El mĆ”ximo tribunal de la Unión Europea ha dado un espaldarazo clave a las autoridades y a los consumidores neerlandeses en su pulso con Apple. El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) ha confirmado que los tribunales de PaĆses Bajos sĆ pueden juzgar un caso antimonopolio contra la App Store, pese a las objeciones de la compaƱĆa estadounidense.
La decisión no entra todavĆa en el fondo del asunto, pero despeja un obstĆ”culo importante para las dos organizaciones que han impulsado la demanda colectiva. Estas fundaciones reclaman daƱos y perjuicios para millones de usuarios de iPhone y iPad en PaĆses Bajos, argumentando que las polĆticas de la tienda de aplicaciones de Apple encarecen las apps y limitan la competencia.
QuƩ ha decidido exactamente el Tribunal de Justicia de la UE
El TJUE ha respondido a una consulta prejudicial remitida por un tribunal neerlandĆ©s, que dudaba sobre si tenĆa competencia internacional para ocuparse del caso. Con su fallo, el tribunal europeo deja claro que los jueces neerlandeses sĆ tienen jurisdicción territorial e internacional para examinar la demanda contra Apple ligada a la App Store de PaĆses Bajos.
SegĆŗn explica la resolución, la tienda de aplicaciones objeto del litigio estĆ” diseƱada especĆficamente para el mercado neerlandĆ©s, utiliza el idioma neerlandĆ©s y ofrece aplicaciones destinadas a usuarios cuyo Apple ID estĆ” vinculado a ese paĆs, independientemente de dónde se encuentren fĆsicamente en el momento de la compra.
A efectos jurĆdicos, el TJUE considera que el āespacio virtualā formado por la App Store neerlandesa equivale al territorio de PaĆses Bajos. Por tanto, el posible daƱo se habrĆa producido allĆ, lo que habilita a los tribunales locales para conocer de las reclamaciones por prĆ”cticas presuntamente anticompetitivas.
El tribunal subraya que, si las compras de aplicaciones y servicios digitales se realizan a travĆ©s de esa versión especĆfica de la tienda, el perjuicio económico para consumidores y desarrolladores se localiza en dicho mercado nacional, aunque Apple tenga su sede en otro Estado miembro o incluso fuera de la UE.

QuiƩnes demandan a Apple y quƩ reclaman
La causa ha sido presentada por dos fundaciones neerlandesas: Stichting Right to Consumer Justice y Stichting App Stores Claims. Ambas actúan en representación de usuarios y desarrolladores, utilizando los mecanismos de acciones colectivas disponibles en el ordenamiento europeo y neerlandés.
Estas organizaciones sostienen que Apple habrĆa aplicado durante aƱos tarifas excesivas en su App Store, aprovechando una posición de dominio en el ecosistema de iOS e iPadOS. SegĆŗn su tesis, esto se habrĆa traducido en precios mĆ”s altos para los consumidores y menores mĆ”rgenes para los desarrolladores de aplicaciones de terceros.
La estimación económica es significativa: los abogados de las fundaciones calculan que alrededor de siete millones de usuarios de iPhone y otros siete millones de usuarios de iPad habrĆan resultado afectados. El importe total de los daƱos, incluidos los intereses legales, se aproxima, segĆŗn la estimación presentada, a unos 637 millones de euros.
Si el tribunal neerlandĆ©s acaba dĆ”ndoles la razón, este procedimiento podrĆa convertirse en uno de los casos de compensación mĆ”s relevantes en Europa relacionados con tiendas de aplicaciones, en lĆnea con la mayor presión regulatoria que la UE viene ejerciendo sobre las grandes plataformas tecnológicas.
Las comisiones de la App Store, en el centro de la polƩmica
El núcleo del conflicto estÔ en las comisiones que Apple aplica a los pagos y suscripciones dentro de la App Store. Dependiendo del tipo de app, del volumen de negocio y del programa al que pertenezca el desarrollador, las tarifas se sitúan en una horquilla que va, en términos generales, del 15% al 30%.
Las fundaciones demandantes consideran que estos porcentajes son desproporcionados y de naturaleza anticompetitiva, como han puesto en cuestión otros procesos judiciales, por ejemplo en el golpe judicial a Apple en Reino Unido por las comisiones. Argumentan que la compaƱĆa desincentiva activamente el uso de sistemas de pago alternativos, lo que obliga a muchos desarrolladores a pasar por el canal oficial de Apple y a soportar esas comisiones para poder ofrecer sus aplicaciones en dispositivos iPhone y iPad.
De acuerdo con la demanda, este esquema hace que los creadores de apps vean reducido el margen que obtienen por cada transacción, obligĆ”ndoles a elegir entre asumir ellos el coste o trasladarlo al precio final. En la prĆ”ctica, esto podrĆa implicar aplicaciones y servicios mĆ”s caros para los usuarios finales en PaĆses Bajos.
