimo una indemnización de 634 millones de dólares en un juicio de patentes celebrado en noviembre, una cifra que ilustra el impacto económico que ambas partes atribuyen a la tecnología en disputa. Apple, sin embargo, ha adelantado que piensa recurrir ese veredicto, por lo que la cuantía final y el desenlace de esa causa siguen en el aire.

Masimo también ha presentado una demanda separada contra la propia Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, cuestionando la decisión de aprobar la importación de los Apple Watch rediseñados. Con ello pretende que se vuelva a examinar si los cambios introducidos por Apple bastan realmente para salir del alcance de la orden de exclusión inicial dictada por la ITC.

Este entramado judicial evidencia que la controversia no se limita a una simple disputa técnica, sino que se sitúa en el cruce entre propiedad intelectual, competencia en el mercado de wearables y la creciente importancia comercial de las funciones de salud integradas en dispositivos de consumo masivo.

Para Apple, el Apple Watch es una pieza clave de su ecosistema y una puerta de entrada a servicios vinculados a la salud y el deporte; para Masimo, las patentes en cuestión representan un activo estratégico central en su negocio de tecnología médica avanzada. De ahí que ninguna de las dos compañías parezca dispuesta a ceder fÔcilmente.

Repercusiones para usuarios europeos y espaƱolas/os

Aunque la prohibición de importación se aplica exclusivamente al mercado estadounidense, el caso se sigue con atención en Europa y en España. De momento, no hay una prohibición equivalente en la Unión Europea ni decisiones de las autoridades comunitarias que restrinjan la venta del Apple Watch por estos motivos de patentes.

Para los consumidores europeos, esto significa que los modelos de Apple Watch disponibles en canales oficiales y distribuidores autorizados mantienen la función de oxígeno en sangre sin las limitaciones específicas que se han tenido que aplicar en Estados Unidos. La experiencia de uso en España y otros países de la UE sigue ajustÔndose a lo previsto originalmente por Apple. AdemÔs, hay novedades y avisos para España y Europa relacionadas con funciones de salud en el reloj.

Sin embargo, el conflicto marca un precedente que podría influir en el futuro en cómo los fabricantes abordan el despliegue global de funciones de salud avanzadas. No es descartable que, ante litigios de este tipo, las compañías opten por diseñar desde el primer momento versiones diferenciadas de sus productos según los requisitos y riesgos legales de cada territorio.

Desde la óptica regulatoria europea, la situación también sirve como recordatorio de la importancia de armonizar la protección de patentes con el impulso a la innovación en tecnologías sanitarias. Aunque la UE no ha intervenido en este caso concreto, un conflicto tan mediÔtico entre un gigante del consumo y una firma especializada en dispositivos médicos no pasa desapercibido para los reguladores y legisladores.

En el plano prÔctico, quienes compren un Apple Watch en España no deberían notar, a corto plazo, cambios derivados directamente de esta prohibición de importación estadounidense. No obstante, la evolución del caso puede tener implicaciones en futuras generaciones del reloj y en cómo Apple prioriza o adapta determinadas funciones de salud para cumplir de forma preventiva con la normativa y minimizar riesgos de litigios en distintos mercados.

La situación actual deja un panorama en el que la prohibición de importación del Apple Watch se mantiene acotada a la versión original de la función de oxígeno en sangre en Estados Unidos, mientras los modelos rediseñados pueden entrar en el país tras el visto bueno de la ITC y de Aduanas. Al mismo tiempo, el enfrentamiento legal entre Apple y Masimo continúa vivo en otras instancias, lo que sugiere que este pulso entre la gran tecnología de consumo y la industria médica seguirÔ dando que hablar y podría influir en la manera en que, dentro y fuera de Europa, se diseñan e introducen nuevas funciones de salud en los dispositivos conectados.

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