Una firma europea de ciberseguridad, Paradigm Shift, ha dado la voz de alarma al descubrir una vulnerabilidad crĆtica que afecta a millones de dispositivos de la manzana. Este fallo, al que han bautizado como usbliter8, no es un error cualquiera de programación que se arregle con un parche de un martes por la tarde; estamos ante un problema fĆsico en el corazón de los procesadores que deja a modelos muy populares de iPhone y Apple Watch en una situación de riesgo permanente.
Lo que hace que este asunto sea un autĆ©ntico quebradero de cabeza para la compaƱĆa de Cupertino es que el error reside en la SecureROM. Se trata del primer código que se ejecuta al encender el aparato y, como estĆ” grabado a fuego en el silicio durante el proceso de fabricación, es materialmente imposible modificarlo. Esto significa que, por muchas versiones de iOS que se lancen, el agujero de seguridad seguirĆ” ahĆ hasta que el dispositivo acabe su vida Ćŗtil.
Un fallo de diseƱo en el silicio de Apple
La raĆz del problema se encuentra en cómo los controladores USB de los chips gestionan la memoria. SegĆŗn han detallado los investigadores, estos componentes no limpian adecuadamente las direcciones de memoria entre una transferencia y otra, lo que abre la puerta a que un atacante cuele código no autorizado en zonas que deberĆan estar protegidas. Este despiste tĆ©cnico afecta directamente al proceso de arranque seguro, permitiendo que se tome el control del terminal antes de que el propio sistema operativo tenga tiempo de reaccionar.
El descubrimiento ha traĆdo a la memoria de muchos expertos el famoso exploit checkm8 de hace unos aƱos, pero con una diferencia importante: esta vez afecta a procesadores mĆ”s modernos. No es una cuestión baladĆ, ya que hablamos de terminales que todavĆa tienen mucha guerra que dar y que funcionan de maravilla hoy en dĆa. La vulnerabilidad de hardware es tan profunda que ni siquiera los ingenieros mĆ”s brillantes de Apple pueden hacer nada por corregirla de forma remota, dejando la pelota en el tejado de los usuarios.
Modelos afectados: ĀæestĆ” tu dispositivo en la lista?
La lista de equipos afectados es bastante extensa y abarca productos que todavĆa se mueven mucho en el mercado de segunda mano o que muchos conservan como oro en paƱo. Entre los telĆ©fonos móviles, los protagonistas de este fallo de seguridad son el iPhone 11 en todas sus variantes, la familia del iPhone XS, el iPhone XR y el iPhone SE de segunda generación. Si tienes uno de estos en el bolsillo, tu terminal arrastra este problema de serie.
Pero la cosa no se queda solo en los smartphones. El estudio de Paradigm Shift confirma que el problema se extiende a varias generaciones de tabletas y relojes inteligentes. Concretamente, los iPad de octava y novena generación, asà como el iPad Air 3 y los iPad Pro lanzados entre 2018 y 2019, comparten esta debilidad. En cuanto a los accesorios de muñeca, el Apple Watch Series 4 y 5, junto con el primer SE, también estÔn en el punto de mira de este exploit.

ĀæEs peligroso para el usuario de a pie?
Aunque la noticia asuste un poco, hay que mantener la calma porque explotar este fallo no es precisamente coser y cantar. Un pirata informĆ”tico no puede entrar en tu móvil mientras navegas por internet o descargas una aplicación de la App Store. Para aprovechar usbliter8, es obligatorio el acceso fĆsico al dispositivo. El atacante tendrĆa que conectar el iPhone a un hardware externo, como una Raspberry Pi configurada, para poder inyectar el código malicioso durante el arranque.
Esto reduce drĆ”sticamente el riesgo para la mayorĆa de nosotros, pero abre un escenario complicado en caso de robo, pĆ©rdida o si el terminal acaba en manos de alguien con malas intenciones. Si alguien con los conocimientos y las herramientas adecuadas se hace con tu telĆ©fono, podrĆa saltarse las restricciones del sistema, instalar software espĆa a niveles muy profundos o incluso intentar extraer datos cifrados del Secure Enclave. No es algo que vaya a hacer cualquiera, pero sĆ es una herramienta muy potente para el espionaje dirigido.
La recomendación que surge tras este hallazgo es clara, aunque un poco dolorosa para el bolsillo si no tenĆas pensado renovar tu equipo. La Ćŗnica solución definitiva es el cambio de dispositivo por uno que cuente con chips A14 Bionic o posteriores, que ya no presentan este fallo de diseƱo. Mientras tanto, la mejor defensa es no perder de vista el móvil y seguir instalando las actualizaciones oficiales, que aunque no cierren este agujero concreto, sĆ protegen contra el resto de amenazas que circulan por la red.
Este descubrimiento pone de relieve que ni siquiera los gigantes tecnológicos son infalibles y que la seguridad absoluta es, a veces, una utopĆa. Aunque el requisito de la conexión fĆsica y el hardware externo limita mucho el alcance de posibles ataques masivos, el hecho de que terminales tan extendidos sean vulnerables de por vida es un dato que conviene tener en cuenta. Al final, estar informados y conocer las limitaciones de nuestros dispositivos es la mejor herramienta que tenemos para proteger nuestra privacidad en un entorno digital cada vez mĆ”s complejo.