Los jueces europeos no han valorado aún si estas prÔcticas vulneran efectivamente las normas de competencia de la UE o del derecho neerlandés. Sin embargo, el hecho de que el TJUE haya rechazado el intento de Apple de frenar el caso por motivos de jurisdicción permite que ahora se analice el fondo del asunto con mayor detalle en los tribunales nacionales.
El argumento de Apple sobre la jurisdicción, tumbado por la UE
Apple intentó frenar el avance del procedimiento alegando que los tribunales neerlandeses no eran el foro adecuado para resolver el litigio. La empresa defendió que el supuesto daƱo no se habrĆa producido en PaĆses Bajos y que, por tanto, la demanda debĆa presentarse en otro paĆs o incluso no admitirse en esos tĆ©rminos.
El TJUE ha descartado este razonamiento. En su pronunciamiento, el tribunal considera que el lugar donde se produce el daƱo es el propio entorno digital de la App Store neerlandesa, por ser el espacio en el que se llevan a cabo las compras y descargas que se vinculan a las presuntas prƔcticas anticompetitivas.
Esta interpretación amplĆa la forma tradicional de entender el territorio en el Ć”mbito digital, al asumir que un āespacio virtualā asociado a un mercado nacional concreto puede equipararse al propio Estado miembro a efectos de determinar la competencia judicial.
Desde la compaƱĆa, un portavoz ha seƱalado que Apple no comparte la decisión y recuerda que se trata exclusivamente de un pronunciamiento sobre jurisdicción, no sobre culpabilidad o inocencia. La empresa insiste en que seguirĆ” defendiĆ©ndose en los tribunales neerlandeses, al considerar que las acusaciones carecen de fundamento.
Contexto europeo: presión regulatoria y la DMA en el horizonte
El caso neerlandƩs se enmarca en un contexto europeo mƔs amplio, en el que las instituciones comunitarias han intensificado su vigilancia sobre las grandes plataformas digitales y sus ecosistemas cerrados. Apple es uno de los principales actores seƱalados por la nueva normativa comunitaria.
En particular, la compaƱĆa estĆ” sujeta a la Ley de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglĆ©s), que obliga a los denominados Ā«guardianes de accesoĀ» (gatekeepers) a facilitar una mayor interoperabilidad y a evitar comportamientos que puedan limitar la competencia o perjudicar a los usuarios.
Desde la empresa de Cupertino se ha llegado a afirmar, en declaraciones recogidas por medios internacionales, que los reguladores europeos cambian continuamente las exigencias de cumplimiento de la DMA, lo que harĆa complicado adaptarse a todas las nuevas reglas en los plazos establecidos.
Apple asegura dedicar cientos de miles de horas de trabajo a adaptar sus servicios, incluida la App Store, a las exigencias regulatorias que emanan de Bruselas y de los distintos Estados miembros. Pese a ello, las autoridades europeas consideran que todavĆa queda camino por recorrer para garantizar un entorno realmente competitivo.
Próximos pasos del caso en PaĆses Bajos
Tras el pronunciamiento del TJUE, el balón vuelve ahora al tejado de los tribunales neerlandeses. La decisión europea sirve como guĆa y confirma que el procedimiento puede continuar en los PaĆses Bajos, de modo que los jueces nacionales deberĆ”n analizar ya el contenido de las acusaciones.
Los representantes legales de las fundaciones apuntan a que podrĆa celebrarse una audiencia sobre el fondo del asunto hacia finales del primer trimestre de 2026. En esa fase se valorarĆ”n tanto las prĆ”cticas de Apple como el alcance real del daƱo sufrido por los distintos grupos de usuarios afectados.
Si el tribunal decide que ha existido una vulneración de las normas de competencia y que se ha producido un perjuicio cuantificable, podrĆa abrir la puerta a una compensación millonaria para consumidores y desarrolladores que adquirieron aplicaciones o servicios a travĆ©s de la App Store neerlandesa.
En paralelo, este litigio servirĆ” de referencia para otros procesos en Europa, donde varios paĆses y organizaciones han mostrado interĆ©s en examinar con lupa el modelo de negocio de las tiendas de aplicaciones y su impacto sobre precios, innovación y libertad de elección de los usuarios, incluidos precedentes históricos.
Lo decidido por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea marca un punto de inflexión: al reconocer que la App Store de PaĆses Bajos constituye un espacio virtual ligado a un territorio concreto, la justicia europea allana el camino para que las autoridades nacionales de la UE actĆŗen con mayor firmeza frente a las grandes tecnológicas cuando existan indicios de abuso de poder de mercado. El caso contra Apple en los PaĆses Bajos serĆ”, a partir de ahora, una de las pruebas mĆ”s visibles de hasta dónde llega esa nueva lĆnea de actuación en defensa de la competencia y de los derechos de los usuarios en el entorno digital europeo.