Por qué Walmart sigue sin aceptar Apple Pay en EE. UU.

  • Walmart continúa sin aceptar Apple Pay ni otros pagos NFC en sus más de 4.500 tiendas de Estados Unidos en 2026.
  • La cadena impulsa sus propias soluciones Walmart Pay y Scan & Go basadas en códigos QR y cuenta de usuario.
  • La negativa se vincula principalmente a la recopilación de datos de compra y no a comisiones extra de Apple.
  • Mientras Walmart bloquea Apple Pay en EE. UU., sí lo permite en países como Canadá, generando más presión y críticas.

Pago con móvil en supermercados

A estas alturas de 2026, cuando pagar acercando el móvil al datáfono es algo totalmente normal en casi cualquier tienda, Walmart sigue siendo la gran excepción en Estados Unidos. El mayor minorista del país continúa sin permitir Apple Pay en ninguna de sus más de 4.500 tiendas estadounidenses, pese a los constantes reproches de sus clientes.

La situación resulta todavía más llamativa si se tiene en cuenta que Apple Pay funciona ya en la inmensa mayoría de grandes cadenas y que en Canadá, por ejemplo, la propia Walmart sí lo admite desde hace años. En Estados Unidos, sin embargo, la empresa mantiene un bloqueo total no solo a Apple Pay, sino también a Google Pay, Samsung Pay e incluso al uso de tarjetas físicas sin contacto.

Walmart en 2026: sin Apple Pay ni ningún pago NFC

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Walmart no acepta Apple Pay

Quien vaya a una tienda de la cadena en EE. UU. y pretenda pagar con el iPhone acercándolo al terminal se encontrará con una sorpresa: la función NFC está desactivada a propósito. No es un tema técnico ni de falta de dispositivos modernos; en muchas tiendas las terminales ya son compatibles con pagos sin contacto, pero Walmart ha elegido inutilizar esa opción.

Este veto afecta por igual a Apple Pay, Google Pay, Samsung Pay y a las propias tarjetas contactless. Es decir, ni los sistemas móviles de las grandes tecnológicas ni una tarjeta sin contacto funcionan en caja. El bloqueo se limita, eso sí, al mercado estadounidense: en otros países, como Canadá, la política es distinta y Apple Pay está habilitado.

Se da la circunstancia de que otras cadenas que durante años se resistieron a los pagos móviles han cambiado de postura. Home Depot, Lowe’s, Kroger o la cadena texana H‑E‑B, entre otras, han ido activando la compatibilidad con Apple Pay y otros servicios similares. Con estos movimientos, Walmart se queda prácticamente sola entre los grandes minoristas en su negativa.

Según datos de Apple, para 2022 Apple Pay ya estaba disponible en más del 90 % de los comercios estadounidenses, lo que subraya aún más lo inusual de la estrategia de la cadena.

Walmart Pay: la apuesta propia basada en códigos QR

Lejos de apoyarse en las soluciones existentes del mercado, Walmart lleva desde 2016 impulsando su propio sistema: Walmart Pay, integrado en la aplicación oficial de la compañía. A diferencia de Apple Pay, no utiliza NFC, sino un sistema de códigos QR que el usuario tiene que escanear al pagar.

El proceso funciona así: el cliente añade su tarjeta de débito o crédito a la app de Walmart y, cuando llega a la caja, abre la aplicación y escanea un código QR que aparece en la pantalla del terminal de pago. Solo entonces se completa la operación, vinculada directamente a su cuenta.

Desde el punto de vista de la experiencia de usuario, la operación es más lenta y menos intuitiva que el simple gesto de acercar el móvil a la terminal. En lugar de un toque rápido con Face ID o Touch ID, hay que desbloquear el teléfono, abrir la app concreta, seleccionar la opción de pago y escanear el código. Es un proceso que, en una cola de supermercado, marca la diferencia.

Aun así, la compañía defiende que Walmart Pay es una solución “fácil y sin contacto” disponible “en cualquier smartphone”, subrayando que no se limita al ecosistema de Apple. En sus comunicados insiste en que su prioridad es ofrecer una experiencia homogénea para todos los clientes, independientemente del dispositivo que utilicen.

Scan & Go y Walmart+: compras rápidas, pero sin Apple Pay

Además de Walmart Pay, la cadena ha desplegado otra herramienta propia orientada a sus clientes más fieles: Scan & Go, incluida dentro de la suscripción de pago Walmart+ y también disponible en Sam’s Club. Con este sistema, el comprador escanea con el móvil los códigos de barras de los productos mientras recorre la tienda.

La idea es que, al llegar a la zona de autopago, el usuario no tenga que escanear artículo por artículo, sino que todo el carrito ya esté registrado en la aplicación. Solo queda confirmar la compra, mostrar un código al personal si se le solicita y salir del establecimiento con el ticket digital en el móvil.

De nuevo, eso sí, Apple Pay queda completamente fuera de la ecuación. Incluso en este escenario centrado en la rapidez y la digitalización, el paso final se ejecuta a través de los sistemas propios de Walmart y no mediante los monederos móviles de terceros.

