Parece que en las oficinas de Cupertino han decidido que, para que su asistente estrella dé el salto que todos esperamos, no basta con hacerlo todo en casa. El runrún tecnológico apunta a que la nueva Siri que veremos próximamente dejará de depender exclusivamente de los servidores propios de Apple para abrazar una alianza a tres bandas que incluye a Google y a NVIDIA, una maniobra que busca sacar al asistente del estancamiento en el que lleva años sumido frente a rivales como ChatGPT o Claude.
Esta decisión supone un giro radical en la filosofÃa de la manzana, que siempre ha sido muy de controlar cada ingrediente de su receta. Sin embargo, la exigencia de los modelos de lenguaje actuales es tan bestia que Apple habrÃa optado por alquilar el músculo de Google Cloud para gestionar las tareas que requieren un procesamiento masivo en la nube, dejando para el propio iPhone solo aquellas acciones más cotidianas y ligeras que no comprometan la fluidez del sistema.
El músculo de los chips Blackwell B200 al servicio de Siri

El corazón de esta nueva infraestructura no es otro que el silicio de NVIDIA, concretamente los chips Blackwell B200. Estos procesadores son, a dÃa de hoy, la joya de la corona para entrenar y ejecutar inteligencias artificiales que manejan billones de parámetros. Apple ha dado el visto bueno para que sus peticiones corran sobre estos servidores de Google, ya que sus propios sistemas basados en chips para Mac no daban la talla en velocidad cuando se trataba de mover la versión completa de Gemini, el modelo de IA de Google que dará vida a la nueva Siri.
Integrar este hardware permite que el asistente tenga una capacidad de razonamiento mucho más profunda que la actual. No se trata solo de poner una alarma o preguntar qué tiempo hace en Madrid; la idea es que Siri pueda realizar tareas complejas de varios pasos y entender el contexto de lo que estamos haciendo en pantalla sin que el teléfono se quede pensando una eternidad. Es un despliegue de fuerza bruta que Apple ha preferido subcontratar antes que llegar tarde a la carrera de la IA generativa.
Anteriormente, los de Cupertino intentaron que estos modelos funcionaran sobre su sistema de servidores internos llamado Private Cloud Compute. Lamentablemente, los resultados fueron demasiado lentos para ser viables en un producto de consumo masivo. Gemini, en su versión más ambiciosa, necesita una potencia de cálculo que los servidores actuales de Apple no pueden ofrecer a la velocidad que exige un usuario de iPhone hoy en dÃa.
Privacidad y cifrado: la lÃnea roja en el territorio europeo

Uno de los puntos que más escamas levanta, especialmente en España y el resto de Europa por normativas como el RGPD, es qué pasa con nuestros datos cuando salen del dispositivo. Apple es consciente de que su marca se vende bajo la bandera de la privacidad, y por eso han exigido el uso de la tecnologÃa de computación confidencial de NVIDIA. Este sistema permite que los datos viajen y se procesen de forma totalmente cifrada, de manera que ni Google como dueña de la nube, ni la propia NVIDIA, puedan ver qué está analizando Siri.
Este blindaje digital es fundamental para que la compañÃa mantenga cierto control sobre la privacidad del usuario aunque las consultas viajen hasta centros de datos externos. Al habilitar este entorno seguro por hardware, Apple intenta que la experiencia no varÃe en lo que a seguridad se refiere, aunque la computación ocurra a miles de kilómetros. Eso sÃ, algunos informes sugieren que añadir estas capas de cifrado podrÃa reducir mÃnimamente la velocidad de procesamiento, aunque no tanto como si se ejecutara en un servidor de Apple menos potente.
A pesar de este despliegue en la nube, la compañÃa no ha renunciado a su visión de la inteligencia artificial en el dispositivo. Trabajan en paralelo en reducir el tamaño del modelo Gemini para que pueda ejecutarse directamente en iPhones, iPads y Macs, un proceso técnico conocido como destilación. La idea de que Siri ejecute los modelos de IA de forma local no solo tiene que ver con la privacidad, sino también con el ahorro de costes en infraestructura, que actualmente supone un gasto de miles de millones para gigantes como Meta o Microsoft.
Un modelo hÃbrido para competir con los mejores

La combinación de procesamiento local para consultas cotidianas y nube para las tareas más enrevesadas parece ser el modelo definitivo que Apple quiere establecer. Para los usuarios, esto se traducirá en un asistente con mayor contexto y mejor comprensión del lenguaje natural. Apple incluso evalúa la compra de startups especializadas como Liquid AI para reforzar esta ejecución local y no depender eternamente de terceros, buscando siempre el equilibrio entre potencia y soberanÃa tecnológica.
La presión competitiva ha sido un factor clave en este movimiento. Con la WWDC a la vuelta de la esquina, Apple necesita demostrar que su ofensiva en IA está a la altura. Tras algunos retrasos y la necesidad de cerrar la brecha con soluciones como ChatGPT, el uso de los chips Blackwell B200 de NVIDIA alojados en Google Cloud se presenta como la solución técnica forzada pero necesaria para cumplir con las promesas de una Siri renovada y verdaderamente útil.

Todo este entramado tecnológico se materializará en una experiencia más personalizada y conversacional que deberÃa llegar a los bolsillos de los usuarios a partir de septiembre. Aunque el cambio de motor no sea visible para el usuario de a pie, lo cierto es que bajo el capó Apple ha flexibilizado sus normas para garantizar que su asistente deje de ser un simple contestador y se convierta en una herramienta capaz de entender de verdad lo que necesitamos en nuestro dÃa a dÃa.
