Apple se prepara para dar el siguiente paso en su gama de tabletas con el lanzamiento de un nuevo iPad de entrada y un renovado iPad Air centrados en mejorar el interior más que en cambiar lo que vemos por fuera. No será una generación de grandes fuegos artificiales, pero sí un movimiento importante para extender la inteligencia artificial de la casa a muchos más usuarios.
La compañía parece decidida a apostar por una estrategia continuista: mismo diseño, chips mucho más capaces y acceso ampliado a Apple Intelligence. En Europa y en España, donde estos dispositivos se han consolidado en educación, teletrabajo y uso familiar, el enfoque apunta a ofrecer más rendimiento y años de soporte sin que el precio se dispare por un rediseño completo.
Qué modelos llegarán: iPad 12ª generación e iPad Air 8ª generación

Las filtraciones más consistentes, procedentes de fuentes como Mark Gurman y otros analistas especializados en Apple, coinciden en que la compañía trabaja en dos lanzamientos clave para la primera mitad del año: el iPad de 12.ª generación, que seguirá siendo el modelo más asequible del catálogo, y el iPad Air de 8.ª generación, situado una vez más como puente entre la gama básica y los iPad Pro con M3.
En el caso del iPad de entrada, se espera que conserve la fórmula estrenada hace unos años: cuerpo de aluminio, marcos simétricos y una pantalla de alrededor de 10,9 pulgadas con panel LCD a 60 Hz. Nada apunta a que vaya a haber cambios en botones, puerto de carga o disposición general, lo que ayudará a contener costes de producción y mantener la compatibilidad con accesorios actuales.
El iPad Air, por su parte, mantendría las variantes con pantallas de 11 y 13 pulgadas (en realidad, en torno a 10,9 y 12,9 pulgadas), también con tecnología Liquid Retina (LED). La línea general sería muy similar: diseño fino y ligero, bordes planos, Touch ID en el botón de encendido y soporte para teclados y lápices de Apple que ya están en el mercado.
Todo esto sitúa a los nuevos iPad e iPad Air como actualizaciones de transición, centradas casi por completo en el procesador y en la conectividad. Quien espere marcos mucho más finos, cámaras renovadas o una revolución estética probablemente se encontrará con unos equipos que recuerdan mucho a los actuales.
Desde el punto de vista comercial, tiene sentido que Apple consolide esta estructura de gama: iPad básico como puerta de entrada, iPad Air como gama media potente y iPad Pro como referencia máxima, sin solapamientos excesivos pero con un salto claro de prestaciones entre escalones.
iPad de entrada con chip A18: más músculo y, por fin, Apple Intelligence

El cambio más llamativo del nuevo iPad básico estará en su interior. Tras una generación en la que la única gran novedad fue la llegada del chip A16 Bionic, sin mejoras relevantes en otros apartados, ahora el modelo de 12.ª generación daría el salto al chip A18, el mismo que equipa la familia iPhone 16.
Este movimiento supone, de entrada, un aumento apreciable de potencia y eficiencia energética. Las tareas cotidianas —navegar, usar aplicaciones de ofimática, videollamadas, juegos ligeros o educación online— deberían ir más fluidas, con mejor respuesta al abrir varias apps y una gestión de la batería más afinada.
Pero el punto clave está en que el A18 permitirá que el iPad de entrada sea compatible con Apple Intelligence, la plataforma de inteligencia artificial de la compañía. El modelo anterior con A16 se quedó fuera de estas funciones, algo que muchos usuarios tuvieron en cuenta y que hizo que una parte del público optara por esperar una generación más preparada para la IA.
Con el nuevo chip, el iPad básico podrá ejecutar herramientas avanzadas de escritura asistida, resúmenes de contenido, clasificación inteligente de documentos y una Siri renovada, entre otras funciones. Buena parte de estas capacidades se procesarán directamente en el dispositivo, lo que ayuda tanto en rapidez de respuesta como en privacidad.
Para el mercado español y europeo, donde el iPad de entrada se ha convertido en una opción recurrente para familias, estudiantes y centros educativos, esta compatibilidad con Apple Intelligence puede convertirse en el gran argumento de compra. Más aún si el precio se mantiene en una franja similar a la generación anterior y se ofrecen configuraciones de almacenamiento suficientes para uso intensivo.
iPad Air con chip M4: la gama media se acerca aún más al Pro