En sus mensajes públicos, la empresa pone como ejemplo Scan & Go para presumir de una “experiencia de compra verdaderamente sin contacto”, haciendo ver que considera suficiente su combinación de Walmart Pay y Scan & Go como alternativa a los pagos NFC tradicionales.

El papel de los datos: por qué Walmart prefiere su propio sistema

Más allá de la comodidad, la clave de fondo parece estar en la información que se genera en cada compra. Walmart basa buena parte de su estrategia en analizar al detalle el historial de adquisiciones de cada cliente, sus recorridos por la tienda y sus preferencias de consumo.

Cuando un usuario paga con Walmart Pay o utiliza Scan & Go, todas esas transacciones quedan atadas a su perfil dentro de la app. La empresa puede saber qué compra, con qué frecuencia, en qué tienda, a qué horas y qué promociones funcionan mejor, lo que alimenta tanto sus campañas de marketing como sus decisiones de surtido y precios.

En cambio, si el pago se realizara mediante Apple Pay u otro monedero similar, esa trazabilidad se reduce enormemente. Apple Pay, por diseño, no comparte con el comercio el número real de la tarjeta ni datos adicionales innecesarios para completar la transacción. Esto limita el nivel de detalle que el minorista puede obtener de cada ticket.

Esta diferencia encaja con la explicación que ofrecen muchos analistas: la negativa de Walmart a aceptar Apple Pay en EE. UU. no tiene tanto que ver con la tecnología en sí, ni con supuestos costes añadidos, sino con el control sobre los datos del cliente. Para la compañía, renunciar a su sistema propio implicaría compartir parte del control de la relación con el comprador.

Tarifas y costes: las comisiones no son el problema

Una teoría muy repetida es que Walmart rechaza Apple Pay para ahorrarse comisiones. Sin embargo, esa explicación no encaja con el funcionamiento real de los sistemas de pago. Las tiendas pagan las mismas comisiones de procesamiento de tarjeta, utilicen o no Apple Pay como capa de pago sin contacto.

En la práctica, no existe una “tasa Apple Pay” adicional que el comercio deba asumir. Las comisiones que cobra Apple están vinculadas a los bancos emisores de las tarjetas y no se trasladan directamente al minorista. Para Walmart, aceptar pagos NFC con Apple Pay implicaría básicamente los mismos costes que procesar una tarjeta física insertada o deslizada.

De hecho, la cadena ya ha instalado terminales modernos compatibles con pagos contactless en numerosas tiendas. La diferencia es que, en lugar de aprovechar toda la capacidad de esos dispositivos, desactiva de forma manual la parte NFC para obligar a los clientes a pasar por sus soluciones propias.

Todo apunta, por tanto, a que la motivación principal está en la estrategia de negocio y no en un ahorro directo de comisiones. Renunciar a Apple Pay mantiene a los usuarios dentro del ecosistema de Walmart, algo especialmente valioso en un contexto de competencia feroz con otros gigantes del comercio físico y online.

La posición oficial de Walmart y el malestar de los clientes

En comunicados recientes, la empresa ha reiterado que no tiene previsto aceptar pagos NFC en Estados Unidos. En su argumentario, Walmart insiste en que soluciones como Walmart Pay son suficientemente cómodas, están disponibles en cualquier smartphone y encajan con su visión de una experiencia de compra “totalmente sin contacto”.

Sin embargo, la percepción de buena parte de los usuarios es muy distinta. Basta una búsqueda rápida en redes sociales para encontrar numerosos comentarios de clientes que se quejan de la ausencia de Apple Pay, muchos de los cuales afirman haber reducido o cambiado sus hábitos de compra hacia otros supermercados o grandes superficies donde sí pueden pagar con el móvil.

Medios especializados en tecnología han llegado a calificar la postura de Walmart como “hostil para el consumidor”, al considerar que prioriza la captación y explotación de datos por encima de la comodidad y la libertad de elección del comprador. En un momento en que la privacidad y la seguridad de la información personal son temas sensibles, estas críticas tienen cada vez más eco.

Mientras tanto, los ejemplos de cadenas que han rectificado y ahora aceptan Apple Pay sirven como comparación constante. El contraste hace que el inmovilismo de Walmart en el mercado estadounidense llame aún más la atención, sobre todo viendo que en Canadá el funcionamiento es mucho más similar al estándar del sector.

Con este panorama, Walmart entra en la segunda mitad de la década como uno de los últimos grandes minoristas de EE. UU. que sigue dando la espalda a Apple Pay y a los pagos NFC en general. La compañía apuesta por mantener a los clientes atados a sus propias aplicaciones y sistemas, incluso a costa de resultar menos cómoda que sus competidores. Para los consumidores, especialmente para quienes están acostumbrados a pagar con el móvil en Europa o España, la experiencia en Estados Unidos se siente claramente desfasada cada vez que cruzan la puerta de un Walmart.