La próxima gran actualización del sistema operativo de Apple está a la vuelta de la esquina y trae consigo una noticia que no por esperada es menos impactante para muchos usuarios en España. La compañÃa ha confirmado que la transición hacia sus propios procesadores está a punto de concluir, dejando a las máquinas con tecnologÃa de Intel en un segundo plano definitivo. Con la llegada de la nueva versión, el ecosistema Mac se prepara para una unificación total que aproveche al máximo el hardware diseñado en Cupertino.
Este movimiento supone que el futuro macOS 27, cuya presentación oficial se espera para la conferencia de desarrolladores de junio, exigirá obligatoriamente el uso de chips de la serie M o de los nuevos procesadores A18 Pro. Vaya tela con el cambio, pero es que la arquitectura Apple Silicon ha demostrado jugar en una liga diferente, y mantener el soporte para sistemas antiguos supone un freno tecnológico que la marca ya no quiere asumir en sus planes de futuro inmediato.
Modelos de Mac que no podrán actualizar a macOS 27
Entre la lista de dispositivos que se quedarán anclados en macOS 26 Tahoe encontramos máquinas que todavÃa rinden estupendamente bien hoy en dÃa. Equipos icónicos como el MacBook Pro de 16 pulgadas lanzado en 2019 o el iMac de 27 pulgadas de 2020, que fue el último gran estandarte de Intel, verán cómo su ciclo de actualizaciones principales llega a su fin. Tampoco se libran el MacBook Pro de 13 pulgadas con cuatro puertos Thunderbolt ni el potente Mac Pro que todavÃa montaba la arquitectura de la marca azul.
Es una situación agridulce, ya que muchos profesionales compraron estos equipos de alto rendimiento hace apenas unos años pensando en una larga vida útil. No obstante, Apple ha querido suavizar el golpe asegurando que estos dispositivos seguirán recibiendo parches de seguridad durante un periodo de tres años adicionales. Esto permite que, aunque nos quedemos sin las últimas virguerÃas visuales, podamos seguir currando con ellos con total tranquilidad ante posibles amenazas externas.
El papel de Rosetta y el mantenimiento del software

Para que la transición no sea traumática, la herramienta Rosetta ha sido la pieza clave que ha permitido ejecutar programas diseñados para Intel en los nuevos chips. Apple ha aclarado que macOS 27 será la última versión que incluya la capa completa de traducción para uso general. A partir de ahÃ, la intención es que los desarrolladores den el salto definitivo al código nativo, dejando la emulación únicamente para casos muy especÃficos como el soporte de videojuegos antiguos que ya no tengan mantenimiento.
Esta estrategia busca dar un último empujón a los creadores de software que todavÃa se lo están pensando. En el entorno empresarial y creativo de nuestro paÃs, donde se depende de herramientas muy concretas de edición o gestión, este margen de tiempo es vital para planificar la renovación de los equipos sin que nos pille el toro. La idea es que, para cuando Rosetta desaparezca del todo, todo el ecosistema de aplicaciones funcione de manera fluida y nativa sobre Apple Silicon.
La inteligencia artificial como motor del cambio

El gran responsable de este corte radical en el soporte técnico tiene nombre y apellidos: inteligencia artificial. Se rumorea con mucha fuerza que Apple presentará una versión de Siri totalmente renovada, capaz de entender el contexto personal de nuestros correos, archivos y fotos de una forma mucho más natural. Estas funciones requieren la potencia de los motores neuronales integrados en los chips propios, algo de lo que carecen los procesadores de Intel de hace unos años.
No es moco de pavo lo que se avecina, ya que el sistema operativo pretende ser mucho más inteligente y proactivo en tareas cotidianas. Poder resumir documentos extensos, editar fotografÃas de manera automatizada o gestionar nuestra agenda de forma local es algo que solo se puede garantizar con el rendimiento por vatio de la arquitectura ARM. Al centrarse solo en su propio silicio, Apple puede exprimir cada ciclo de reloj para que la experiencia de usuario sea tan suave como la seda.
Un cambio de ciclo necesario para la plataforma

Al final del dÃa, lo que estamos presenciando es el cumplimiento de una hoja de ruta que se trazó hace más de un lustro. Aunque a nadie le guste que su ordenador pierda comba con las novedades, los usuarios que ya dieron el salto a los chips M1 o posteriores pueden respirar tranquilos, ya que sus máquinas están preparadas para aprovechar todo lo que viene en los próximos años sin despeinarse. La apuesta por una arquitectura unificada promete cambiar la forma en que interactuamos con nuestros Macs de forma irreversible.
Esta decisión cierra definitivamente la etapa de convivencia entre dos mundos tecnológicos que han compartido espacio durante demasiado tiempo. A partir de septiembre, cuando macOS 27 llegue al gran público, se pondrá punto final a casi dos décadas de colaboración con Intel para abrazar un futuro basado exclusivamente en el silicio diseñado en casa. Aquellos que aún estiran la vida de sus viejos compañeros de batalla tienen ahora una fecha clara en el calendario para decidir si ha llegado el momento de renovarse o seguir disfrutando de la estabilidad de un sistema que, aunque veterano, sigue siendo plenamente funcional.