El otro gran protagonista será el nuevo iPad Air con chip M4. Este procesador, diseñado inicialmente para ordenadores y dispositivos de gama alta de la marca, ya se utiliza en los iPad Pro más recientes y destaca por su enorme capacidad de cálculo y su motor neuronal específicamente orientado a inteligencia artificial.
Según las filtraciones, el M4 incorporado en el Air contará con un Neural Engine capaz de ejecutar decenas de billones de operaciones por segundo, un salto importante respecto al M3 que montan algunos modelos actuales. En la práctica, esto se traduce en más margen para tareas pesadas y para funciones de IA que trabajen de forma local.
Con este corazón, el iPad Air quedará bien colocado para usos como edición de vídeo en alta resolución, retoque fotográfico avanzado, ilustración digital compleja o multitarea con varias ventanas en paralelo. Es un terreno en el que hasta ahora los iPad Pro tenían más protagonismo, pero la diferencia empieza a estrecharse para quienes no necesitan las pantallas más avanzadas.
Las informaciones también apuntan a que el iPad Air podría estrenar un chip de red N1 y un módem C1X desarrollados por Apple, lo que le daría compatibilidad con Wi‑Fi 7 y Bluetooth 6. De confirmarse, estaríamos ante uno de los apartados donde más se notarían las novedades más allá del procesador, especialmente para quienes trabajan con grandes archivos en la nube o dependen de conexiones inalámbricas estables en entornos de oficina y educación.
Aun así, la compañía mantendría un enfoque prudente en lo visual: el diseño del Air seguiría siendo el mismo introducido en 2020, con el mismo formato, grosor muy contenido y aspecto general reconocible. Ni Face ID ni ProMotion entrarían en esta ecuación por ahora, reservándose para modelos superiores.
Apple Intelligence como eje de la renovación
Más allá de los nombres de los chips, el elemento que vertebra toda esta actualización es la expansión de Apple Intelligence a más dispositivos dentro de la gama iPad. Tanto el A18 del modelo básico como el M4 del Air se han diseñado con la IA muy presente, y cumplen los requisitos marcados por la compañía para disfrutar de estas funciones durante varios años, según los sistemas operativos de Apple que lo soportan.
Hasta ahora, las capacidades más avanzadas de inteligencia artificial se habían concentrado en los iPad Pro y en algunos iPhone de última hornada, dejando a los modelos más económicos en una posición algo incómoda. La llegada de estos nuevos iPad supone ajustar esta brecha y permitir que más usuarios puedan probar las mismas herramientas sin subir de escalón de precio.
En el día a día, esta integración se refleja en una ayuda más inteligente al escribir, organizar apuntes, generar resúmenes de textos largos o preparar presentaciones. También abre la puerta a aplicaciones de terceros que quieran aprovechar Apple Intelligence para ofrecer funciones avanzadas dentro de su propio software, algo que podría ser especialmente interesante en el ámbito educativo europeo.
No obstante, una parte de la comunidad sigue siendo prudente. Las primeras versiones de Apple Intelligence no terminaron de cumplir todas las expectativas que se generaron en su presentación, y muchos usuarios esperan que, con este nuevo impulso de hardware compatible, Apple aproveche para pulir la experiencia y ampliar el catálogo de funciones realmente útiles.
En cualquier caso, el mensaje que lanza la compañía con estos cambios es claro: el acceso o no a la inteligencia artificial propia pasa a ser un criterio clave para diferenciar generaciones, algo que probablemente influirá mucho en las decisiones de compra de quienes llevan años con el mismo iPad.
Diseño continuista y pocas sorpresas en pantalla y batería

Una de las constantes en todos los informes es que 2026 será un año de continuidad para el diseño de los iPad de entrada y Air. No se habla de marcos radicalmente más delgados, ni de reubicación de cámaras, ni de nuevos colores rompedores como eje principal de la campaña.
Igualmente, las fuentes coinciden en que no habrá salto a pantallas OLED o MiniLED en estos modelos. Esa tecnología seguiría reservada al iPad Pro y, si se cumplen los rumores, al iPad mini que llegaría más adelante con panel OLED, convirtiéndose en el único iPad con este tipo de pantalla durante el año.
Tampoco se espera la llegada de ProMotion y sus 120 Hz de refresco al iPad de entrada o al Air, una de las funciones más solicitadas por parte de los usuarios que juegan con frecuencia o utilizan el lápiz para dibujar y tomar notas. Por ahora, Apple parece preferir mantener esta característica como uno de los elementos distintivos de la gama más alta.
En el terreno de la autonomía, las filtraciones no apuntan a baterías notablemente más grandes ni a cambios revolucionarios en los sistemas de carga. La mejora llegaría más bien por la vía de la eficiencia de los nuevos chips, capaces de exprimir mejor cada ciclo sin modificar demasiado la capacidad física de las celdas.
Este planteamiento puede dejar cierta sensación de «poco cambio» a quienes esperaban una evolución más visible, pero encaja con la dinámica reciente de la compañía: alargar los ciclos de diseño, optimizar costes y centrarse en el rendimiento y el software para justificar las nuevas generaciones.
Calendario, precios y encaje en el mercado europeo
Las distintas fuentes indican que Apple se encontraría ya en la fase final de preparación del lanzamiento del iPad 12 y del nuevo iPad Air, con una ventana de presentación situada en los primeros meses del año. Se barajan plazos en torno a primavera, aunque la compañía suele reservarse cierto margen para ajustar fechas en función de la producción y de otros anuncios de su catálogo.
En cuanto al precio, por ahora no hay señales claras de subidas bruscas en la zona euro, aunque Apple acostumbra a ajustar tarifas según moneda, costes logísticos y fiscalidad local. La intención aparente es mantener el iPad de entrada como opción relativamente asequible, incluso con el salto al A18 y a Apple Intelligence.
El iPad Air se situaría de nuevo en una franja intermedia, por debajo de los iPad Pro pero con suficiente margen para justificar el M4 y las mejoras en conectividad. Para usuarios europeos que utilizan la tableta como herramienta de trabajo ligero o para estudios superiores, este modelo puede resultar especialmente atractivo si las diferencias de precio respecto al Pro se mantienen claras.
En España, donde el factor presupuesto pesa mucho a la hora de renovar dispositivo, el equilibrio entre coste, potencia y años de soporte de software será determinante. La compatibilidad con Apple Intelligence puede inclinar la balanza a favor de estos nuevos modelos frente a generaciones anteriores que quedarán fuera de estas funciones.
Con todo este panorama, la renovación que prepara Apple con los nuevos iPad e iPad Air apunta a reforzar la base de su catálogo y a extender la inteligencia artificial a un público más amplio, apostando por chips más capaces, mejor conectividad y una política de diseño estable. No parece el año de los grandes cambios estéticos ni de las pantallas revolucionarias, pero sí un momento clave para quienes quieren una tableta preparada para varios años de uso intensivo, con soporte de IA y un rendimiento que, en el caso del Air, se acerca cada vez más al de los modelos Pro sin llegar a sus precios.
